Opinión

Venezuela en jaque: Trump endurece ofensiva militar

Por: Mónica García-Durán | Rompecabezas

Donald Trump ha elevado el conflicto con Venezuela a un nuevo nivel. Ya no se trata solo de retórica contra el narcotráfico, sino de una narrativa que combina despliegue militar, presión estratégica y advertencias explícitas. 

Trump, además, dejó abierta una carta de alto riesgo: no descarta el envío de tropas terrestres al país gobernado por Nicolás Maduro. Aunque no implica una decisión inmediata, sí normaliza la idea de una intervención directa como opción real.

En un discurso ante militares estadounidenses en Texas, anunció que Estados Unidos está listo para bloquear no solo las rutas marítimas del narcotráfico venezolano, sino también las rutas terrestres. El anuncio no ocurre en el vacío: coincide con una presencia militar reforzada en el Caribe y con nuevas señales de coordinación regional.

Este giro se ve reforzado por un gesto político-militar clave: el secretario de Guerra, Pete Hegseth, pasó el Día de Acción de Gracias a bordo de buques de la Marina estadounidense desplegados en América Latina. 

Hegseth, junto a su esposa, Jennifer, compartió comidas con los marineros y difundió un mensaje público de respaldo a la misión Southern Spear, una operación enfocada directamente en redes de narcoterrorismo en la región. No fue solo una visita simbólica: fue una señal interna y externa de que la Casa Blanca respalda la militarización de la lucha antidrogas en el hemisferio.

Trump sostuvo que cerca del 85% de los envíos de droga ya se interceptan por mar, lo que —según su diagnóstico— ha obligado a los grupos criminales venezolanos a migrar hacia rutas terrestres. A partir de ahí, lanzó la advertencia: “La tierra es más fácil, y eso empezará muy pronto”. El mensaje implica un cambio de fase en la estrategia: mayor presión en fronteras, corredores terrestres y países de tránsito.

La presencia de Hegseth en primera línea refuerza ese mensaje. La misión Southern Spear no es una operación improvisada: forma parte de una arquitectura de seguridad que busca desarticular las redes logísticas, financieras y territoriales que sostienen el tráfico de drogas desde Sudamérica hacia Estados Unidos. El hecho de que el titular del Departamento de Guerra decidiera pasar una fecha simbólica con las tropas en la región muestra que la operación no es marginal, sino prioritaria.

Ruta de escape turca

Mientras tanto, del otro lado del tablero, Nicolás Maduro parece preparar un plan alterno. Un despacho del Washington Post revela que Turquía podría ser su ruta de escape. La relación entre Maduro y Recep Tayyip Erdogan se ha fortalecido en los últimos años, con visitas oficiales, acuerdos estratégicos y un respaldo político que se mantuvo incluso después de las elecciones venezolanas de 2024, consideradas fraudulentas por Estados Unidos y más de 50 países.

Fuentes cercanas a la administración estadounidense señalan que ya se analiza un escenario donde Turquía funcione como refugio para Maduro, bajo garantías específicas, entre ellas la no extradición a Estados Unidos. 

El dato es políticamente explosivo: Maduro enfrenta imputaciones por narcotráfico, corrupción y narcoterrorismo, y pesa sobre él una recompensa de 50 millones de dólares. Además, la Corte Penal Internacional investiga presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos desde 2013.

¿Por qué importa?

El mensaje de Trump no solo apunta a Venezuela. Reconfigura la política de seguridad hemisférica. La lucha contra el narcotráfico deja de ser una tarea policial y se consolida como una estrategia militar regional. La presencia simbólica y operativa de Hegseth en buques de guerra refuerza ese cambio de paradigma: la Casa Blanca está dispuesta a mostrar músculo en América Latina.

La posible salida de Maduro vía Turquía revela otra dimensión: Washington podría estar dispuesto a negociar una salida controlada para evitar una escalada mayor. Pero esa salida tendría costos diplomáticos, jurídicos y morales significativos.

Ante estos movimientos, con el endurecimiento de Trump: bloqueos por tierra, despliegue naval, mensajes directos y presión psicológica; y la estrategia adoptada por Maduro que parece evaluar si resiste o si activa la carta del exilio turco, la región se convierte en escenario de una partida donde las amenazas ya no son solo retóricas y donde cada paso eleva el riesgo de un choque mayor.

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