Opinión

Astillero | Mario Delgado busca CDMX

Por: Julio Hernández López

Es senadora en activo, precandidata presidencial y contratista del gobierno al que combate y desea relevar. No le parece que haya conflicto de intereses ni nada que no pueda sobrellevarse con una risotada o una ocurrencia. Incluso se ha quejado de una especie de represión: “El viernes íbamos a firmar un contrato en Banobras y nos lo cancelaron, Joaquín (López Dóriga, en Radio Fórmula). Era de 400 mil pesos, pero lo habíamos ganado derecho. Pero él ya dio instrucciones de que no me den trabajo. Ya se enojó y ya regañó. Pero yo tengo derecho a licitar y a tener un trabajo honrado” (https://goo.su/dqmGFpC).

El relajado criterio político-empresarial de Xóchitl aviva el rechazo de sectores puristas del panismo y de la ultraderecha mexicana, que a ciertas consideraciones ideológicas (presunto trotskismo, apoyo a la diversidad sexual y los derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, entre otros temas) añaden las objeciones muy prácticas a los entendimientos redituables con el poder en turno por parte de la carta salinista y foxista para la sucesión presidencial de 2024.

Gilberto Lozano, dirigente de la extraña organización llamada Frena, ha dicho en video que Gálvez habría infringido en sexenios anteriores (en particular en el que era servidora pública con Vicente Fox) varios artículos del Código Penal Federal relacionados con abuso de la función pública, tráfico de influencias y cohecho. Sugirió que debería estar en la cárcel (https://goo.su/U90G7Ex).

En otro video, Lozano asegura que logró la confesión de Xóchitl respecto a contratos recibidos durante la administración encabezada por Vicente Fox, de la que ella era parte. La ahora senadora ha dicho que los convenios que le señalan se concretaron en 2007, cuando ya no era funcionaria, pero en realidad vendió 2 millones de pesos durante la administración foxista, afirma Lozano. En la descripción de esa videograbación se menciona: “Inicia el duelo (la no aceptación, el coraje, el ‘oye, me tumbaste a mi Dios’”) de los que pensaban tener en Xóchitl una esperanza, este mes quedará fuera de la contienda” (https://goo.su/chdrN74).

La viscosa textura empresarial de la política Gálvez está siendo exhibida (también) desde el flanco de la derecha porque hay sectores inconformes con la virtual imposición que se ha hecho de la hidalguense y mantienen la esperanza de que el muy rezagado Santiago Creel pudiera remontar (ahora ha invocado incluso el recurso de declararse discriminado a la inversa, por ser güerito y de ojo azul); la ultraderecha, a su vez, mantiene guerra abierta contra Xóchitl, a quien consideran una comunistoide sin atenuantes porque están abriendo camino a la candidatura presidencial independiente del cristero Eduardo Verástegui, apoyado por grupos y personajes nacionales y extranjeros.

Astillas

No hay que perder de vista la insistencia de Mario Delgado en organizar acciones de rescate o consolidación del morenismo en la Ciudad de México, por ejemplo la credencialización de un millón de simpatizantes de la 4T, según los cálculos delgadistas. En realidad, son movimientos en busca de posicionarlo como candidato guinda a jefe del gobierno capitalino… Otro Delgado, Dante, ha aumentado el grado de exposición a la coquetería electoral: cortejado por el Frente Amplio por México (PAN y lo que queda de PRI y PRD) y con rivalidades internas (el jalisciense Alfaro, que sí quiere cerrar trato con el citado frente), ahora ha dicho que el Movimiento Ciudadano, su virtual propiedad, podría dar el sí a alguna alianza, pero pide tiempo para decidir. ¡Oh, deshojando la margarita!.. Y, mientras el habitante de Palacio Nacional dice no haber recibido aún la notificación de las restricciones que una comisión del Instituto Nacional Electoral le impone para que no hable de aspirantes a coordinaciones partidistas (precandidatos presidenciales), ¡hasta mañana!

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