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Megaproyecto con prospectiva: luces, sombras y lecciones del AIFA

Por: Zavianny Torres Baltazar

La doctora Yamile Rangel Martínez, investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), experta en urbanismo sustentable, riesgos urbanos y ciencias ambientales, compartió en entrevista exclusiva sus perspectivas sobre el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), megaproyecto que ha transformado radicalmente la región norte del Estado de México y zonas aledañas de Hidalgo.

Con una trayectoria que combina su formación en arquitectura, maestría en urbanismo y doctorado en ciencias ambientales, la doctora Rangel enfatiza una visión integral: ambiental, económica y social. 

Su experiencia de vida le han brindado una sensibilidad especial hacia los contrastes territoriales, desde la vida tropical de playa hasta la urbana-minera, lo que enriquece sus análisis regionales. 

Experiencia personal con sismos y conexión con el territorio 

La conversación inició con el tema de los sismos, recurrente en México. La doctora relató su vivencia en el sismo de Acapulco en enero (de magnitud cercana a 7), donde sintió por primera vez el movimiento de la tierra en los pies al estar descalza en el pasto. 

“Fue una sensación, muy extraña, extraordinaria, pero lejos del susto, me pareció fascinante”, comentó, destacando cómo estos eventos revelan la fragilidad del territorio. 

Recordó el sismo de 2017 y cómo evidenció las diferencias en reglamentos de construcción. En Hidalgo y el Estado de México, los temblores se sienten con fuerza, pero la solidez de ciertos suelos mitiga daños en algunas zonas. 

Su pasión por el territorio hidalguense proviene de viajes familiares en carretera durante la infancia, esas travesías por neblinas y caminos difíciles forjaron su gusto por explorar la sierra y entender la vastedad del estado. 

El AIFA: un megaproyecto con luces y sombras 

El núcleo de la entrevista fue el AIFA, inaugurado en 2022 y que, según datos recientes, superó los 17 millones de pasajeros acumulados hasta 2025, con proyecciones de crecimiento para 2026 (hasta 9 millones anuales estimados) y preparativos para el Mundial de Fútbol. 

La doctora lo analiza críticamente: aunque reconoce la necesidad para descongestionar el saturado Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), considera que faltan de estudios previos profundos y una planeación urbana integral. 

“Un megaproyecto de esa magnitud debió estudiarse más en el rubro de impacto social, económico, ambiental y en el ámbito de la difusión. Hubo desarticulación con planes urbanos previos, generando tensiones”, señaló.

Destacó la vocación principal de carga —por decreto presidencial— que detonó desarrollo logístico, pero también problemas: encarecimiento de suelos, gentrificación acelerada y conectividad. 

Avances y retos

Desde lo positivo, el AIFA impulsa sectores como turismo, negocios, avances en movilidad. Ha generado empleos, nuevas naves industriales (Tultitlán, Tultepec, Cuautitlán) y megaobras viales y ferroviarias nunca vistas en la zona.

“Es impresionante la obra pública rápida: ampliaciones de autopistas, puentes, trenes”, afirmó.

Sin embargo, persisten retos. La conectividad terrestre avanza (tren Buenavista-AIFA, vialidades, infraestructura urbana), algo importante es que el AIFA cuenta con un punto logístico integral (la aduana 50 donde se lleva a cabo la distribución de carga) y, sobre todo, habrá que poner énfasis en la socialización. 

“El impacto en la vida cotidiana fue drástico; la gente rechaza lo desconocido. Falta escuchar a la población, foros, sensibilidad gubernamental para obras menores que resuelvan problemas locales, pero sobre todo campañas informativas”, insistió. 

Propone sinergias público-privadas —siguiendo modelos del Banco Interamericano de Desarrollo— para infraestructura pública que beneficie ambos sectores, como parques industriales logísticos con servicios básicos. Impacto ambiental y la laguna de Zumpango Ambientalmente, el megaproyecto precisa de otros recursos: más agua, electricidad e interconexión. 

La laguna de Zumpango —cercana y con valor turístico y ecológico— enfrenta degradación por extracción, vertidos y desarrollos industriales. Estudios recientes confirman impactos en biodiversidad y calidad del agua.

La doctora aboga por soluciones basadas en la naturaleza (inspiradas en la Agenda Urbana de la ONU y ODS 11): “ciudad esponja” (pavimentos permeables, techos verdes, captación de lluvia, humedales artificiales) para mitigar inundaciones, recargar acuíferos y restaurar ecosistemas. 

“No evitamos impactos, pero minimizamos con adaptación y resiliencia”, explicó.

Hacia el equilibrio: planificación y escucha a la academia 

Hay que poner atención en el crecimiento anárquico que choca con los ordenamientos ecológicos y técnicos. Urge armonizar planes a corto, mediano y largo plazo, priorizando lo social y ambiental junto a lo económico y campañas de información y de comunicación dirigidas a los habitantes de las zonas conurbadas, en las colonias y los pueblos de los municipios que se han visto inmersos en otras dinámicas, a partir de este megaproyecto. 

Como académica del Sistema Nacional de Investigadores y docente en planeación regional, llama a que gobiernos y autoridades escuchen a las universidades: “Tenemos estudios serios; implementen propuestas en planes federales, estatales y municipales”.

Coincide en que el AIFA es fundamental para una megalópolis con dos aeropuertos internacionales, mejorando conectividad nacional e internacional, pero insiste: sin planificación integral y socialización, los beneficios tardarán más tiempo en consolidarse.

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