Musa Verde | Aves y más aves
Entre los días del 29 de septiembre y el 2 de octubre (2025) se llevó a cabo en la UABC y el CICESE en Ensenada el XXII CECAM (congreso para el estudio de la conservación de las aves) organizado por CIPAMEX, la asociación nacional de ornitología en México, y la UABC y el CICESE.
¿Por qué estudiar aves, platicar y discutir sobre ellas? Las aves no sólo son de interés para las ciencias, sino también de interés para gran parte de la humanidad. Son siempre atractivas a nuestra vista y oídos en los jardines y en nuestras caminatas en el parque, la playa o el campo. Además, forman parte importante de nuestra dieta, el pollo es posiblemente la fuente de proteína proveniente de un animal más barata del mercado.
Las aves silvestres y de granja también son de preocupación porque la fiebre aviar ha atacado a humanos. El virus ha pasado de aves silvestres a las de granja y de allí a los humanos. Las víctimas han sido personas que viven en condiciones paupérrimas y comparten el espacio con aves de granja. Bien sabemos que los virus no discriminan entre personas pobres y ricas, aunque el nivel de protección y cuidado en salud está correlacionado con el nivel de afluencia. Nos debe preocupar que no hay vacunas humanas contra la fiebre aviar y que el país que era y pudiera seguro siendo, la vanguardia en la investigación de vacunas, los Estados Unidos, está en manos de hombres orgullosos de su ignorancia y xenofobia que han decidido con sus hechos que la vida no vale nada, a excepción de las suyas. ¿Tendremos vacunas contra una mutación de la gripe aviar si este virus muta para adaptarse a la fisiología humana?
Los congresos son oportunidades que tenemos quienes nos dedicamos a la ciencia para intercambiar ideas y planear y hacer trabajo conjunto. También son grandes oportunidades para que estudiantes presenten sus trabajos de investigación y reciban retroalimentación de sus pares en un ambiente de respeto y cordialidad. Además, empiezan a conocer a quienes serán sus futuros colegas y su competencia sana.
Dadas las amenazas sobre el ambiente, los hábitats, las especies y el futuro del planeta,, cada vez más organizaciones de la sociedad civil, comunidades e individuos se preocupan por su entorno. Las aves, residentes o migrantes, son buenos indicadores de que pasa con el ambiente y, como mencioné, atractivas y se han vuelto el foco del trabajo de conservación de estos grupos. Estas personas se han convertido, también, en expertas en aves por lo que les da elementos para participar en los CECAM. Ya somos una sociedad de conocimiento más amplia e inclusiva, un orgullo que se convierte en acciones para la conservación de aves y sus hábitats.
Las sesiones de pláticas a lo largo de cuatro días y la sesión de carteles de la noche del miércoles nos enteraron del estado del conocimiento de las aves en México. En todas estas sesiones se concursó por la mejor plática de licenciatura y posgrado y de los carteles respectivos.
El congreso fue inminentemente nacional en su temática, pero contamos con pláticas de ponentes de los Estados Unidos que enfatizaron la importancia, el valor y la trascendencia del trabajo tranfronterizo. Las aves no conocen fronteras; es nuestra responsabilidad colectiva asegurarnos de que sus lugares de residencia, reproducción y viaje tengan las características ambientales que les permitan no sólo sobrevivir, sino también crecer. Estos hábitats apropiados para las aves se vuelven paisajes atractivos para nosotros y, también, fuentes de empleo locales para guiar a turistas por nuevas experiencias.
El congreso también nos dio una oportunidad de sentarnos en mesas de trabajo para identificar en diferentes regiones del país cuáles son las amenazas más importantes sobre las poblaciones de aves del país y que pudiéramos hacer para disminuir o desaparecer estas amenazas. No se trata de imaginarnos varitas mágicas, sino de informar a las autoridades, como la CONABIO (Comisión para el uso y aprovechamiento de la biodiversidad), sobre las necesidades de conservación para convertirlas en políticas públicas que aseguran el bienestar de las poblaciones y sus hábitats y que también cumplamos con nuestros compromisos internacionales de conservación y protección de especies.
La amplitud y número de participantes—alrededor de 200— en el congreso es una muestra de que las aves forman parte de nuestra vida y de que nos importan como un componente de nuestra riqueza natural y del modelo de desarrollo sustentable de las comunidades mexicanas,




