Artistas tijuanenses pintan murales de Star Wars a la mexicana
7 de mayo.- Un Mandalorian con sombrero de charro, veladora y flores de cempasúchil. Esa imagen resume la propuesta del proyecto «Stop Wars, una galería al alcance de todos», una iniciativa de muralismo urbano que se despliega sobre las bardas laterales del bulevar Casa Blanca, a la altura del fraccionamiento Los Lobos, en la Zona Este de Tijuana.
El proyecto es encabezado por Eduardo Gómez, artista tijuanense conocido como «Serie» o «Chile Rage», quien aseguró que Tijuana es considerada la capital de Star Wars en Latinoamérica.

A partir de esa premisa, convocó a un colectivo de cerca de diez muralistas para intervenir la vialidad con personajes de la saga reinterpretados con elementos de la identidad mexicana y fronteriza, ejecutados en graffiti con aerosol.
La mayoría de los participantes son artistas de la región, aunque también se sumaron dos invitados: Dual, de Rosarito, y Areli, originaria de San Felipe y única mujer del colectivo, quien aportó la pieza más comentada: una reinterpretación de Boba Fett o el Mandalorian caracterizado con sombrero de charro, veladora y cempasúchil.

Cada artista tuvo libertad creativa en la colorimetría, respetando únicamente ciertos lineamientos temáticos y de fondo.

El proyecto tiene raíces de hace seis años, cuando comenzaron los primeros murales con un enfoque más libre, pero tomó su forma actual hace aproximadamente cuatro años. Gómez preparó los muros con anticipación para que los artistas pudieran enfocarse directamente en pintar.
«Es como ir repartiendo semillitas», dijo el artista sobre la intención de generar momentos de evasión para quienes circulan por la zona en medio del tráfico cotidiano.

Más allá de lo estético, el proyecto tiene una dimensión social. «Me gustaría que al ver estos murales las personas recordaran que somos responsables de lo que sucede en nuestro entorno», señaló Gómez, quien también lanzó un llamado a la autogestión comunitaria: «No podemos responsabilizar a nadie, tenemos que tomar acción. Los invito a no depender de alguien más».
La iniciativa fue posible también gracias al apoyo de negocios locales como Postal Sushi, La Crepería, Lunnadam y Jazz Bocho, que contribuyeron con alimentos y recursos durante los días de trabajo.





