El miedo como política pública abre nueva campaña anti-migrante de la administración Trump
El gobierno de Donald Trump ha reactivado una estrategia conocida, pero cada vez más explícita: la disuasión migratoria basada en el miedo. A través del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la administración estadunidense volvió a difundir anuncios publicitarios en español con un mensaje directo y ominoso: cruzar la frontera “lleva a la muerte”.
La campaña aparece en un momento de alta visibilidad mediática y polarización política, y no es un gesto aislado, sino parte de una narrativa sostenida que busca reducir los cruces irregulares apelando al terror psicológico.
Aunque en medios mexicanos aún no es muy visible, el anuncio muestra imágenes de prendas y zapatos abandonados en zonas desérticas, ríos y remolques, acompañadas de una voz masculina en español que enumera riesgos extremos: ahogamiento, desnutrición, abuso sexual, desaparición y muerte.
El mensaje central insiste en que los cárteles “mienten” y que incluso quienes sobreviven son despojados de todo. La frontera —dice el spot— “está cerrada”; quienes cruzan “serán atrapados y enviados de vuelta”.
La estrategia no es nueva. En mayo del año pasado, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que dirige Kristi Noem, ya había promovido la “auto deportación” mediante la aplicación “CBP Home”, en una campaña encabezada por la propia funcionaria.
Aquellos anuncios circularon en la plataforma de YouTube, páginas digitales de algunos medios del centro de México e incluso en televisión abierta nacional durante transmisiones deportivas, detonando una polémica que derivó en propuestas de regulación para sancionar la difusión de propaganda de gobiernos extranjeros.
Para reforzar la credibilidad del mensaje, los spots citan hechos reales: reportes de Newsweek sobre muertes de niños y mujeres jóvenes en intentos de cruce, y sentencias del Tribunal de Texas por el caso de los 53 migrantes fallecidos en un tráiler en San Antonio en 2022.
Desde una perspectiva comunicacional, la campaña prioriza la disuasión negativa: no ofrece rutas, información procesable ni opciones humanitarias; reduce el horizonte a un binomio extremo —muerte o deportación— y traslada la carga de la decisión al individuo.
En términos políticos, refuerza la promesa central del trumpismo: control fronterizo absoluto como prueba de orden y soberanía, aun cuando los datos muestran que los flujos migratorios responden a factores regionales complejos y cíclicos.
El uso del miedo como herramienta disuasoria puede reducir los intentos de cruce en el corto plazo, pero también empujar a rutas más peligrosas y fortalecer a los intermediarios criminales que la propia campaña denuncia. Además, reaviva tensiones diplomáticas y regulatorias con países vecinos cuando la propaganda cruza fronteras mediáticas.
PIEZAS SUELTAS
1. La columna de James Bosworth en World Politics Review apunta que la fórmula que hasta ahora había permitido a la presidenta Claudia Sheinbaum capear las amenazas y demandas de Donald Trump —ser vista como una negociadora calmada y eficaz que persuade al presidente para frenar aranceles con contactos personales y concesiones simbólicas— está comenzando a llegar a sus límites, porque 2026 trae un paquete mucho más complejo de retos, como Cuba, seguridad, corrupción interna, y la renegociación del T- MEC que ya no se resuelven sólo con buenos oficios y llamadas telefónicas, sino que exigen estrategias estructurales claras y un manejo fino de múltiples frentes diplomáticos y políticos, más allá del carisma o la reputación de “susurradora” de Trump.
2. Por otro lado, la votación que los demócratas buscan forzar en la Cámara de Representantes de Estados Unidos para frenar los aranceles de Donald Trump a Canadá pretende exhibir la fisura republicana y el abuso del argumento de “emergencia nacional” como arma comercial: con una mayoría mínima, basta que dos conservadores rompan filas para mostrar que el proteccionismo presidencial ya genera costos políticos, justo cuando la relación bilateral se deteriora y una decisión Suprema pendiente de la Corte amenaza con acotar ese poder discrecional.
3. La prensa estadounidense destacó la amenaza de la administración Trump de bloquear la apertura del Puente Internacional Gordie Howe, ubicado entre Detroit y Windsor, Canadá, sobre el río Detroit, marca un nuevo giro en su diplomacia coercitiva: convertir infraestructura binacional en ficha de presión comercial. Al condicionar un proyecto clave entre Estados Unidos y Canadá a concesiones arancelarias, Trump refuerza un patrón de negociación por ultimátum —acusando a Ottawa de “deslealtad” y de acercarse a China— que tensiona alianzas estratégicas y mezcla comercio con soberanía.




