publicidad
Opinión

El último lector | Hind Rajab, ¿en qué te hemos convertido?

Por: Rael Salvador

Por un momento, breve, fue su vida: apenas 5 años de edad.

De manera por demás abrupta —como suele ser la impiedad cuando es precedida por el ciego frenetismo de la enajenación—, su muerte es ahora un cortejo de palabras que ya nada dignifica.

¿Qué nobleza rectora podrá acunar el recuerdo de la inocencia en el nido de los mártires de Palestina? ¿Qué vesánico resplandor de gloria justificará la dureza de lo acontecido en una criatura donde los huesos fueron menos tiernos que los de sus muñecas y sus sueños? 

Hind Rajab, nacida para la vida, ¿en qué te hemos convertido?

Niña de la sonrisa muerta —harapo sucio, desgarrado por las balas enemigas— que, circundada de cadáveres —en el interior de un acribillado Kia Picanto negro—, frente a una ambulancia humanitaria destrozada totalmente por el ejercito israelí, después de concederle permiso para evacuarte con vida desde el tumulto mortuorio de la zona en que te encontrabas. 

Los cuerpos recién masacrados, humeantes, de seis de tus familiares fue, de momento, el refugio más seguro —Bashar, el padre (44 años), Anam, la esposa (43 años), los cuatro hermanos: los adolescentes Layan (de 15); Sanaa (13); Raghed (12); Mohamed (de 11), y Sara (de 4), y tú, pequeña Hind Rajab (de 5 años), sobrina acompañante.

El 29 de enero se ordenó, por parte del ejercito sionista, deshabitar Tel Al Hawa (Gaza); ante el recrudecimiento de los bombardeos, los familiares de la pequeña Hind deciden abandonar el lugar, con el resultado fatal de ser ultimados por el ejercito israelí; la joven Layan y Hind sobreviven, y la primera se comunica, vía celular, con la Media Luna Roja Palestina (MLR), mientras continúan escondidas entre los cadáveres de sus parientes cercanos.

—¡Nos están disparando; hay un tanque cerca! —se le escucha decir a Layan. El coordinador de MLR le pregunta entonces si están escondidas. Ella responde que sí. “¿Están en el auto?”. Layan no alcanza a responder. Se oye una larga ráfaga de disparos y gritos de la adolescente. El operador dice varias veces “¿Aló?” “¿Aló?”, “¿Aló?”, “¿Aló?”, cada vez con menos convicción, pero al otro lado de la línea, como en todas las tragedias, no hay más que silencio…

La joven Layan, por disparos del tanque israelí, ha sido asesinada.

Hind Rajab, la pequeña sobrina acompañante, de 5 años, continúa todavía con vida:

«El coordinador vuelve a llamar y responde Hind —comenta el reportero Antonio Pita—. Rana Al Faqeh, una de las personas que habló con ella, contó que estuvieron más de tres horas en línea con interrupciones: “Las palabras que más repetía eran ‘Ven, recógeme’, ‘vengan a recogerme’, ‘¿qué hora es?’, ‘¿cómo de lejos está tu casa de la mía?”. También decía que se empezaba a hacer de noche y a ella le daba miedo la oscuridad”. A veces dejaba de hablar, frustrada porque nadie venía. El coordinador de salud mental se puso al teléfono para explicarle cómo respirar hondo para tranquilizarse»

La Media Luna Roja Palestina difundió el extracto de la conversación, “que acabó cortándose entre sonidos de disparos”:

«—¡Recógeme, ven!

—¿Voy a recogerte?

—De verdad, tengo miedo. Ven. ¡Llama a alguien para que venga y me recoja!

—Bien, cariño, voy a ir a recogerte. Un voluntario de la [Media] Luna [Roja] está haciendo la coordinación para que podamos ir y recogerte.

—[Se oyen disparos] ¿Hay disparos a tu alrededor?

—¡Sí, recógeme!

—Cariño, de verdad que quiero ir a recogerte, pero no está en mi mano ahora mismo»

Los días en angustia transcurrieron para dar con lo poco que quedaron de los restos mortales de la pequeña Hind Rajab; los presuntos salvadores, operantes de la unidad de rescate también perecieron en el certero bombardeo dirigido a la ambulancia: “Es un amasijo calcinado con olor a descomposición por los 12 días que llevan los cadáveres de los dos sanitarios que iban en su interior: Yusuf Zeino y Ahmed al Madhun”, comentaron los medios de comunicación en su momento.   

Mártir de tiempos de guerra —apenas un botón claro en el rosal de la existencia—, como los muchos civiles, niños, mujeres y ancianos asesinados en la Franja de Gaza (30 mil, hasta este momento) y que la humanidad —consciente del genocidio palestino consumado por la crueldad irracional de Israel— no estará dispuesta a perdonar, así pasen siglos sobre siglos: la sangre de la venganza será indeleble en el dolor que partió de tu piel, tu pelo, tus ojos, tu corazón… pequeña niña de Gaza que has muerto rogando ayuda durante horas rodeada de cadáveres.   

raelart@hotmail.com

Related Posts