Ayuntamientos Baja California

Nombrar pandemia, atestiguar pandemia: Entrevistas a creadores de Baja California

Por: Iliana Hernández Partida

“Escribir es decir que pasé por aquí”
Benjamín Pacheco

Con esta entrevista doy por inaugurada una serie que busca asomarse a los días de encierro debido a la pandemia del Covid-19 del año 2020. Entiendo que todavía no se cierran círculos de duelo, reflexión, temores y aceptación de que hemos vivido un periodo excepcional en la historia, del hecho de seguir expuestos a las repercusiones de un tiempo extraño en el que se han puesto a prueba nuestras más íntimas reservas de valor, humanidad, recursos materiales y espirituales, por todo esto; es necesario registrar nuestro paso por la oscuridad y encierro. Contarnos y narrar para otros las acciones y espacios de los que hemos vuelto a otro mundo, uno pendiente por ser descubierto, más enfermo o sanado, aún es pronto para saberlo.

Benjamín Pacheco López (Salamanca, GTO, 1978), su trayectoria refiere dos décadas como reportero de información general en diferentes medios de comunicación, con experiencia en el fotoperiodismo en los últimos diez años y distintos géneros periodísticos.

En el caso del puerto, actualmente forma parte de periódico El Vigía, mientras que en Guanajuato colaboró con los diarios a.m. y Correo. El pasado 16 de marzo de 2023, obtuvo Mención Honorífica en el Concurso de Periodismo de Baja California 2022, organizado por el San Diego Union-Tribune y la Universidad de California, por su investigación “Malgasta gobierno de BC más de 90 mdp en lavamanos portátiles vs. Covid-19”.

Su trabajo fotoperiodístico ha sido seleccionado en dos ocasiones para la revista Cuartoscuro, con motivo de los concursos “De Aquí Soy” (2014) e “Identidad/América Latina” (2016).

A la par de su trabajo en el periodismo, ha desarrollado su gusto por la literatura, siendo reconocido con el primer lugar en la categoría de poesía en los Juegos Florales “Prof. Luis Pavía López” (2007), y primer lugar en el XXVIII Premio Nacional de Ensayo “Magdalena Mondragón”, otorgado por la Universidad Autónoma de Coahuila (2012)

¿Cómo llegó Amadís a tu vida y cómo fue su convivencia en el encierro?

Señor Gato Amadís, el Patrón de esta finca y aledañas, jefe del Sindicato de Gatos del Fraccionamiento Bahía, llegó durante las fiestas patrias de septiembre 2013. Se colgó de la protección de una ventana, de malla delgada, donde dejó marcas. En un principio lo corrí, lo acepto, porque no sabía nada de gatos, pues en la casa materna únicamente habíamos tenido perros, aves, tortugas. Una persona que estaba de visita le tomó una fotografía que aún conservo, en torno a aquel dramático arribo. Le di leche y atún. Se fue. Pensé que no lo volvería a ver, pero unos días después llegó con su maleta invisible y decidió, desde su criterio gatuno, que yo podría vivir con él. Llevamos una mudanza

En la temporada más crítica de la pandemia por el Covid-19, Amadís entró y salió a sus anchas. En la marejada de artículos en torno a la enfermedad, recuerdo un par que referían que a unos tigres de un parque que se habían contagiado del bicho; otro, que recomendaban que les limpiáramos las patas a las mascotas antes de entrar a casa, pues podrían estar contaminadas. Nunca lo hice. Se me hacía algo exagerado y me aterraba la idea de usar algún líquido como cloro. Lo dejé ser. Aquí seguimos y aún lavo los sobres de comida. Eso es algo que me dejó la pandemia, supongo que cierta sobrehigiene que se relaja de tiempo en tiempo.

¿Qué significa escribir, para qué?

