México lo sabe: T-MEC se discute por el poder que tendrá EU sobre la agenda bilateral
El debate de este miércoles en la Comisión Permanente dejó una impresión curiosa. Mientras los legisladores discutían si la revisión anual del T-MEC es una fortaleza o una derrota, en Washington la conversación ya va varios pasos adelante.
Por Morena, el diputado Arturo Ávila Anaya presumió inversión, empleo y exportaciones; la diputada Estela Carina Piceno Navarro rechazó que el tratado pueda utilizarse para presionar decisiones internas, y la diputada Beatriz Andrea Navarro Pérez insistió en que el acuerdo sigue vigente y aún puede extenderse. El mensaje fue claro: México llega fortalecido y negociará sin ceder soberanía.
La oposición presentó otra lectura. El diputado Homero Ricardo Niño de Rivera Vela (PAN) sostuvo que revisar el tratado cada año rompe la certeza jurídica para los inversionistas. Su compañera de bancada, la diputada Verónica Pérez Herrera (PAN), advirtió que esa incertidumbre puede afectar la inversión y el empleo. Desde el PRI, el diputado Rubén Moreira Valdez fue más contundente: si el tratado no se renovó automáticamente por otros 16 años, difícilmente puede calificarse como un éxito.
El PT también fijó postura. El diputado Reginaldo Sandoval Flores atribuyó el problema al modelo económico que apostó por la integración sin fortalecer la industria nacional, mientras la diputada Margarita García García (PT) defendió que la revisión debe aprovecharse para actualizar el marco legal mexicano.
Por Movimiento Ciudadano, el diputado Gibrán Ramírez Reyes introdujo el argumento más estratégico: exportar más no significa generar más riqueza. El traslado de parte de la producción de Toyota a Texas demuestra que las cadenas de suministro también responden a decisiones políticas.
Y ese fue el punto que casi nadie quiso reconocer. Mientras el Congreso debatía el tratado, Marcelo Ebrard negociaba en Washington con Jamieson Greer, el arquitecto de la política comercial de Donald Trump. Greer ya dejó claro que la revisión del T-MEC no girará únicamente alrededor del comercio. Para la Casa Blanca, también estarán sobre la mesa seguridad, migración, energía, inversión china y combate al crimen organizado.
La verdadera discusión ya no es si el T-MEC sobrevivirá. La pregunta es cuánto de la agenda bilateral terminará negociandose bajo el paraguas del tratado.




