Opinión

Musa Verde | Los migrantes

Por: Horacio de la Cueva

Ahora que ya pasó el solsticio y transcurre el invierno, estamos rodeados de los animales migrantes. Todos esos animales que han desde las zonas más septentrionales del continente para usar los recursos que el área les ofrece.

Los animales que migran a Baja California nadan o vuelan, no llegan caminando o trotando. No estamos en algún corredor de cuadrúpedos grandes, como lo es el Serengeri en África o las grandes planicies norteamericanas. Nuestros cuadrúpedos, como cimarrones, venados, linces y pumas, pueden aprovechar los recursos de su ambiente sin tener que desplazarse distancias que consideramos migratorias.

Los animales más pequeños que nos visitan como migrantes son las mariposas monarca de la costa oeste de los Estados Unidos, poco sabemos de sus movimientos.

De las zonas riparias del norte y centro de Baja California y el sur de California se desplaza la subespecie más pequeña del víreo de Bell (Víreo bellii pusillus), hacia la parte sur de la península. Cuando menos en el sur de California, estas aves están amenazadas porque sus nidos son parasitados por el tordo de cabeza café (Molothrus ater). Una ave tan pequeña como el víreo tiene un metabolismo acelerado y para sobrevivir al invierno, posiblemente necesite más recursos y temperaturas más altas que las de su hábitat de reproducción.

Dos aves migratorias pequeñas que en invierno eran comunes en Punta Banda son el playero occidental (Calidris mauri) y el playero menor (Calidris minutilla), especies hermanas que surgieron después de la última glaciación. Aprovechan el largo día ártico de verano en el norte de Alaska para reproducirse y proveer de alimento a sus pollos, lo cual depende de la gran productividad de las plantas. Pasan el invierno en las costas del Pacífico desde el estado de Washington hasta Chile. Nos han servido como indicadores de la calidad del hábitat a lo largo de toda su distribución; la disminución continental de sus poblaciones es una señal muy clara de que hay problemas. Hay muchas otras aves playeras que utilizan las marismas de Ensenada en el invierno.

Esta también es buena temporada para buscar a patos marinos, la “negreta nuca blanca” (Mellanita perspicillata) durante nuestros paseos en la bahía.

Un ave más grande y clásica en la migración a las lagunas de Baja California es la branta o ganso de collar (Branta bernicla) que también proviene de Alaska, aprovecha la productividad de la bahía de San Quintín para pasar el invierno aquí. Favorita de los cazadores —casi todos extranjeros— y fuente de trabajo para las cooperativas de la bahía. Espero que la falla en la legislación y reglamentos que permitía la caza excesiva de estos animales —por cazadores con poco gusto por la conservación— haya desaparecido. La forma en que se les caza, de manera legal y sustentable, los convierte en un ícono de la bahía y del aprovechamiento de los recursos.

El migrante a Baja California mejor conocido es la ballena gris (Eschrichtius robustus). Utiliza la laguna de San Ignacio para parir y reproducirse. Las ballenas, y los operadores turísticos, han logrado crear una relación amistosa con los visitantes. Estas ballenas fueron cazadas hasta principios del siglo XX por su grasa, para iluminación, y su carne. Esta es una nueva relación que debemos cuidar. Hay una Norma Oficial Mexicana que regula el avistamiento de ballenas, esta debe ser respetada para disminuir el estrés sobre ballenas y ballenatos.

El cambio climático afecta la temperatura de los océanos y los patrones migratorios. El aumento de la temperatura de los océanos está forzando la tropicalización de las aguas y los hábitats. Esto cambia la productividad y el alimento disponible y los lugares de costo neutro de termorregulación. Si el alimento apropiado se encuentra más al norte, las migraciones pueden ser más cortas y menos costosas. Es costoso mantener el cuerpo a una temperatura óptima, tanto subir como bajar la temperatura corporal tiene costos energéticos que deben ser suplidos por el alimento. Este costo puede ser importante para el crecimiento de ballenatos y la condición de los animales para los viajes migratorios. El futuro de muchas comunidades y ecosistemas dependen del cambio climático y nuestros esfuerzos por regularlo y revertirlo.

Estos movimientos entre un hábitat relativamente templado y otro más tibio piden que resolvamos la cuestión del porqué y cómo surge la migración en la evolución y por qué la migración está limitada por el tamaño de los animales. Tema para otra ocasión.

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