Opinión

El 68 y la NEM

Por: Carlos Federico Rosales*

Si uno se aventura a revisar los Libros de Texto Gratuitos (LTG) de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), encontrará un relato detallado de los acontecimientos que llevaron al fatídico 2 de octubre de 1968. Desde Historia del pueblo mexicano para primer grado, hasta Ética, naturaleza y sociedades para tercer grado de secundaria, se va explicando detalladamente cada suceso por etapas: los primeros enfrentamientos de la Vocacional 5 y la Preparatoria Isaac Ochoterena del 22 y 23 de julio, la marcha del 26 de julio, la creación del Consejo Nacional de Huelga (CNH) el 9 de agosto, la marcha del 27 de agosto, la marcha del 13 de septiembre en respuesta al mensaje de Javier Barros Sierra, entonces rector de la UNAM, el primer ataque del ejército del 18 de septiembre hasta la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.

El interés por mantener vivo el sangriento suceso y preservarlo en la memoria de la historia de México es, por supuesto, plausible, pero solo queda ahí, como un suceso histórico. En ninguno de los LTG se profundiza en las ideas o conceptos que modificaron el pensamiento de los educandos y los impulsaron a manifestarse. Súmesele a que el Estado fabricó la imagen de un movimiento estudiantil contra la nación y como blanco militar. Después de Tlatelolco, la mitad de las normales rurales del país fueron cerradas y acusadas de ser focos de agitación. La guerra sucia que le siguió no tuvo más objetivo que exterminar a normalistas y a maestros formados en esas escuelas que alcanzó la noche de Iguala el viernes 26 de septiembre de 2014.

Los LTG no se detienen a conceptualizar términos como imperialismo, guerra fría, bloque soviético, neoliberalismo (como fase del capitalismo), marxismo, socialismo, trotskismo, que son referentes clave de fenómenos o hechos históricos esenciales para comprender y enterarse del rumbo que lleva el mundo hoy. Sin teoría crítica o, lo que es lo mismo, sin una perspectiva social y política en el pensamiento crítico de la NEM, la apropiación del conocimiento contextualizado del estudiante se encuentra limitada y hace imposible explicar, por ejemplo, la lucha constante por apropiarse de los recursos naturales del Sur Global o los enfrentamientos geopolíticos del Norte Global.

Carentes de herramientas epistémicas para explicar fenómenos que les afectan directamente como un futuro económico impredecible, la inaccesibilidad a una vivienda digna o la precariedad laboral, las nuevas generaciones que buscan un cambio de ruta ya no se identifican con las estructuras tradicionales (sindicatos, partidos, asociaciones), a las que encuentran rígidas y jerárquicas; hoy sus referentes se localizan en el activismo digital, atomizado y de causas específicas, pero incapaces de explicar la totalidad social. La Secretaría de Educación Pública ya tiene en sus manos una poderosa herramienta para comprender el poder y transformarlo, producir reflexión política y preparar cuadros desde la infancia sin necesidad de estirar el presupuesto en la creación de un Instituto Nacional de Formación Política (INFP) que hasta hoy contabiliza asistencia sin evidencia pública de lo aprendido y que desperdicia un millonario presupuesto en renta de espacios, alimentos y transporte para los formadores.

*Doctor en Estudios Sociales

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