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Cuando Cuauhtémoc Cárdenas intentó sacar al PRI de Los Pinos

Por: Lilia Rubio

En 1988, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano contendió por primera vez por la Presidencia de México; había roto con el PRI, descontento por la imposición de candidatos. El Partido Auténtico de la Revolución Democrática (PARM) lo postuló y luego se sumaron otros partidos para formar el Frente Democrático Nacional, pero el priista Carlos Salinas de Gortari se quedó con el cargo, luego del llamado fraude electoral.

Esta es una entrevista que realizó hace 38 años la periodista Lilia Rubio, en la que el primer jefe de gobierno electo del entonces Distrito Federal planteó sus opiniones y perspectivas respecto al entorno político, económico y social nacional que se vivía en ese año. Después de esa contienda, Cárdenas Solórzano -quien falleció este miércoles a los 92 años-, participó en las elecciones presidenciales de 1994 y 2000, pero llegaron al poder el priista Ernesto Zedillo Ponce de León y el panista Vicente Fox Quesada.

Les compartimos la entrevista con el hijo del general Lázaro Cárdenas del Río, fundador del Partido de la Revolución Democrática y referente del izquierdismo en México:

LR. Ingeniero Cárdenas, es tan heterogénea la composición de los partidos y fuerzas independientes que apoyan su candidatura, que hay quienes piensan que, dentro de un mes, tan pronto pasen las elecciones, cada quien marchará por su lado. ¿Qué opina sobre esa apreciación?

CC. Sabemos que nuestra composición política no tiene precedentes en la historia de México. Nunca se había visto una alianza entre comunistas, exmiembros del gobernante partido, trotskistas, socialistas e independientes. Por tal razón, nuestra unidad causa sorpresa. No ha sido fácil que tan amplia coalición apoye a un solo candidato, pero nos une la claridad de que hay que sacar del poder al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Ahora que también me respalda el Partido Mexicano Socialista (PMS), la principal fuerza de izquierda, los indecisos tienen por quién votar y, por consiguiente, nuestra unificación es a largo plazo. El principal desafío es estructurar una fuerte alianza. Todavía no sabemos si crearemos un solo partido, pero estamos conscientes de que se trata de formar un gobierno democráticamente y no desde la cúpula.

LR. ¿Qué características tendría ese gobierno?

CC. Necesariamente, tendrá que ser pluralista, con la representación de las distintas fuerzas y corrientes, que hagan posible el triunfo electoral. Una condición indispensable es seguir trabajando juntos, para encontrar las coincidencias que nos permitan avanzar en este proyecto común, como hasta ahora.

LR. ¿Qué propone el Frente Democrático Nacional (FDN) para sanear la economía?

CC. Proponemos una economía mixta, donde intervenga el Estado, pero de manera clara. Estamos en contra de que se permita, al sector privado y al capital extranjero, controlar nuestra economía. Anualmente, solo por intereses de su deuda externa, México desembolsa unos 14 mil millones de dólares.

No podemos seguir pagando, a costa de ceder la soberanía y del empobrecimiento del pueblo. Entre los acreedores y los deudores existen corresponsabilidades que exigen respuestas, pues la supeditación financiera es una de las armas más poderosas, empleadas para someter la voluntad de los gobiernos, a fin de ejercer el dominio externo sobre los recursos naturales y procesos económicos.

LR. En los últimos 60 años, el Ejército Mexicano ha apoyado al partido en turno. ¿Cuál es la relación de su frente con los militares?

CC. Durante los casi ocho meses que llevo de campaña, he hecho varios llamados al Ejército, cuya esencia es nacionalista. Estoy convencido de que también los militares pueden tener un papel significativo en la democratización del país.

La mayoría de las respuestas han sido indirectas, porque cuando un militar se manifiesta abiertamente a nuestro favor, lo retiran. Vale señalar que en las casillas, donde vive un buen número de miembros del Ejército, el PRI pierde la votación.

Considero que las Fuerzas Armadas, con plena libertad y fuera del servicio, deben participar en la vida política. Estoy convencido de que en esta contienda electoral está en juego el destino de México, así como la función misma del Ejército.

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