Albergue musulmán en Tijuana atiende a migrantes africanos varados en el país
Tijuana, 19 de mayo. El albergue Assabil atiende a decenas de migrantes que provienen principalmente de países africanos y que quedaron varados en México tras estancarse su proceso para solicitar asilo en Estados Unidos.
Angélica Magaña, directora del albergue, explicó que actualmente brindan refugio a 85 personas, de las cuales el 95 por ciento son hombres que viajan solos. Señaló que el espacio para hombres prácticamente se encuentra saturado, mientras que aún cuentan con capacidad para recibir mujeres.
Indicó que muchas de las personas que llegan al albergue buscan ahora tramitar asilo en México a través de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), luego de quedarse varados en el país a partir del 20 de enero de 2025, fecha en que fue cancelado el programa CBP One en Estados Unidos.
“Las personas que están aquí ya tienen mucho tiempo en México. Vienen de Tapachula, Tabasco y Ciudad de México. Son personas que ya tienen aquí un año, siete meses”, comentó.
Detalló que actualmente la mayoría de los migrantes nacieron en Somalia, Togo, Ghana y Etiopía. Aunque el flujo disminuyó por un periodo, aseguró que continúan llegando personas de estas regiones al albergue.
La directora señaló que, en esta ocasión, además de hombres solos, comenzaron a llegar mujeres jóvenes sin acompañantes, muchas de ellas víctimas de violencia familiar y de matrimonios forzados en sus países de origen.
“Nos enseñan las heridas, es demasiado. Son heridas muy grandes de golpes, de cuchillazos, de todo eso. Vienen muy maltratadas y obligadas”, relató.
Explicó que algunas mujeres narran haber sido presionadas por sus propias familias para contraer matrimonios que no deseaban.
“Las obligan mucho a hacer matrimonios que no están de acuerdo, pero es la cultura de ellos, no es la religión”, aclaró.
Sobre las razones que llevan a las personas a abandonar sus países, indicó que varios migrantes expresan sentirse amenazados o perseguidos por el contexto político y social de sus lugares de origen.
“A veces no les gusta el modo que lleva el país y no pueden hablar ni decir nada. Entonces se sienten amenazados por su vida y es como ellos se vienen para acá”, explicó.
Pese a las dificultades del trayecto y las barreras del idioma, Magaña aseguró que muchos migrantes expresan sentirse respaldados por la población mexicana.
“Lo que sí me dicen es que México les apoya. No hablan el idioma y a señas la gente les ayuda. Los han atendido muy bien”, comentó.
Aunque reconoció que algunos han tenido problemas con autoridades policiales, afirmó que en general la experiencia con ciudadanos y trabajadores mexicanos ha sido positiva para quienes llegan al país en busca de refugio.




