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Trump proclama la guerra contra el narcotráfico en el hemisferio occidental

Por: David Brooks y Jim Cason / La Jornada

Washington, 8 de marzo. El comandante en jefe de Estados Unidos, Donald Trump, proclamó una guerra hemisférica contra el narcotráfico en la primera reunión de gobiernos latinoamericanos aliados con la agenda política de la Casa Blanca, bautizada como Escudo de las Américas.

Ante los 12 mandatarios invitados (uno es presidente electo, el de Chile), y con la ausencia notable de México, Brasil y Colombia, Trump declaró que el consenso –aunque aún no se sabe si lo consultó con sus huéspedes– de esta semicumbre es que “la única manera de derrotar a estos enemigos es desatar el poder de nuestras fuerzas armadas”.

Argumentó que “por décadas, los líderes de esta región han permitido que grandes partes del territorio en el hemisferio occidental queden bajo control directo, y las pandillas trasnacionales han tomado control, controlan áreas de sus países. No vamos a dejar que eso ocurra”.

Ofreció el poderío militar estadounidense “para hacer lo que tenemos que hacer. Usaremos misiles si quieren que usemos un misil. Son extremadamente precisos, directo a las salas, y eso es el fin de esa persona de un cártel”. Se quejó de que muchos países no desean eso, pero dijo que Estados Unidos está preparado a ayudar en lo que quieran.

Advirtió que muchos cárteles “han desarrollado operaciones militares sofisticadas… Dicen que son más poderosos que las fuerzas armadas en el país. No podemos tener eso. Estas organizaciones criminales brutales representan una amenaza inaceptable a la seguridad nacional y ofrecen entrada peligrosa para adversarios extranjeros en nuestra región, y no los queremos cerca de nuestro país, no queremos que entren. Son un cáncer”.

Elogios a Venezuela

En su discurso, elogió la cooperación de Venezuela bajo la presidencia de Delcy Rodríguez después de la operación estadounidense para secuestrar al “dictador ilegal” Nicolás Maduro, a quien calificó como “uno de los capos de narcos más grande de todos”. Dijo que ella “está haciendo una gran labor trabajando con nosotros… digo, está haciendo una gran labor porque está trabajando con nosotros”.

Agregó que “ella se lleva muy bien con Marco (Rubio, el secretario de Estado) y estamos sacando montos enormes de petróleo”, y ellos están ganando más dinero que antes. Además, anunció que acaban de llegar a un gran acuerdo sobre oro con Venezuela.

En seguida, dijo que “mientras logramos una transformación histórica en Venezuela, también estamos anticipando el gran cambio que pronto llegará a Cuba”. Reiteró lo que ha dicho durante los últimos días al afirmar que “Cuba está al final del camino. No tienen dinero, no tienen petróleo. Tienen una mala filosofía y un mal régimen que lleva ahí demasiado tiempo”. Una vez más, dijo que La Habana está “negociando” con su gobierno y que anticipa que se llegará a un acuerdo, pero no ofreció mayores detalles. Comentó que unos cuatro de los mandatarios le pidieron que se encargara de Cuba.

El gobierno cubano ha repetido que no hay negociaciones bilaterales, pero que, como siempre, mantiene abierta esa puerta.

La inauguración del llamado Escudo de las Américas parece ser la propuesta de Trump para sustituir la Cumbre de las Américas –que se ha descontinuado por ahora– con una organización hemisférica de sólo gobiernos aliados con la agenda ultraconservadora de la Casa Blanca.

Los asistentes al encuentro fueron los mandatarios de Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; Costa Rica, Rodrigo Chaves; República Dominicana, Luis Abidaner –quien era anfitrión de la cancelada Cumbre de las Américas–; Ecuador, Daniel Noboa; El Salvador, Nayib Bukele; Guyana, Irfaan Ali; Honduras, Nasry Asfura; Panamá, Javier Mulino; Paraguay, Santiago Peña, y Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, junto con el presidente electo de Chile, José Antonio Kast.

