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Economía

El neoliberalismo ha empeorado la economía mundial: Stiglitz

Por: Jim Cason y David Brooks / La Jornada

Washington, 17 de abril.- La interrogante entre los delegados que participan en las Reuniones de Primavera del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) es si los países del sur global pueden lograr un cambio en las políticas económicas neoliberales que siguen beneficiando, sobre todo, a las empresas trasnacionales y a los más ricos.

«No hay forma de evitar el hecho de que Estados Unidos, el país más poderoso en el Banco Mundial y el Fondo, tiene que cambiar su ruta», declaró Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía –quien también es un colaborador de La Jornada–, en un foro realizado en Washington. «Gobiernos sucesivos [de Estados Unidos] se han opuesto demasiado frecuentemente a los llamados de los países del sur global no sólo a reformar estas instituciones financieras internacionales, sino también a abordar la crisis de deuda global y crear un sistema más justo de tributación global».

Stiglitz subrayó que «el neoliberalismo ha empeorado a la economía mundial».

La delegación del gobierno brasileño en la reunión no ha ocultado su deseo de promover cambios en la estructura de estas instituciones económicas globales, y en pláticas privadas advierten que la toma de decisiones sigue privilegiando a Estados Unidos y otros países poderosos.

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En un foro llamado Rehaciendo la gobernatura económica global para una era posneoliberal, organizado por Oxfam Internacional, la doctora Adriana Abdenur, asesora especial de la presidencia de Brasil, señaló que muchas de las economías avanzadas promueven abiertamente estrategias industriales para beneficiar a sus propios pueblos, pero las instituciones financieras internacionales que dominan siguen insistiendo en políticas económicas neoliberales para los demás.

«El sistema está nutriendo la desigualdad en lugar de combatirla», declaró Abdenur, quien aclaró que estaba hablando a título personal y no como representante del gobierno de Brasil.

«Una era posneoliberal es una en la cual normalizamos el papel del Estado, donde el mercado no es el punto de partida para el desarrollo sustentable o la acción climática».

Agregó que «no hay forma de evadir los llamados desde el sur global para reformas audaces en los espacios de toma de decisiones de la gobernanza global».

En protestas en la periferia de las reuniones oficiales esta semana, expertos y representantes de la sociedad civil del sur global están expresando críticas severas de la estructura de estas organizaciones financieras multilaterales.

Delegados que llegan a los edificios del Banco Mundial se vieron obligados de pasar frente a un pequeño contingente de manifestantes que sostenían una manta diciendo «Banco Mundial, deja de financiar gas», y coreaban por el fin de todo financiamiento a combustibles fósiles.

«Nadie desea un futuro perdido después de décadas de ajustes estructurales», declaró el doctor Ndongo Samba Sylia, quien fue asesor del ex presidente de Senegal, y director de la sección africana de una asociación de economistas progresistas. En el foro de Oxfam, declaró que «la finanza privada global no es un nuevo salvador sino una apuesta que nos encadena a un marco macrofinanciero conservador. Más que nunca, Estados Unidos y otros países ricos tienen que despertar ante la realidad de que estas instituciones, tal como funcionan, no sólo han vivido más allá de ser útiles, sino han caído en una obsolescencia destructiva».

Como prueba de la necesidad de estos cambios, Oxfam Internacional publicó esta semana una investigación que encontró que la desigualdad del ingreso es alta o está creciendo en 64 de 106 países de bajo o medio ingreso que reciben créditos del FMI y el Banco Mundial. Estos datos son adicionales a lo que se detectó el año pasado de que más de la mitad de los países más pobres del mundo, con una población total de 2 mil 400 millones de personas, tendrán que reducir el gasto público por un total combinado de 229 mil millones de dólares durante los próximos cinco años.

Samba Sylla agregó: «necesitamos ver los paradigmas que ofrecen a las naciones de sur global más control, que los libera de la dependencia sobre productos basados en materias primas y bajos salarios y lograr la industrialización verde y bienes públicos universales».

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