Esa pregunta la puedo responder desde varios periodos, tanto emocionales como temporales, que abarcan estados de copiar y crear; hacer memoria y documentar; y desahogo y claridad de ideas. Como soy periodista, en mi caso la escritura tiene varias funciones, aunque la literaria es la que más he practicado, con sus carencias y mejoras en el estilo, temáticas y técnicas, pero al final es tener mis versiones de los temas que me interesan. Eso lo he aplicado a la poesía, cuento, crónica y proyectos de novela. En el caso de ensayo, para enfrentar y contrastar ideas. A reserva de todo esto, me gusta la idea de hacer evocación y recuerdo; diseñar el universo propio, con sus pasajes lúdicos y tenebrosos; o simplemente impulsar una idea para ver hasta dónde puede crecer. Aunque todos los géneros estén fundados, no todas las historias están contadas. Me agrada la idea de ver un librero y que exista la posibilidad de que algún día exista una obra mía conviviendo con las demás. Es llevar a lo tangible la frase “Pasé por aquí”. Supongo que es eso: escribir es poder decir que pasé por aquí.

¿Qué hiciste cuando llegaron los días de encierro?

Escribía un diario y era funcionario municipal. Tenía dos meses de haber entrado a un gimnasio y empezaba a tener vida social distinta. Todo eso se fue al carajo y nada más sobrevivió el diario que, valga la metáfora, también se “contagió” del Covid, pues ahí fui depositando mis observaciones y de cómo la pandemia avanzaba desde China y Europa hasta llegar a México, al norte del país, al norte de mi estado, a mi ciudad, al fraccionamiento donde vivía, hasta alcanzar a la gente que me rodeaba.  En mi caso, debo aclarar, no me tocó el encierro como fue conocido. No.

Foto Edgar Lima Garrido

Formé parte de la minoría que tuvo que salir a trabajar, de aquel grupo al que nombraron con la distinción rara de “trabajadores indispensables”, que rechacé en lo interior, pues todos y todas colaboran de alguna u otra manera. Como era empleado de un área de comunicación social, y las autoridades de ese entonces se casaron con la idea romántica de que “el gobierno no se detiene” -y que a la larga se convirtió en un sonsonete entre el funcionariado-, pues tuvimos que entrar y salir de casa todos los días. Me entristecí un par de semanas al saber que no nos mandarían a un tipo de cuarentena preventiva. Lo asumí lo mejor que pude y con esa conciencia salía todos los días. Tardé en ponerme el cubrebocas, pero a la fecha aún lo uso.

Antes del encierro, vivía con un primo, compartíamos un departamento en lo que él terminaba de construir su casa. Semanas antes de la gran restricción, él se mudó con su familia, pues la construcción ya permitía que habitaran algunos espacios. Tuvo mucha suerte y me da gusto. Cuando se fue, hablé con mi gato Amadís. Creo le dije: “Ahora sí, sólo seremos tú y yo contra la pandemia”.

¿Cuáles fueron tus temores durante la pandemia?

La verdad es que no tanto el miedo. Más bien recuerdo el cansancio, pues no había guardias en el trabajo y de repente entramos en una dinámica de lunes a domingo. Asumí que nadie me llevaría comida, así que procuré cuidarme. En la familia siempre han sido respetuosos de las indicaciones médicas, por lo que siempre pensaba que estaríamos bien. Del cansancio pasé al enojo, cuando descubrimos que integrantes supuestamente de la “población vulnerable”, andaban bien campantes por la calle. Me refiero a un sector de los sindicalizados, quienes estaban con todo el salario y prestaciones pagadas, sin hacer nada. Y eran los primeros en decir “Está bien cabrón, ¿verdad?”, para luego “enfrentar todos sus miedos” y acudir bien campantes a cobrar sus cheques a las oficinas. Se pasaron de lanza, pero en fin.

¿Cuál fue tu escape creativo en esos días?

Pude llevar un diario, que es otra forma de creación. La intención era hacer memoria sobre este suceso que, prácticamente, había paralizado la mayoría de los sectores del mundo. Era la dama de la Historia pasando a tu lado, o la pesadilla de la que alguien intenta despertar (con el perdón de Joyce). Decidí tomar notas para usarlas en algún texto posterior.

La primera mención, a las medidas iniciales de pandemia, aparece un 14 de marzo del 2020:

“Coronavirus. Coronacumpleaños. El año que vivimos la pandemia. Debo hablar de padre y madre. Querían venir para mi cumpleaños, el próximo 21 de marzo, pero se cruzó la pandemia del Coronavirus”.

“Hablé con mi mamá hace rato. Me costó decirle que no era conveniente que viajaran para el día 18, pues no quería exponerlos, por lo que sugerí que lo pospusieran. Me dolió y me puse triste. No fue decisión fácil”.

