El fuego se incendió
Mi frase favorita del drama La cantante calva, de Eugène Ionesco, es «El fuego se incendió», una frase absurda dentro del teatro del absurdo que hoy es real: los fuegos en España, Francia, el este y oeste de Canadá liberan tanta energía que producen turbulencias, causando variaciones en la dirección y la velocidad de los vientos, haciéndolos impredecibles e imposibles de controlar.
¿Por qué persisten los incendios? En España y Francia, los domos de calor, acompañados de vientos de diversa intensidad, son la causa inmediata de la propagación de los fuegos; además se reportan fuegos en Grecia, Turquía y Escocia.
El crecimiento de árboles y demás plantas durante la temporada de lluvias es el combustible que ahora se incendia debido a las sequías actuales. La causa última, y más difícil de combatir, es el aumento de gases de efecto invernadero, que causan el aumento de la temperatura. Además, uno de estos gases, el dióxido de carbono, es usado por las plantas durante la fotosíntesis para convertirlo en azúcares, que luego se convertirán en madera, y produce el oxígeno que respiramos. De ninguna manera estoy diciendo que el exceso de dióxido de carbono sea bueno; es un hecho que es parte esencial de la fotosíntesis.
En los ecosistemas mediterráneos, como los que se encuentran en el sur de Europa, que incluye a España, Francia, Italia y Grecia, al igual que nuestro propio ecosistema en el noroeste de Baja California, la descomposición principal de la materia orgánica se da por fuegos. La descomposición por bacterias y hongos requiere que se den al mismo tiempo lluvias y calor. En los ecosistemas mediterráneos estas condiciones están separadas: calor en el verano y lluvia en el invierno. Bajo estas presiones, las plantas han evolucionado para que la descomposición se dé por calor en momentos de sequía. Antes de la presencia de humanos en estos ecosistemas, y aún ahora, la principal causa de estos incendios son los rayos de tormentas eléctricas; la presencia humana es ahora otra fuente de chispas para iniciar un incendio. Además, hemos introducido plantas que responden más rápidamente al fuego, alterando los ciclos naturales de descomposición en estos ecosistemas.
La mayoría de los fuegos en los bosques boreales canadienses están fuera de control por su tamaño y las condiciones de sequía de una gran masa vegetal. En el este, su alcance es tal que el humo está llegando a ciudades de los Estados Unidos, donde afecta la salud de las poblaciones. Las razones últimas de estos incendios son las mismas: el aumento de gases de efecto invernadero y la mayor producción de dióxido de carbono.
Las amenazas del presidente de Estados Unidos de imponer aranceles a Canadá por no «saber combatir los incendios» hablan más de su ignorancia general y su ideología decimonónica de progreso irrestricto y capitalismo salvaje que de la realidad. La negación, absurda, de los efectos climáticos y ambientales de la extracción de petróleo, que impulsa la producción de gases de efecto invernadero, es una economía que el presidente Trump impulsa, contra el uso de fuentes de energía sin la emisión de estos gases, principalmente por energía solar y eólica. Estados Unidos ha quedado atrás en el desarrollo de estas tecnologías; el presidente Trump inventa consecuencias malignas sobre su uso, teniendo la opción de desarrollar nuevas tecnologías que ayuden a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero y promover políticas de conservación que promuevan el crecimiento y uso sustentable de los bosques.
Los bosques, utilizados sustentablemente, son fuente de trabajo y riqueza. Combatir sus incendios es una forma de mantener y hacer crecer el capital que ellos forman. También son una forma de capturar en la madera de los árboles carbono por cientos, o miles, de años. Son ecosistemas que mantienen una gran diversidad de especies y son fuentes de oxígeno. Regulan el clima; también son una fuente parcialmente explorada de productos naturales que pueden mejorar nuestra vida. No me queda duda de que las vidas humanas y los lugares que habitan deben ser protegidos de su destrucción por fuego, cuando sea posible.
Las primeras planas de las noticias en Baja California se ocupan más de los escándalos políticos de la gobernadora Marina del Pilar y su rival Jaime Bonilla. ¿Es porque hay menos incendios y son menos peligrosos? Lo dudo. ¿Es más importante el chisme político que nuestro ambiente y nuestra salud? Los gobiernos y los medios de comunicación nos deben una explicación.




