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Baja California

Mujer migrante y familia, víctimas colaterales de pugnas entre bandas delictivas

Por: Ana Lilia Ramírez

Tijuana. 20 de mayo de 2022. – Hugo Bravo Hernández, cuñado de Ana Laura Basurto Solano, la migrante de 25 años que resultó herida en el albergue Ágape la noche del jueves, cuando el inmueble quedó en medio de una balacera entre grupos antagónicos de delincuentes en la colonia Nueva Aurora, señaló que en enero huyeron de la violencia que vivían en Michoacán y se encontraron con la inseguridad en esta ciudad fronteriza.

“Cuando oímos la balacera sentimos más que nada preocupación por los niños, nosotros traemos siete niños y quisimos resguardarlos. Después mi cuñada me gritó y corrí a ver qué había pasado. Ella no se podía mover, yo la quise cargar y cuando alucé con el celular vi que tenía impactos de bala aquí (en el hombro). Ya no quise moverla porque pensé que la podía lastimar y una hermana nos ayudó presionando con un trapo para que no se desangrara”, relata Hugo Bravo. 

Hugo y Ana Laura son parte de un grupo de familias integrado por 15 personas que huyeron de Michoacán por desplazamiento forzoso del crimen organizado. Llegaron en enero a Tijuana para pedir asilo en la Unión Americana, el albergue Ágape se convirtió en su refugio en tanto esperan cruzar al otro lado de la frontera.

“Sentí miedo, mucho miedo. Veníamos del terror que ya había pasado en Michoacán y resultó otro aquí. Mi hermano temblaba, yo todavía tiemblo, pero no por miedo por mí, sino por mis niños. Nosotros tenemos más que nada miedo por los niños”, dijo el migrante visiblemente afectado.

El impacto de bala en Ana Laura Basurto Solano ingresó por su hombro y salió cerca del cuello. Actualmente su salud se reporta estable y se encuentra internada en el Hospital General de Tijuana. Sus tres hijos y esposo la esperan en el albergue Ágape.

“Hasta el momento sabemos que la bala le pasó del hombro a la columna y le cuesta un poquito mover los pies. A las 12 pm nos van a decir en el hospital su estado de  salud”, dijo Hugo Bravo.

Las dos familias en su estado natal de Michoacán fueron víctimas de secuestro y constantes amenazas de grupos criminales. El padre de Hugo Bravo fue secuestrado y pese a que pagaron 5 millones de pesos por el rescate, lo asesinaron.

“A mi papá lo secuestraron, pidieron 12 millones de pesos y como no teníamos, nomás dimos 5 millones. Llegamos a un acuerdo que con cinco lo liberarían, pero de todas maneras nunca lo soltaron y lo mataron. Por eso nosotros no queremos regresar allá (Michoacán)”.

Tras huir del crimen en Michoacán, en Tijuana volvieron a ser víctimas colaterales de grupos criminales. Inicialmente se creía que el ataque había sido contra el albergue; sin embargo, ahora se sabe que fue un enfrentamiento entre bandas. Dicen que el miedo regresó a su familia y solo quieren cruzar a Estados Unidos. País en el que buscan empezar una nueva vida alejados de la violencia y el crimen.

“Que nos den asilo, más que nada por la seguridad de uno, por tener una vida mejor. Queremos que nuestros niños puedan jugar, correr y que no tengan miedo. Veníamos con la intención de que nos dieran asilo, nunca nos imaginamos que nos iba a pasar esto (un ataque armado)”.

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