Opinión

Isegoría / La sociedad polarizada

Por: Sergio Gómez Montero

Por quienes rehicieron con cenizas cuanto les fue desarraigado o prohibido
Por los que no renegaron de sí mismos en la desolación de sus tormentas

G. Pereira: “Por los nuestros

Desde meses atrás, cual plañideras, los comentócratas oficiosos y oficiales de los conservadores elevan sus plegarias quejándose de manera amarga por la polarización social que, según ellos, realiza AMLO en sus “Mañaneras”, sin darse cuenta, claman, del daño que causa a la sociedad toda a nivel nacional. Pero es claro que a esos comentócratas se les olvida que la nuestra, desde la Conquista al menos, es una sociedad no sólo polarizada sino dividida en dos grandes sectores: por un lado, los menos (cada vez más escasos), los que siempre han controlado el poder económico, político e ideológico, y por el otro, los muchos (muchísimos), que sólo contamos con nuestra fuerza de trabajo para sobrevivir en condiciones cada vez más precarias. ¿Por qué entonces tal clamor sin sentido?

Quizá logremos entender tal clamor, si leemos lo que hace días escribió Álvaro García Lineras (vicepresidente de Bolivia con Evo Morales) en un diario de Argentina: “No es posible que una fuerza social, o élite política, conquiste democráticamente el monopolio de la gestión de los bienes comunes de una sociedad sin que antes una parte mayor de la población concurra al imaginario de expectativas que aquella fuerza social expresa y propone. Esto vale tanto para las periódicas disputas electorales nacionales como para la formación de los grandes ciclos políticos, revolucionarios o conservadores” (negritas del autor en Con nuestra América del 22 de mayo actual). Es decir, la polarización social es un esquema ideológico que cada quien maneja de acuerdo a sus intereses y sus tiempos, pues bien se puede decir que hoy, entre nosotros, en el territorio nacional, en efecto, la sociedad sigue polarizada entre un sector mayoritario de la población (concentrado en el sur y centro del país) que se inclina por darle el apoyo al proyecto de la 4T, en tanto que otro, poblacionalmente minoritario, que habita las regiones norteñas de la nación, resistente –aunque cada vez menos– a aceptar los cambios sociales (económicos, políticos e ideológicos) que hoy se llevan a cabo en el país. Existen, pues, grandes diferencias en los proyectos de polarización de los conservadores y el de la 4T, pues mientras el de esta segunda busca alcanzar lo más rápido que se pueda la igualdad social, el de los primeros se inclina no sólo por mantener el esquema de desigualdades, sino, además de eso, en un descuido, volver a desmembrar  al país, buscando que el norte sea absorbido lo más rápido que se pueda por nuestros vecinos de aquellas latitudes, para que así su hegemonía sobre América Latina se pueda ejercer con mayor facilidad.

Pero no, tal estrategia se está frustrando tanto porque en México existe el proyecto de la 4T, como porque, como Chile (y quizá pronto Colombia) lo acaba de demostrar, las mayorías nacionales están imponiendo sus reglas en el sur del Continente.

Ahí la llevamos.

*Profesor jubilado de la UPN/Ensenada

gomeboka@yahoo.com.mx

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