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«Lentes violetas» nueva manera de mirar el mundo de la investigación

Por: Ángel Vargas / La Jornada

La perspectiva de género no sólo debe ser imperativa en el desarrollo de la investigación científica y tecnológica, sino también en la manera en cómo se cuenta la historia de esas disciplinas y cómo se comunican, divulgan y difunden.

Así lo sostuvo Cecilia Montero, ex presidenta de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia y coordinadora de la maestría en periodismo ambiental en el Centro de Investigación Atmosférica y Ecológica, durante el panel Comunicar ciencia con los lentes violetas.

La charla tuvo lugar ayer en el Centro Cultural de España en México, en el contexto del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra el 11 de febrero a instancias de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y la oficina para las Mujeres de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La también editora de la revista Noósfera explicó la trascendencia de tener puestos los lentes violetas –como se denomina a la nueva manera de mirar el mundo para darse cuenta de las situaciones injustas, de desventaja y menosprecio, entre otras, hacia la mujer– a lo largo de todo el proceso científico.

“Hay que tener los lentes violetas cuando se habla de generar, crear y tener una metodología para la ciencia, pero también después, porque el proceso continúa en cómo comunicarla con los ‘ojos violetas’. No se trata de pensar a la ciencia como algo que está construyéndose, luego sucede y ahí se queda, sino en qué vamos a hacer nosotros desde el punto de vista de la comunicación, la divulgación y el periodismo.

Es decir, cómo vamos a comunicarla a la sociedad, si es pensándola desde un punto de vista generalizado o teniendo visiones muy específicas con los contextos en los cuales nos encontramos, algo muy importante sobre todo en México, que es tan diverso.

Cecilia Montero destacó que, para fines de la comunicación científica, es imprescindible tener presente que esos lentes violetas no sólo van a cubrir a las mujeres, sino también a los hombres, ya que son parte de una sociedad viva que debe pensar y actuar con perspectiva de género.

Resaltó, de igual manera, la necesidad de abrir más espacios en México para incitar a las nuevas generaciones, en particular a las niñas, tanto a generar conocimiento e investigación científica como a contarla, divulgarla y difundirla.

Por su parte, Mónica Angulo Miñarro, gerente de proyectos en el British Council y directora general voluntaria Girls in tech Mexico, coincidió con la periodista en que, para hacer divulgación de la ciencia con perspectiva de género, es necesario que la investigación científica sea realizada también con lentes violetas.

Mencionó que existe ya un decálogo para la comunicación de la ciencia con perspectiva de género, impulsado por la cátedra de la cultura científica de la Universidad del País Vasco.

Tras aceptar que aún es muy difícil que una niña se sienta atraída por una carrera científica, al predominar una fuerte visión androcéntrica sobre esas disciplinas, la gestora aseguró que muchos gobiernos e instituciones en el mundo han trabajado durante décadas en promover la participación de las mujeres en esa área.

Al respecto, agregó que “los datos son alarmantes en el sentido de que, a la fecha, no sólo hay pocas mujeres construyendo la tecnología y la ciencia en el mundo, sino que esas ramas y áreas van a representar 75 por ciento de los trabajos en el futuro y serán los mejores remunerados.

Por eso, no sólo es imperante, por un tema de justicia social, tener a más mujeres haciendo ciencia, sino que es vital para que haya una representación de ambos sexos dentro del quehacer científico.

En la charla participaron, asimismo, Liliana Quintanar, del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), y la bióloga Aketzalli González Santiago, del colectivo de divulgación La Bombilla.

Esta última reparó en la importancia de la comunicación científica con perspectiva de género, al mencionar que a lo largo de la historia se nos ha hablado de la evolución del hombre y de la llegada del hombre a la Luna; es decir, desde el androcentrismo, que lo encontramos en el lenguaje también y, aunque no nos demos cuenta, hace muchísimo daño, porque nos invisibiliza y reduce a las mujeres.

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