Cultura

«La construcción moderna y el patrimonio histórico pueden coexistir»: Alma Delia Ábrego

Por: Juan Pablo Guerra y Mireya Cuéllar / La Jornada Baja California

Tijuana, 18 de septiembre.- Sin construcciones prehispánicas o coloniales, ni siquiera porfiristas, la noción de patrimonio cultural en esta frontera choca con la juventud de la ciudad y la idea errónea de que si un inmueble entra en esa categoría su dueño ya no lo podrá vender. Con 133 años de edad, en el viejo rancho de la Tía Juana sólo hay 3 construcciones declaradas Patrimonio Cultural y 12 en todo el estado de Baja California.

Lo que queda de las Misiones (monumentos históricos), la mayoría al sur de la península, están fuera del imaginario colectivo que mira todos los días hacia la pujante California. Así que aunque hay en todo el estado una lista de 450 construcciones que rebasan los 50 años de edad, requisito básico para ser susceptibles de la declaración de edificio histórico (hay muchos más), hace 20 años no se revisa el tema. “Cuando llegué a la Secretaría me encontré 17 carpetas empolvadas, con dictámenes que tenían más de 20 años y no se concluyeron los procesos”, dice la titular de la Secretaría de Cultura del estado, Alma Delia Ábrego.

Patio del edificio del Antiguo Palacio Municipal de Tijuana. Foto Omar Martínez

“Tenemos en todo el estado 12 bienes que son considerados Patrimonio Cultural, de ese tamaño es el rezago en Baja California. Hay una historia, no solamente desde la fundación de los ciudades; están los pueblos yumanos, las pinturas rupestres, las lenguas, las artesanías … y todo lo que reconocemos como propio, la Chinesca (Premio Nacional de Turismo Cultural) que además nos da identidad contemporánea … pero el rezago es enorme”.

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En una ciudad que vive un boom inmobiliario -donde viejas propiedades se están demoliendo-, la población tiene que saber que “la construcción moderna y el patrimonio histórico pueden coexistir», agregó la funcionaria.

Con los trabajos de remodelación en la icónica casa Enrique Silvestre, ubicada sobre la avenida Agua Caliente en Tijuana, un grupo de expertos expresó su preocupación por la falta de protección a los edificios históricos de la ciudad y se cuestionó la noción social de patrimonio público. Y se abrió el debate.

De 2006 a la fecha alberga las oficinas centrales y culturales del IMAC. Foto Omar Martínez

Parte de la tarea de proteger estos recintos es del estado, explicó la titular de Cultura :»Es a través del gobierno del estado que se llevan a cabo las sesiones del Consejo estatal de patrimonio y aunque cae en la tutela de la Secretaría hacer valer Ley de Preservación del Patrimonio Cultural del Estado de Baja California (aprobada en 1995) los ayuntamientos y los propietarios de las viviendas también son parte de la conversación

«Cada ayuntamiento tiene su propia Comisión de patrimonio cultural que está integrada por personas, funcionarios del gobierno municipal y actores sociales, es la misma naturaleza del Consejo estatal, está conformado por autoridades y sociedad civil organizada(…), pero es muy importante la participación social porque ocho de cada diez inmuebles en Baja California susceptibles de entrar en la lista de patrimonio son de propiedad privada«, mencionó Ábrego Ceballos.

«Para que los bienes se puedan declarar tienen que pasar por todo un proceso de elaboración técnica de carpetas, son criterios bastante rigurosos que la ley dicta sobre qué es o no un inmueble histórico, con la talla de patrimonio», explicó.

La titular de la Secretaría de Cultura del estado, Alma Delia Ábrego. Foto tomada de sus redes sociales

El problema es que el propietario siente que si la construcción entra en la lista el estado lo va a fiscalizar o lo va a penalizar si le hace algún cambio al inmueble, “yo convoco a los empresarios, a los dueños -ellos saben cuáles son los edificios susceptibles de ser patrimonio- a que no los tiren, que se acerquen a nosotros, que los vamos a ayudar a cuidar las fachadas si quieren hacer una remodelación, que tenemos arquitectos especialistas, que ese edificio no sólo es un bien económico, que forma parte de la historia de su familia pero también de la ciudad; que su edificio va a tener más plusvalía si respeta su pasado”.

También ofreció que “pronto” el Ejecutivo enviará al Congreso una nueva versión de la legislación que se ocupa del patrimonio para incluir incentivos fiscales para los propietarios de inmuebles preservados.

Afueras del Palacio de la Cultura de Tijuana. Foto Omar Martínez

“Vamos a Zacatecas, a Jalisco… y nos llevan a los monumentos históricos, vienen nuestras familias a visitarnos -Tijuana es una ciudad de migrantes- y ¿a dónde los llevamos? Aquí los tenemos pero no está socialmente aceptada esa historia, no la conocemos, no la hacemos nuestra, no nos sentimos identificados con ella. Uno de los proyectos de esta administración es “visibilizar lo que nos da identidad”.

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