Información General

Inteligencia artificial impulsa la cuarta revolución industrial china

Por: Dora Villanueva / La Jornada

Tijuana, 20 de abril.- El despliegue de robots inteligentes y bastante ágiles es apenas una exhibición. Las patadas de kung fu, los puñetazos de boxeo, el movimiento de “caderas” al ritmo de la música y los mecanismos que tratan de replicar los guiños de un rostro humano son apenas pedagogía para comunicar la principal política de Estado de China: hacer que la inteligencia artificial (IA) se vuelva “tangible”, aplicada y transversal a su economía real.

El desarrollo de la IA está al centro de la política china como en ningún otro momento. El despliegue de las herramientas base para “la cuarta revolución industrial tiene un papel estelar como el trampolín que podría permitir a China convertirse en potencia mundial; tal como lo fue la máquina de vapor para Inglaterra, y la electricidad, la computación e Internet para Estados Unidos. Podemos ver que cada vez el mundo experimenta un rápido desarrollo de la ciencia y la tecnología, esto influye en la distribución del poder. Influye en las relaciones internacionales”, expuso Jun Jisheng, vicepresidenta de la Universidad de Asuntos Exteriores de China.

“Ahora estamos experimentando la cuarta industrialización”, amplió en una conferencia a periodistas.

El decimoquinto plan quinquenal del gobierno chino –lanzado en marzo– incluye aspectos importantes sobre la innovación científica y tecnológica, entre ellos la IA, como una parte medular de la llamada “cuarta industrialización”, explicó la académica.

La historia documenta que los países que controlan y perfeccionan el desarrollo de las herramientas claves en las eras industriales son las que terminan convirtiéndose en potencias globales, añadió.

“La máquina de vapor contribuyó al auge de Reino Unido; sabemos que la productividad aumentó enormemente gracias a la invención de esta máquina y el ferrocarril. Luego vino la segunda industrialización con la invención de la electricidad, y la tercera, con Internet y las computadoras en la década de 1960 en Estados Unidos. Esto siempre lleva al auge de ciertas economías porque han aprovechado al máximo estos avances tecnológicos. Ahora la IA se ha desarrollado muy rápido”, subrayó Jun Jisheng.

Sin embargo, ese desarrollo tecnológico no va solo. “La influencia económica, el desarrollo de la ciencia y la tecnología también están cambiando el mundo”, refirió la académica. “Por eso, cuando hablamos de gobernanza global, decimos que también debemos prestar más atención a la gobernanza de la IA. Asegurémonos de que sea beneficiosa para la humanidad”, apuntó, luego de poner el ejemplo del uso de “herramientas de baja altura dominados por IA”, pero entre sus aplicaciones están los drones que realizan ataques armados, así como la cascada de noticias falsas que se realizan con IA.

Más allá de los robots bailarines, expertos en artes marciales, o mascotas que desde hace años se pueden observar en el gigante asiático, pero cuyas habilidades van creciendo, China busca aplicar este desarrollo en algo más amplio y concreto: escalar algoritmos y procesos neuronales de la IA a lo que significó la máquina de vapor, el ferrocarril o la electricidad en su momento; es decir, a su producción en extenso.

Con miras a este objetivo, en agosto pasado lanzó el plan AI+ (artificial intelligence plus), que resume usar la IA no sólo como un desarrollo en sí mismo, sino como la infraestructura transversal aplicada a los sectores productivos.

Las metas van de que 70 por ciento de la sociedad tenga incorporada la IA en sus procesos para 2027 y que en 2030 ésta llegue a cubrir 90 por ciento.

Esto significa incorporar la IA a la manufactura, a los servicios de salud, a la educación, a la movilidad, las finanzas; incluso se está esbozando su aplicación en un área que varias sociedades del mundo: un sistema de cuidados y acompañamiento para adultos mayores. Es decir, bajar una tecnología que en Occidente incluso se percibe inflada por el andamiaje incorpóreo de Wall Street a la economía real a través de la producción y los servicios.

La próxima generación

El decimoquinto plan quinquenal, hoja de ruta del Estado chino para sus metas y objetivos de corto, mediano y largo plazos, incluye este despliegue de una política de Estado cuya mira está en los centros de cómputo, el desarrollo de chips, la regulación de datos y algoritmos, sin dejar de lado áreas tan medulares como la biotecnología, los sistemas energéticos avanzados o la 6G, la próxima generación en redes de telecomunicaciones.

El despliegue de la automatización podría parecer un balazo en el pie para una economía que tiene encima una población de mil 400 millones de habitantes y a una fuerza laboral de 773 millones de trabajadores; sin embargo, en China la IA no está dejada al libre mercado, es el Estado el que la gestiona y, en ese punto, tiene encima la meta hallar nuevas ocupaciones vinculadas al desarrollo tecnológico.

Related Posts