Opinión

¿Qué está pasando en Tamaulipas?

Por: Santiago Nieto Castillo /II

En el marco de una amplia preferencia de la ciudadanía a escala nacional por el proyecto político del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), lo acontecido en Tamaulipas en los comicios del 5 de junio no debe sorprendernos (donde el candidato guinda, ahora gobernador electo, Américo Villarreal, obtuvo 49.99 por ciento de 53.31 por ciento del total de participación ciudadana, tanto en la entidad como en el extranjero, muy por encima del candidato, colocado a modo, del PAN), tomando en cuenta, la aquiescencia y relación con la delincuencia organizada del gobierno saliente. Prueba de ello es lo ocurrido el pasado domingo en Matamoros, entre balaceras, bloqueos y quema de vehículos.

¿Qué está pasando en Tamaulipas, después de las pasadas elecciones en la entidad? Si lo que voy a describir hubiera sucedido en cualquier otro estado gobernado por Morena, sería un escándalo y ya tendríamos a congresistas locales yendo a Estados Unidos y Europa a quejarse por una situación así. Si se hubiera dado en cualquiera de los países donde la izquierda gobierna, incluyendo las recientes elecciones en Colombia, que dan un giro importante a la izquierda en la región, restando Brasil (lo cual es muy probable que en octubre gane la izquierda en este país), hubiera sido lo mismo. Pero tratándose del todavía gobernador de la entidad no hay una reacción, y muchas personas no están volteando a ver lo que está sucediendo en tiempo real en Tamaulipas una vez que García Cabeza de Vaca perdió las elecciones y se encuentra en proceso de transición, siendo el único estado donde no ha habido acercamiento por parte del gobierno saliente para la entrega-recepción.

Con fecha 14 de junio de 2022, se expidió el decreto 65-172, por el cual se reforman artículos sobre la organización y funcionamiento internos del Congreso de Tamaulipas, cuyo antecedente se remite al decreto 65-146 del 9 de marzo de 2022, donde se estableció que la forma de designación del presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) sería mediante votación directa de la mayoría relativa de los integrantes del Congreso. En contra de este último decreto, Morena presentó acción de inconstitucionalidad, el cual se encuentra en trámite.

Sin embargo, lo anterior no detuvo al gobernador saliente. En el decreto de 14 de junio, se establece que la forma de designación del presidente de la Jucopo será por mayoría calificada (con lo que García Cabeza de Vaca mantiene el control, a pesar de haber perdido las elecciones de manera artificial violando el proceso legislativo); y que toda modificación, incluyendo su abrogración, deberá ser aprobada por el voto de las dos terceras partes de los integrantes del pleno. En un segundo artículo transitorio se prevé que quien actualmente funge como presidente de la junta se mantenga en el cargo hasta que se logre una votación en los términos de la reforma. Con ello, decíamos, García Cabeza de Vaca logra hacerse de todos los órganos parlamentarios y después modifica la legislación para que no puedan ser renovados los órganos del Congreso, lo cual es abiertamente inconstitucional y contrario a la voluntad del pueblo de Tamaulipas.

De lo anterior, varias inconsistencias. Primero, respecto al proceso legislativo, no hay constancia de la entrega de la iniciativa ni de su inclusión en el diario de debates; no se presentó la convocatoria para la reunión de la mesa directiva (los 17 legisladores de Morena no fueron convocados); el dictamen en cuestión, no fue compartido a todos los integrantes del Congreso ni incluye la exposición de motivos que justifiquen las planteadas reformas. El dictamen se aprobó (no se modificó ni una coma, tal como se presentó ante la Comisión de Estudios Legislativos fue aprobada, en un claro acto de arbitrariedad por parte del Ejecutivo estatal) el día 13 de junio, por lo que su discusión (al día siguiente) tuvo que incorporarse al orden día, del cual no se tiene constancia. Lo peor del caso es que se ordena su publicación en el diario oficial del Estado, sin que pase a promulgación por parte del Ejecutivo, lo cual es inconstitucional.

Segundo, en cuanto a la pertinencia y contenido de la reforma, no se establece en ningún apartado del dictamen, cuál fue la motivación que sustentó una reforma posterior a la del 9 de marzo para cambiar el tipo de votación para la designación del presidente de la Jucopo; tampoco existe motivación alguna que sustente la necesidad de contar con una mayoría calificada para dicha designación. Todo parece indicar que es una reforma a modo, como le gusta operar del gobernador saliente García Cabeza de Vaca, de tipo fast track, que no pudo ser discutida y votada conforme al procedimiento legislativo previamente establecido.

Estamos ante una clara violación al proceso legislativo en la entidad, lo que atenta contra los principios de seguridad jurídica y deliberación parlamentaria, entre muchos otros, lo que a su vez, impacta en el derecho de la sociedad tamaulipeca a que se respete el estado de derecho en la entidad y el procedimiento por el cual se crean, se modifican y se abrogan las leyes que eventualmente regirán sus vidas… Y usted, ¿no quiere voltear a ver qué pasa en Tamaulipas?

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