Más adelante en ese apunte: “También quiero que conozcan a Amadís y se tomen fotos con él. Compraron boletos en diciembre, pero quién iba a imaginar que íbamos a estar a media contingencia. Chale”.

Para el martes 17 de marzo, escribía ingenuamente “Ayer, mientras iba a mi última visita al gimnasio, en lo que pasa la pandemia…”. Ja, ja, ja.

A partir del miércoles 18, opté por anotar los titulares que me llamaron más la atención, así como resúmenes de noticias. En retrospectiva, empiezo mi escrito de ese periodo en forma muy objetiva, y después se va volviendo triste, pesado, surreal, por todo lo que va ocurriendo en la ciudad, el país y el mundo. Lo que sigue son algunos extractos de esos diarios.

“Técnicamente, hoy sería el primer día de la cuarentena, hablando del Covid-19, o coronavirus. Ayer se dio a conocer que hay 2 casos positivos en Baja California. Son dos mujeres, de 54 y 58 años, quienes viajaron a Washington, D.C. Son de Mexicali. Acá en Ensenada hay 10 casos sospechosos”.

“Una percepción que noto entre mis conocidos es que sienten que se nos ocultan cifras.

“Esto no es para menos y se refuerza luego de que se dio a conocer, en Puebla, que una familia de 4 integrantes ocultó un viaje a Estados Unidos. Traían síntomas y terminaron infectando a 140 personas. Incluso el padre fue al gimnasio. Chale”.

“En el palacio (municipal de Ensenada) van a comenzar a pedirle a la gente, sobre todo los que tengan 60 años en adelante, que se queden en su casa… Hay otras medidas, pero el palacio no cerrará sus puertas. En Tijuana sí lo harán. Siento que al alcalde (Armando Ayala Robles) no le termina de caer el 20, de que son necesarias las medidas preventivas”.

Jueves 19 de marzo. 21:41 horas

“Empieza a crecer el miedo y el desconcierto ante la pandemia de Covid-19. ¿Qué noticias han salido hoy? Aquí, algunos titulares:

-California ordena la cuarentena obligatoria e indefinida para 40 millones de personas.

-Soriana manda a casa a sus empacadores por el coronavirus (Es gente que ya no tendrá ingresos. Qué triste)

-Entierros sin velatorios ni funeral. ‘Nuestro trabajo siempre es delicado, pero ahora es mucho más triste’. (Esto es en Cataluña. Los familiares tienen que hacer los trámites por teléfono. El duelo es aparte. Ni siquiera pueden ver ni despedirse del cadáver. De las noticias más tristes que he leído)

-Bérgamo no da abasto para enterrar a sus muertos: el Ejército lleva ataúdes para incinerar a otras localidades (Esto es en Italia: ‘Los féretros se acumulan en los cementerios y las iglesias’)

-La sección de obituarios ha pasado de ocupar una o dos páginas, a llenar once en la última semana”.

“Se limpia el agua de los canales de Venecia, a falta de turistas. Empiezan a aparecer delfines y cisnes”.

“Y mi querido AMLO no ayuda. Anda perdido en los temas. También me preocupan sus asesores, pues por lo visto no tienen fuerza para hacerlo cambiar de opinión. ‘En México no se decretará toque de queda por el coronavirus’.

Obvio, recibió fuertes críticas. En lo personal, creo que no quiere ser como un ‘represor’, dado los términos y lo que implican este tipo de medidas, pero ahí falla. A ver cómo resuelve”.

20 de marzo. 13:27 horas

“Aumenta el miedo y la tensión por el coronavirus, Covid-19, saca lo más pinche de nosotros, y eso que aún no llegamos al extremo. Apenas empieza el barrido de la peste por México. A esta hora, aún no confirman algún caso positivo en Ensenada”.

21 de marzo. 10:30 horas

“42 años. ¡Feliz cumpleaños para mí! :D”

22 de marzo. 15:42 horas

“Pues sí es el fin del mundo: fin de ideas viejas, fin de creencias arcaicas, atavismos. El fin de relaciones moribundas”.

“Qué extraño cumpleaños. 2019 y 2020 serán inolvidables, sobre todo por lo que ha pasado. La peste sigue avanzando y es inevitable que todos nos contagiemos. México no es un país que soporte una cuarentena. La gente tendrá necesidad de salir a trabajar, no hay de otra, por desgracia… pesa más la ansiedad de estar encerrado”.

