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Región

La Banda de Mazatlán contra los gentrificadores

Por: Miguel Latapi y Juan Pablo Guerra

Tijuana, 27 de marzo. – Miles de internautas debaten en las redes sociales el tema de la gentrificación y sus implicaciones, sobre todo la privatización del espacio público que quieren imponer los migrantes ricos que llegaron al país a raíz de la pandemia.

Casos, hay muchos, como el de una modelo estadounidense que reside en la Ciudad de México, quien subió una historia a Instagram pidiendo que no se les diera dinero a los organilleros (músicos callejeros clásicos de la capital) para que dejen de hacer su «horrible» sonido.

Esta polémica obligó a que la empresa de modelos para la que trabajaba, la obligará a disculparse (acto que solo le generó más críticas), situación que no detuvo la discusión sobre los efectos que tiene la llegada de estadounidenses al país. Sobre todo a colonias capitalinas como La Condesa o La Roma, donde el idioma común se ha vuelto el inglés de la misma manera que él dolar es una moneda corriente en Tijuana. Pero los defeños no están acostumbrados a ello.

Expat

También a través de las redes sociales cientos de “influencers” de Estados Unidos y Canadá venden a sus compatriotas el estilo de vida “expat” (una alternativa anglosajona a la palabra migrante); que les permite ganar en dólares (debido a sus trabajos remotos) y gastar en pesos, adquirir viviendas ( con la consiguiente demanda y encarecimiento para la población local que cobre en pesos) y aprovechar todas las ventajas del tipo de cambio.

Hace un par de semanas se viralizó un video de un grupo de estadounidenses escuchando a un guitarrista en la terraza de un hotel en Mazatlán, interrumpido por un cuarteto con música de banda en la playa. Desde ese momento hasta hoy, el debate no para en las redes.
¿Los turistas y migrantes estadounidenses se tienen que adaptar a las costumbres locales o México tiene que cambiar para que ellos estén cómodos? ¿ Hasta dónde podemos estirar la liga de nuestra tradicional cortesía?

La incomodidad de los turistas de Mazatlán derivó en que varios hoteleros pidieron a las autoridades prohibir las bandas en la playa, algunos incluso asegurando que el litoral se encuentra concesionado a los hoteles y ellos pueden prohibir la música (a pesar de que saben que la legislación mexicana establece que todas las playas del país son públicas).

La indignación es mucha; Mazatlán es conocido por su música de banda y contratar a estos grupos para que toquen en la playa es una costumbre de los más común, al menos, hasta hace no tanto.

El malestar revivió el debate sobre esta migración extranjera que entre ellos se identifican como “expats” -la palabra migrante está asociada a persona pobre que busca mejores condiciones de vida, y ellos están lejos de esa clasificación- y los grupos de mexicanos que los ven como responsables de la gentrificación.

Prohibición

El intento de prohibición en Sinaloa está respaldada por los empresarios del sector hotelero, que recomiendan a los visitantes no contratar agrupaciones musicales y están pugnando por evitar la «contaminación» sonora en las playas aledañas a sus hoteles.

Músicos y ciudadanos del país hicieron sonar su indignación, alegando que la música de banda es cultura y parte del patrimonio nacional, así que no se puede considerar como contaminación o simple ruido. Las quejas se escucharon estos días en forma de conciertos en las playas o marchas por las calles de la ciudad de Mazatlán en apoyo a los artistas y en contra de los empresarios.

Solo este miércoles, un grupo de músicos se enfrentó a autoridades municipales en el puerto sinaloense, porque los policías quieren cobrar una cuota para permitirles el acceso a la playa.

Algunos de los músicos que se manifestaron se enfrentaron a los policías, hubo empujones, golpes y otras agresiones. No hay todavía reporte de detenidos.

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