Concluye la Muestra Internacional de Danza Cuerpos en Tránsito en Cecut
8 de mayo.- La XXVII Muestra Internacional de Danza / Tijuana Cuerpos en Tránsito 2026 concluyó en el Centro Cultural Tijuana con una respuesta del público que la organización calificó de sobresaliente.
Durante ocho días, del 23 al 30 de abril, el festival reunió obras escénicas, videodanza, danza site specific, talleres, clases magistrales y espacios de diálogo con compañías de Ecuador, Colombia, México y Estados Unidos.
La crítica especializada Ivone Morales siguió la programación completa y ofreció una lectura que atravesó todas las propuestas.
Su conclusión más amplia fue que «las obras no partieron únicamente de una intuición estética, sino de metodologías mucho más complejas», lo que en su opinión distinguió a esta edición por su rigor en los procesos de investigación-creación.
Sasha Wasi, de Milena Rodríguez Castro, presentada el domingo 26, fue descrita por Morales como una obra que «propuso el cuerpo como hogar y territorio íntimo», donde el uso de títeres y objetos desplazó el movimiento hacia otras materialidades y construyó «una relación directa y afectiva con el público».
El lunes 27, El camino de la vida de Nemian Danza Escénica destacó, según la crítica, por evitar protagonismos individuales y por articular «la danza como forma de existencia, donde el tiempo, la memoria y el vínculo se mezclaron en escena». Morales subrayó especialmente la presencia en escena de la directora Isabel Beteta a sus 70 años de edad.
El martes 28 llegó FISURA, ganadora del Premio Culiacán de Coreografía 2023 a Mejor Obra Original, en la que «el cuerpo se convirtió en un espacio de confrontación interna, explorando las fracturas humanas desde la relación entre dos intérpretes».
La misma noche se presentó Danubio, de Alejandro Chávez, que «expandió el lenguaje coreográfico mediante la integración de cuerpo, música e inteligencia artificial», generando, en palabras de Morales, «nuevos desafíos en la recepción del público».
El miércoles 29, el colombiano Vladimir Rodríguez presentó TOC, en la que el cuerpo fue leído como «territorio migrante».
A través del lenguaje, la voz y el movimiento, la obra abordó el mestizaje y la sensación de no pertenecer completamente a ningún lugar, con lo que Morales describió como «la capacidad de traducir procesos migratorios y lingüísticos en una experiencia corporal».
El jueves 30 cerró el festival NOStalgia POP, de la compañía estadounidense Primera Generación Dance Collective, que a través de referencias al pop latino articuló recuerdos colectivos y reflexionó sobre la identidad mexicoamericana.
«Aquí hablamos del cuerpo como memoria cultural compartida», resumió la crítica.