“¿Por qué no estás escribiendo tu novela?”

25 de marzo. 23:10 horas

“Nadie cree las cifras de Ensenada. La percepción general es que se nos oculta información, pues resulta increíble que, a pesar de la vecindad con Estados Unidos, aún no haya contagios alarmantes, dado el constante cruce de trabajadores y visitantes.

Una idea que ha tomado fuerza es que el gobierno federal, al parecer, no está haciendo las pruebas, de ahí que no pueda confirmar si hay, o no, casos positivos.”

“Ayer fui al OXXO. Cerca de la caja, una señora tosió, lo que hizo espantarse a una muchacha. El miedo está en todos lados”.

“Covid-19 golpea duro la economía de Ensenada. El CCEE aseguró que más del 50 % de las casas vitivinícolas del puerto han cerrado y los hoteles han cerrado a un 30 % sus capacidades. El Imparcial”.

“Ahora es el hantavirus el que alerta a China con una muerte. Ya no son los murciélagos; ahora son los ratones. El Heraldo”

“Seguimos saliendo a trabajar. El alcalde no entiende: se expone y nos expone. Allá él. Debido a esto, nosotros no hemos entrado en cuarentena. Al mismo tiempo, seguimos viendo mucha gente en la calle.”

26 de marzo. 21:52 horas

“El coronavirus volteó la mesa y todos los papeles salieron volando. Míralos: ahí están tus planes a corto, mediano y largo plazo. 2020 o el año en que vivimos anexados, en el que nos volvimos la gente detrás de las paredes, los mirones desde la ventana, los encerrados con sus demonios.

Y también estamos los que tuvimos que salir, los que no podíamos darnos el lujo de guardarnos, de trabajar desde casa, de tener un poco más de tiempo de limpiar nuestros espacios.

Le temíamos a la ola del mar, al crujido de la tierra, pero nos alcanzó un oleaje invisible que nos obligó a tomar distancia los unos de los otros.”

27 de marzo. 00:00 horas

“Leo (en páginas de internet): se restablece la capa de ozono, como no había ocurrido en 30 años; los animales toman las ciudades, ante la ausencia de humanos. El mar se limpia.”

30 de marzo. 23:23 horas

“’Días de Peste’. He pensado en titular una parte de mi novela en esa forma, narrando lo poco que he ido aprendiendo sobre el Covid-19. Hoy entramos en alerta sanitaria, pues rebasamos los mil casos confirmados en México.”

“Al llegar a una revisión de una rampa de concreto, en la colonia Peñitas, un profesor le llamó la atención por la cantidad de personas y que no se respetara la distancia. El alcalde se puso a medio alegar con el hombre. Al final, tuvo que medio seguir las recomendaciones. Se fue a regañadientes y tuvo que aguantarse las ganas de revisar la construcción de unas casas. De mi parte, que bueno que pasó todo eso. Pinche necedad de querer salir, de exhibirse en redes sociales bajo el argumento de que ‘el gobierno no se detiene’. Le tiene más miedo a una foto, en la que se aprecie todo esto, que a la enfermedad en sí. Me he enterado de que, para él, basta recomendar una inyección de vitaminas para dizque andar tranquilo por la calle.”

“-Italia ha reportado casi mil muertes por día.
-1 sola persona puede contagiar a 400 personas.
-El más joven, entre los fallecidos, tenía 19 años.
-Bebés de menos de 1 año se han contagiado.
-En algún momento, la cantidad de muertos a nivel mundial será equivalente a la población del municipio de Ensenada, que son alrededor de 550 mil personas. ¿Te imaginas un roadtrip por el todavía municipio más grande del mundo sin que exista una sola voz que responda a tu llamado?

Seguiríamos avanzando, sin encontrar lo más preciado, que era el contacto humano. Ninguna piel, ningún latido. Ninguna broma, ni carcajada ni majadería. Ni frases de consuelo. Todo se habría ido.

En la Literatura, la soledad es todo un tema porque la ausencia del otro, nos obliga a encontrarnos con nosotros mismos. ¿En quién me reflejo si no estás? El cuerpo como eco, la plática como reverberación. La presencia que genera conciencia.”

