Opinión

Musa Verde | Conservación: mente y corazón

Por: Horacio de la Cueva

Donde gimo sobre la pérdida de la cuantificación en la investigación científica y explico los riesgos de la opinión en la toma de decisiones de conservación.

Las expectativas del trabajo de la conservación de especies y espacios tienen varias fuentes. Una es que sabemos que el lugar o la especie están amenazados por hechos y condiciones tangibles y medibles; posiblemente remediables. Ejemplos, la tala descontrolada de bosques para uso en astilleros clandestinos,la destrucción de selvas para el agostaderos o la caza furtiva en busca de trofeos.

Otra fuente de inquietud es el carisma o atractivo de una especie. Amenazas supuestas sobre las ballenas,jaguares, yaguarundis, quetzales, loros, guacamayas, etcétera, o la posible destrucción o modificación de un sitio emblemático, como Bahía de Los Ángeles, son suficientes para generar una campaña, no siempre bien informada, para la defensa, a ultranza, de la especie o del lugar.

También son fuente los problemas lejanos al país y nuestra realidad inmediata, sobre los cuales tenemos poca injerencia, control, responsabilidad o conocimiento. Por ejemplo, la caza de cachorros de foca arpa o de Groenlandia (Pagophilus groenlandicus) en Terranova, Canadá y utilizados para peletería. A pesar de este aprovechamiento, la especie no se ve amenazada y da de comer a pescadores con recursos limitados. La oposición a su aprovechamiento sigue siendo una fuente de financiamiento para Greenpeace, generador de protestas feroces y causa célebre para la hoy difunta Brigitte Bardot. Dejemos la discusión de crueldad sobre animales y dolor para otra ocasión.

El trabajo de conservación es para idealistas; nos gustaría vivir en un mundo donde las amenazas antrópicas a las especies fueran mínimas y manejable, pero hay demasiadas necesidades e intereses que debemos ayudar o confrontar como para habitar un mundo sólo basado en la conservación.

El idealismo es, tal vez, lo mínimo necesario para hacer conservación. Sin idealismo, ¿qué sentido tiene hacer conservación de especies que se extinguirán o espacios que desaparecerán?

¿Qué más necesitamos para hacer conservación? Esta no es una lista exhaustiva de todo lo que se necesita para hacer conservación, pero sí algunas observaciones y preguntas necesarias para hacer conservación.

Los números son más importantes que la opinión. Sí, amamos y admiramos a las especies y espacios que queremos conservar; pero nuestro amor no es la salvación. Tampoco nuestra muy subjetiva opinión sobre qué merecen. Cuando hay que pedir fondos, convencer a un gobierno, a una empresa o un ejido, hay que ser objetivos. Hay que conocer la biología del organismo o los “servicios ecosistémicos” del espacio que queremos proteger. Hay que saber a dónde queremos llegar. Hay que conocer las leyes y normas que regulan su uso y aprovechamiento. Siempre nos podemos apoyar en tratados internacionales que protegen a estas especies y espacios. Una propuesta sin ciencia y objetivos ayuda menos que una pintura en apoyo a la causa.

El camino nunca es fácil, por eso es importante saber a dónde queremos llegar. Nuestro final es conservar un espacio o una especie. Nunca tendremos la información y conocimientos necesarios para saber cuántos había y dónde vivían, tampoco cuál era el estado del ecosistema en el pasado reciente o lejano. Por eso es necesario definir las metas.

Hablemos primero de espacios. ¿Qué tan grande debe ser el área de conservación para mantener los servicios ecosistémicos que provee? Pudieran ser para una población, una cuenca, una región, un país o un océano. Siempre que limitamos un área de conservación, dejamos fuera un área que no se puede conservar. ¿Consecuencias? Algunas desaparecerán, así lo indica la teoría de biogeografía de islas; el número de especies está limitado, primeramente, por el área total. Una zona de conservación se vuelve una isla en medio del cambio a su alrededor.

La pregunta más difícil sobre la recuperación y conservación de especies: ¿Cuál es el tamaño de población óptimo? La especie necesita conservación porque su número ha disminuido; mueren más de los que nacen. ¿Cuántos caben en el área disponible para la especie? ¿Es suficiente para mantener la población? ¿Qué tan grandes deben y pueden ser el área y la población para que se mantenga el hábitat? ¿Qué hábitos humanos debemos modificar y regular para que la especie prospere?

Dejemos las opiniones en casa y hagamos conservación con la cabeza fría y el corazón en la mano.

Related Posts