Arroyos
La Comisión Nacional del Agua clasifica a la península de Baja California en crisis permanente de agua. Hay pocas fuentes permanentes de agua dulce en Baja California, aunque estamos rodeados de agua salada.
Una fuente de agua dulce bien conocida es el río que pasa por La Misión y, un poco más al norte, está El Descanso. Existen también oasis a lo largo del estado y la península. Algunos, como Mulegé, han sido centros de desarrollo, mientras que los oasis de palma azul (Brahea armata) que circunscriben las sierras de Juárez y San Pedro Mártir solo son aprovechados por la fauna nativa y el ganado, dado su aislamiento y topografía.
Gran parte de la península está cubierta por arroyos que llevan agua en su superficie solo después de las lluvias. Estas aguas pueden ser mortales, tanto por su volumen como por la existencia de asentamientos humanos sobre ellos o en su zona de inundación—y arrastre.
También existen arroyos que llevan agua de forma más o menos permanente. Algunos, de forma natural; otras, alimentadas por aguas residuales, a veces de forma legal, otras veces no.
La vegetación alrededor de los arroyos permanentes y de algunos que llevan agua subterránea está siempre verde, y en muchos hay árboles. Las áreas son frescas y atractivas. Perfectas para construir parques lineales adaptados a inundaciones ocasionales.
Estos parques no existen en arroyos de Baja California que se prestan a este uso. Buenos candidatos son el arroyo Alamar, que corre de Tecate a Tijuana; los cuerpos de agua permanentes de El Descanso y La Misión; el arroyo de El Sauzal y, por qué no, el río Tijuana, después de quitarle los canales de concreto, como se está haciendo en el resto del mundo para incorporar el agua al subsuelo. Antes de regresar con los arroyos, tengo que mencionar el All-American Canal, un canal de irrigación que corre a lo largo de la frontera California—Baja California, entre el Valle Imperial y el Valle de Mexicali, que cubrieron de concreto para evitar que se infiltrara el agua, agua que se aprovechaba para cultivos en el Valle de Mexicali.
Regresando a los arroyos y a la inexistencia de los parques lineales y del desarrollo que los pudiera acompañar: si las compañías desarrolladoras de bienes raíces incluyen paisaje en su propuesta, el valor del terreno aumenta —y también las ganancias. Qué mejor que un paisaje verde con árboles, arbustos y la fauna que lo acompaña, sin costo de construcción y con un mínimo de mantenimiento en el área verde. Además, se garantiza que el municipio no podrá vender estas áreas verdes: es imposible y riesgoso.
En Tijuana y Ensenada, los desarrollos inmobiliarios caros están en los cerros, desde donde tienen grandes vistas. Es caro llevar agua y casi siempre hay que crear zonas verdes. Estos fraccionamientos son deseables. Bajemos de estos cerros y vayamos a los arroyos. ¿Qué encontramos?
El río Tijuana, después de pasear entubado por la ciudad, cargando grandes cantidades de basura, creando inundaciones y problemas binacionales de playas contaminadas, requiere mucho trabajo. En mi visita con una alumna al arroyo Alamar, en busca de un ave amenazada que lleva el nombre de víreo de Bell, en el este de Tijuana, el arroyo tenía una vegetación sana de plantas nativas e invasoras, y estaba rodeado de campos agrícolas, terrenos baldíos, industria, estacionamientos de trailers, mucha basura, refugios de personas sin casa y aguas negras. Sé que Pronatura está trabajando en la mejora del arroyo.
El Descanso está rodeado de áreas agrícolas y desarrollos campestres pequeños, y hay letreros —tés— en las carreteras antes de que llegue al mar. El río de La Misión bisecta al pueblo y tiene campos agrícolas a su alrededor; también llega al mar debajo de un puente.
El arroyo de El Sauzal, que desemboca en el puerto de pescadores, después de pasar entubado debajo de la carretera, necesita trabajo. Lleva descargas clandestinas de diversas industrias en el área y aguas negras. El último tramo tiene plantas nativas e invasoras, así como basura y refugios de personas sin casa. Necesita limpieza y regulación urgentemente para que no contribuya desproporcionadamente al azolvamiento del puerto.
El potencial ecológico y económico de los arroyos de Baja California no se ha dado. Ni las autoridades ni los desarrolladores les han puesto atención. Desde el ámbito de la conservación y la academia entendemos su importancia y potencial. Buscamos siempre recursos para entenderlos mejor, dar las pautas para su conservación y preparar a quienes puedan mantenerlos.




