La soberanía de México entra a una nueva prueba… o así se percibe
Las palabras de uno de los más cercanos asesores de la Casa Blanca, Stephen Miller no deben leerse como una declaración aislada. Lo verdaderamente importante es lo que Estados Unidos está construyendo políticamente con ese discurso.
Desde el regreso de Donald Trump al gobierno de los Estados Unidos, las declaraciones del secretario de Defensa, Pete Hegseth; del secretario de Estado, Marco Rubio; del embajador Ronald Johnson; del exdirector interino de la DEA, Derek Maltz, y ahora del propio Miller, siguen una misma línea.
Todas parten de una idea: la inseguridad en México dejó de ser un problema exclusivamente mexicano porque, según Washington, hoy amenaza también la seguridad nacional, la democracia y el Estado de derecho de Estados Unidos.
Ahí está el verdadero cambio.
La discusión ya no gira únicamente alrededor del narcotráfico o del tráfico de fentanilo. En el fondo, se trata de soberanía. La llamada Doctrina Donroe, como algunos analistas han denominado la estrategia de Donald Trump, parte de una premisa distinta a la que durante años definió la relación bilateral: si una amenaza surgida fuera de Estados Unidos pone en riesgo sus intereses estratégicos, Washington considera legítimo ampliar su capacidad de respuesta, aun cuando eso tensione los límites tradicionales de la cooperación con otros países.
No significa que exista una decisión de intervenir en México. Tampoco que esa sea una ruta inevitable. Lo que sí existe es la construcción de un argumento político que, llegado el momento, podría servir para justificar medidas de presión cada vez más severas.
México seguirá defendiendo el principio de no intervención y la soberanía nacional. Pero esa defensa ya no dependerá sólo del discurso diplomático.
También dependerá de la capacidad del Estado para demostrar, con hechos, que conserva el control de su territorio y de sus instituciones. Porque mientras un gobierno habla de soberanía y el otro de seguridad nacional, la distancia entre ambas narrativas sigue creciendo.




