“Es difícil jugar bien durante 90 minutos”: Javier Aguirre
Ciudad de México, 23 de junio. México busca la perfección estadística en la Copa del Mundo. A falta de un partido para que termine la fase de grupos, el equipo que dirige Javier Aguirre ya tachó dos de los tres casilleros que se impuso desde la ceremonia inaugural. En el debut contra Sudáfrica, se quitó de encima el peso de siete partidos de apertura sin triunfo: cinco derrotas y dos empates. El jueves pasado, en Guadalajara, venció a Corea del Sur y firmó su primera victoria mundialista fuera del Estadio Ciudad de México. Ahora sólo queda República Checa. El objetivo es cerrar la primera ronda con puntaje perfecto, algo jamás visto en las 18 participaciones del país en el torneo. Sin embargo, el rendimiento colectivo de los mexicanos siembra dudas de cara a la eliminación directa.
Aguirre se aferra al mérito de una clasificación anticipada a los dieciseisavos de final. El Tricolor derrotó a los sudafricanos (2-0) y luego superó a los Tigres de Asia gracias a un error del arquero Kim Seung-Gyu, quien falló en una salida y dejó la portería descubierta. Esta selección es el espejo de su director técnico, afirman ex seleccionados como Jared Borgetti: un grupo que ofrece lucha y sacrificio, pero que le niega el espectáculo a la gente. En Guadalajara, donde asistieron más de 45 mil 500 personas, la victoria no alcanzó para evitar el murmullo de los silbidos desde la tribuna.
“Es difícil jugar bien durante 90 minutos. Hace 30 años que soy entrenador, me encanta que la gente se vaya contenta del estadio, pero no intento ganarme bajo ninguna circunstancia el elogio gratuito”, responde “El Vasco” en conferencia de prensa. “Hago mi trabajo como mejor puedo. Me he vuelto un hombre mayor y quizá por eso escucho más, soy más consciente de mis debilidades y me dejo ayudar. Pero no estoy aquí para tapar bocas. No tengo la menor intención de pelear o rebatir nada con nadie. Cada quien hace su trabajo como mejor cree que lo hace. Yo respeto, como decía el gran Bora Milutinovic”.
En los días previos al cierre de la preparación del equipo, ex futbolistas y entrenadores del fútbol mexicano han alimentado el debate sobre la trascendencia del arco: ¿debe Aguirre sostener la titularidad de Raúl Rangel, el arquero del Guadalajara, o concederle minutos a Guillermo Ochoa para que se despida de la selección en su sexta Copa del Mundo? Ricardo Ferretti y Oscar Conejo Pérez piden el homenaje para el guardameta de 40 años, pero ”un Mundial no es el lugar para hacer diplomacia”, refuta el campeón del mundo y hoy analista argentino, Jorge Valdano.
“A eso se dedican las mesas de debate, ¿no?”, ironiza el seleccionador nacional. “Lo dije siempre desde que volví: no voy a regalar nada. Los 26 que están en la selección es por méritos propios. Perdimos por lesión a Marcel Ruiz, Luis Ángel (Malagón) y (Rodrigo) Huescas, porque el Mundial exige que estén los de mejor momento. Si en ese afán tengo que ser injusto, lo soy y lo seré. Pueden no estar de acuerdo con la lista y las alineaciones, pero para eso están las mesas de debate. No dependemos de uno ni de dos jugadores. Hasta ahora, no hemos jugado bien los dos partidos que hemos ganado, pero veo a estos cabrones unidos como un puño”.
Al igual que Aguirre, el guanajuatense Roberto Alvarado intenta enfriar la discusión con la templanza del vestuario: “todos están preparados, ya sea Memo o a quien le toque jugar”. “Si fuera el caso de Memo, todos estaríamos tranquilos, felices de verlo en la portería. ‘Tala’ Rangel está haciendo bien las cosas. Si le toca salir, él también lo tomaría de buena manera, porque hay un gran grupo”.
La discusión, sin embargo, esconde una ironía burocrática. La FIFA negó a Ochoa el Legacy Patch, un parche para el uniforme que se otorga a los jugadores que han disputado cinco o más Mundiales. La razón es que el arquero, de 40 años, pasó las ediciones de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 sentado en el banco de suplentes, mirando el césped sin tocarlo. “No podemos relajarnos”, señala el delantero del Toluca, Alexis Vega. “Queremos jugar mejor, pero estamos en un Mundial y no siempre se puede. Lo más importante es seguir avanzando, incluso por 1-0 y jugando feo”.
En el campamento de República Checa, la formación titular de México es una interrogante. “Estaría bien rendirle un homenaje (a Ochoa), pero no soy quién para hacer ese tipo de evaluaciones”, sostiene el seleccionador Miroslav Koubek, anticipando que sus jugadores se encaminan “al partido de sus vidas” en el Estadio Ciudad de México, “donde no existen los imposibles”.




