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Imputan por lavado de dinero a Andriy Yermak, ex brazo derecho de Zelensky

Por: Juan Pablo Duch, corresponsal / La Jornada

14 de mayo.- La imputación por un presunto delito de lavado de dinero de Andriy Yermak, quien hasta su cese en noviembre anterior como director de la Oficina de la Presidencia era el segundo funcionario más poderoso de Ucrania, es un nuevo y duro golpe a la reputación del presidente Volodymir Zelensky, dada su cercanía con él y otros implicados en el sonado caso Midas, como la NABU, siglas de la agencia anticorrupción de Ucrania, bautizó el esquema criminal encabezado por el magnate Timur Mindich, fugado a Israel.

Aunque al presentar cargos contra Yermak, el jefe de la NABU, Semen Kryvonos, aclaró que Zelensky no figura entre los sospechosos por este caso, todo el mundo sabe en Ucrania, y así lo recordó la prensa de ese país, que la ley prohíbe investigar al jefe de Estado mientras éste goce de fuero.

Se acusa a Yermak de beneficiarse de las comisiones ilegales que el grupo de Mindich, amigo cercano de Zelensky, cobraba, a través del viceprimer ministro a cargo del sector energético, Oleksiy Chernyshov, otro íntimo del presidente, a las empresas que querían conseguir contratos con el consorcio público de la energía nuclear de Ucrania.

Parte del equivalente de los 9 millones de euros que consiguieron de esa manera, según la NABU, se invirtió en la construcción de cuatro mansiones en el complejo residencial de lujo Dinastía, ubicado en una zona exclusiva de ocho hectáreas de Kozyn en las afueras de Kiev.

En una de las conversaciones interceptadas por la NABU a Mindich, amigo cercano y socio de Zelensky en la productora de contenidos audiovisuales Kvartal 95 en la época que el mandatario se hizo famoso como cómico, que se filtró hace poco a la prensa, figuran como beneficiarios de dos mansiones un tal “Vova” y un tal “Andriy”.

Como “Vova” es el diminutivo de Volodymir y Andriy el nombre de Yermak, la difusión de esa cinta en el diario Ukrainskaya Pravda y otros medios hizo que muchos ucranios dieran por hecho que el presidente y su ex brazo derecho eran los propietarios de esos palacetes, cada una de mil metros cuadrados y un valor de 2 millones de euros.

Más aún que, el otoño pasado cuando se dieron a conocer las primeras grabaciones de la NABU, el jefe de la fiscalía especial anticorrupción, Oleksandr Klymenko, reveló que en las cintas figuraba un “Ali Baba” que “encargaba tareas” a los servicios de seguridad. Los analistas ucranios no tardaron en concluir que la iniciales AB tanto pueden ser para “Ali Baba” como para “Andriy Borísovich”, que corresponden al nombre y patronímico de Yermak.

Zelensky, por medio de la Oficina de la Presidencia, hizo saber que no hará comentarios para que “no se interprete como que quiere interferir en el trabajo de los organismos anticorrupción”. Yermak se declaró inocente y señaló que sólo tiene el departamento y el coche que figuran en su declaración patrimonial.

El mandatario de Ucrania, por más exonerado de culpa que esté ahora y que cuando deje la presidencia el caso Midas le va a golpear cual bumerán, tendrá que sortear los efectos políticos de este escándalo que no admiten demora.

La imputación de quien era su colaborador más cercano es, desde el ángulo que quiera verse, una pésima noticia para Zelensky porque, en el supuesto de no ser uno de los beneficiarios de las mansiones, si sabía qué hizo presuntamente Yermak, queda mal; si no lo sabía, queda peor.

En Ucrania este tipo de investigaciones todavía abiertas, y más en tiempos de guerra, tardan mucho hasta llegar a juicio. Por lo pronto, este jueves, a las 9 de la mañana hora de Kiev, la Corte Suprema Anticorrupción dará a conocer qué medida cautelar dictamina para Yermak: prisión preventiva, arresto domiciliario o libertad bajo fianza (la fiscalía solicitó el equivalente de casi 4 millones de euros).

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