Pluma Joven invitó a la comunidad a conocer el programa cultural y disfrutar del intercambio de libros
No sólo hay que tener sed de la verdad, sino dientes suaves para rumiarla en la saliva de la inteligencia. Sólo de ahí saldrán palabras honestas y duraderas. Pero antes, en un ejercicio de profilaxis contemplativa —apartados del mercado violento y sus sirenas de guerra—, debemos educarnos en el rumor profundo de los libros y elevarnos con los escarpados oleajes de la vida
Tijuana, 25 de marzo. Cada jueves muy temprano Rael Salvador enviaba puntual su columna «El último lector», incluso el 21 de enero pasado -cuatro días después de su cumpleaños 63-, adelantó la entrega porque lo someterían a una cirugía; «nada del otro mundo», afirmó, pero una complicación luego de esa intervención le provocó la muerte este […]
Se cuenta que, después de la amputación de su brazo izquierdo, sus amigos representaron su debutante y fallido drama “Cenizas” (hoy conocido como el “El yermo de las almas”), para así recaudar la suma necesaria y ataviarlo con un brazo ortopédico.
Lo que resulta “turbio” es el contenido, como todo aquel que, enganchado en las ofensas militantes, tenga algo que decir desde la oposición, el escarnio o la misma persecución
¿Por qué no se consultan? Lo sé: es más cómodo esgrimir una retahíla emocional, de corte imaginario, especulativo y neurótico, que investigar, seleccionar y escribir —he dicho escribir, no garabatear como “Dios” les dio a “entender”— algo sensato que desmonte o abone a la inverosimilitud o acritud de lo publicado
Fue el clásico agitador juvenil de los conservadores, del cual se valió la derecha recalcitrante republicana para generar votantes en la generación “Z”, también conocidos como los “Centennials” (nacidos a mediados de los años 90 del siglo XX y principios de 2010)
"Por ello me resulta insoportable saber que hay una masacre metódica en marcha, llevada a cabo mediante el saqueo del pan"
Con las manos manchadas de tinta, los borbotones de sangre inocente guardan una calidez cercana. Sobra con ver los 20 mil cadáveres de niños palestinos masacrados para sentir la rabia necesaria y estallar en un elegante panfleto incendiario. Es en esta puta parte del guion cuando más vergüenza me da tomar la pluma
En este escenario de vergüenza no se puede escribir sino desde la impaciencia y el dolor. Tal es la asepsia del condicionamiento, que a veces nos falta talento para la vulgaridad y sólo damos asco