“No aprenderé su maldito idioma”

Bromeó en su discurso al señalar que, a diferencia de su secretario de Estado, él no estaría aprendiendo el idioma dominante del hemisferio. “No voy a estar aprendiendo su maldito idioma, no tengo tiempo”, dijo, antes de dedicar varios minutos a la importancia de los intérpretes. Después se interrumpió a sí mismo para decir “que a lo largo del último año, el mundo ha atestiguado el poder supremo de Estados Unidos. Somos el país militar más poderoso del mundo otra vez. Yo lo reconstruí”.

De ahí pasó a qué tan “bellos” son los buques de guerra, a las guerras que ha frenado, el odio en el mundo, cómo sufrió un fraude electoral en 2020, cómo políticos “chuecos” intentaron evitar su triunfo en 2024, y que se enteró de “cómo ustedes están sufriendo con lo que está ocurriendo con el crimen en la región”. Entonces reiteró que México es “el epicentro” de la violencia de los cárteles en el hemisferio.

Al concluir, anunció que firmaría formalmente una proclamación para lanzar lo que llamó la “coalición americana anticárteles”, con el objetivo de destruir los cárteles y organizaciones “terroristas” extranjeras.

Trump no permaneció mucho tiempo con sus invitados, ya que viajó al estado de Delaware para recibir los ataúdes de seis soldados estadounidenses que perecieron en su otra guerra en Medio Oriente.

La reunión prosiguió bajo la dirección del secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Guerra, Pete Hegseth; y la secretaria de Seguridad Interna saliente, Kristi Noem, recién nombrada “enviada especial” para el Escudo.

Noem comentó que “no hay nada como esto ocurriendo en otras partes del mundo, y la manera en que cooperamos para nuestros ideales compartidos de libertad, democracia y seguridad será una luz brillante a todos aquellos que desean ser más como todos nosotros”.

Sin embargo, no se sabe qué tanto peso tendrá esta nueva iniciativa, ni qué tanto durará, pero por ahora, sirve para impulsar la renovada Doctrina Monroe que Trump ha declarado como el eje de su política hemisférica. Dudas sobre la importancia de esta iniciativa se multiplicaron cuando Trump decidió nombrar a Noem, a quien acaba de correr del gabinete, como encargada de este esfuerzo.

Más aún, la ausencia de más de la mitad del hemisferio fue notable.

Una minicumbre apresurada

Richard Feinberg, quien fue uno de los organizadores oficiales de la primera Cumbre de las Américas –en esa misma ciudad de Miami– en 1994, comentó que en esa iniciativa participaron 34 naciones con una agenda integral negociada.

“La minicumbre del Escudo de las Américas, convocada apresuradamente, evoca una actitud defensiva agazapada, con sólo una docena de asistentes reunidos en torno a una única figura dominante”, dijo.

Pero tal vez el tema de la geografía se resolvió el jueves 5 de marzo, cuando Hegseth fue anfitrión de una reunión preparatoria para la cumbre con representantes militares de 17 países del hemisferio en la sede del Comando Sur, donde, entre otras cosas, declaró que “Trump ha dibujado un nuevo mapa estratégico de Groenlandia al Golfo de América al Canal de Panamá y los países alrededor… llamamos ese mapa Norteamérica Grande. Cada nación y territorio soberano al norte del ecuador no es parte del sur global, es parte del perímetro de seguridad en esta gran vecindad”.

Agregó que todos los países que estaban participando enfrentan un desafío: “si sus naciones serán y permanecerán como naciones occidentales… naciones cristianas bajo Dios”.

Pase lo que pase, la reunión ya benefició a un participante: la sede de la reunión –como también será la próxima cumbre del Grupo de los 20– fue en el campo de golf y hotel Doral, propiedad de la familia Trump, en Miami.

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