Opinión

Ciudad perdida / El odio como oferta política

Por: Miguel Ángel Velázquez

Dicho sea con verdad, nunca antes se había visto en el país un esfuerzo económico tan grande como el que ha hecho, hasta ahora, la oposición de derecha, para impedir el trazo de gobierno que impulsa López Obrador, y advierte, esa misma derecha que no está conforme con lo que ya nos han dicho se robó, y quieren más.

El golpe bajo que una publicación inglesa le propinó al Presidente –y lo calificamos de bajo porque todo lo escrito en la revista fue el resumen de ataques aislados pero continuos ya publicados– es el producto de la falta de credibilidad y por ello del fracaso de los intentos por descarrilar, con éxito, el gobierno de la 4-T.

Es terrible ver cómo una derecha gelatinosa y débil oferta odio no para ganar, ellos saben que su triunfo es imposible, y buscan, entonces, amparados en una democracia de forma, y no de fondo, destruir las posibilidades de enderezar la maltrecha sociedad y la casi quebrada economía, que minó un modelo de gobierno dedicado a llenar de personajes las páginas de algunas revistas, pero desatendido de un enorme ejército de mano de obra que padece la indiferencia de quienes tuvieron el poder.

La ruta no tiene desviaciones: En Morena se apuesta a que el nombre, la figura de Andrés Manuel López Obrador, vuelva a dominar en la elección, y eso les ha permitido tomar decisiones muy en contra de lo que se supone es Morena y la 4-T.

Pero como decíamos antes: las campañas han costado muchos millones y millones de pesos, y no precisamente por el precio de los asesores –cobran en dólares– sino por el cúmulo de vericuetos alfombrados con dinero que desde las oficinas de uno de los partidos de la «Alianza» se reparte a diestra y a la diestra.

Hay en la próxima elección, eso sin duda, muchas trampas que descubrir, muchas verdades ocultas por las marrullerías que proliferan en un ambiente cargado de intereses que nada tienen que ver con la política, pero que parecen inevitables por los intereses que respaldan a los partidos políticos.

Antes de la elección habrá sorpresas. Ya nadie quiere quedarse con el secreto de las trampas, nadie quiere ser cómplice, las denuncias van y vienen, serán las pruebas las que en su momento puedan moldear el voto. Será imposible dejar en la impunidad la trampa y el chanchullo. Todo se pagará, y dentro de unos días las facturas serán cobradas en las urnas, de eso no nos cabe duda.

De pasadita

Dicen que en una de las cadenas de tiendas de oportunidad, cuando menos en algunas de ellas, se regalará café a quienes presenten el dedo con la tinta que prueba que sufragaron.

La cadena habrá de hacer un gasto importante para cumplir con la promesa que dicen se realizará. Eso parece un buen gesto para animar el voto en la ciudad, y al parecer en todo el país. Nada mejor que hacer lo posible para que esa verdad de que en las intermedias a nadie le interesa votar, se venga abajo con un votación copiosa que permita que el momento de la ciudad, en el que la inversión extranjera aumentó, los empleos casi están a la par de antes de la pandemia, y los vaticinios, hasta de los enemigos del gobierno apuntan a un crecimiento significativo, y el camino al cambio exigido se cumpla a cabalidad.

Eso sería bueno para todos, podríamos decir que hasta para los opositores. Si crece el país todos crecen, aunque algunos ya no transen.

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