“Surgirán muchos testimonios… los que sobrevivieron sin tener nada, y los que murieron a pesar de controlar todos los recursos.”

1 de abril. 09:56 horas

“Una de las grandes noticias de hoy es que Heineken dejará de producir cerveza (durante) un tiempo. Más bien, la cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, lo que nos dejará a los alcohólicos sin la Indio, Tecate, Sol, Heineken y otras que no recuerdo.”

“Tuve una buena vida’, dijo mujer de 90 años con Covid-19. Dejó el respirador a los jóvenes. Bélgica. Sinembargo.mx.”—

“Amagan con quemar hospitales si alojan a pacientes con Covid-19. Axochiapan, Cuernavaca. El Universal”—

“Bajan de transporte a enfermeras en Jalisco y les rocían cloro por miedo a contagios de Covid-19. (Nota del 31 de marzo). Jalisco, infobae.com.—”

“Los feminicidios y la violencia contra las mujeres no están en cuarentena. (Nota del 30 de marzo). fernandatapia.com.”—

“La peste sigue avanzando. En Ensenada siguen sin registrare casos positivos. A la mayoría de mis conocidos les cuesta aceptar esto, pues la corriente general de pensamiento es que se les oculta información, que las probables muertes por Covid-19 son ocultadas bajo ‘neumonías atípicas”.

“¿Qué es lo que nos tiene irritados de esta pandemia? ¿La posibilidad de morir? ¿El enclaustramiento sugerido que, de pasar a una Fase 3, se vuelva un toque de queda indefinido? ¿Ver a los demás no respetar el distanciamiento social que, más bien, es el distanciamiento corporal? ¿El tener que salir de casa a exponernos, con el riesgo de tocar alguna superficie en la que esté alojado el virus, esperando que no nos rasquemos la cara para invadir nuestros cuerpos? ¿De tener que apreciarnos como armas biológicas capaces de destruir un mínimo de 400 vidas tan solo de rozarnos con las manos?

El homo sapiens es una especie a la que le gusta congregarse, amontonarse, deambular en flotilla, pelotón, pandilla, equipo, cuadrilla, banda, staff, contingente y comparsa. Nos gusta tocarnos y sentirnos. Es necesario para perpetuar la especie la sensación de unidad y gremio; el olor que guía a la colectividad, la sensación de pertenencia que brinda el marchar hombro con hombro. Reconocerse en el sudor y sangre que generan el desgaste del cuerpo…”

Viernes 3 de abril. 21:05 horas

“El aislamiento no será eterno, me queda claro, pero también nos pesa a quienes deseábamos formar relaciones nuevas, pues nos restringe de acudir a sitios o intentar acercamientos.

De repente no tenemos nada.”

“Me queda claro que estoy opinando y expresando desde mi lugar privilegiado, en el que hay recursos, pocos de momento, pero finalmente recursos, mientras que otros andarán valiendo madre con todo esto de la pandemia.”

Lunes 6 de abril. 21:40 horas

“Esta historia será escrita por dos grupos: los que pudieron quedarse y los que tuvimos que salir, pero también será recordada por un tercero: los que sobrevivieron.”

“El lema del gobierno federal, en voz del subsecretario de Salud, Hugo (López) Gatell, es el ya conocido ‘Quédate en casa’, para disminuir la cantidad de contagios, mediante la estrategia de cuarentena. Es un mensaje claro, pero de difícil aplicación, en un país con alrededor, o más, de 50 millones de pobres, muchos de los cuales viven al día. Súmale que el resto es una bola de tercos que no saben estar en su casa, lo más probable es que con problemas de comunicación con sus parejas, tensiones económicas y emocionales, además de una amplia resistencia a la adaptación.”

“Se ha vuelto cotidiano desinfectar cosas. Hoy fui al mercado. Al llegar a la casa tengo esa fuerte sensación de que todo está contaminado. Desinfecto con agua y alcohol las llaves. Incluso rocié la bolsa, enjuagué unas cervezas y paquetes de comida para gato. Tengo las palmas rosas, resecas a veces. Deliberadamente evito a la gente en la calle. Si veo a un anciano, siento que lo puedo enfermar, pues hay fuertes probabilidades de que yo sea un portador asintomático.”

“Hoy me pidieron acudir a una reunión a tomar unas fotografías. Había 20 personas en el cuarto. Salí asqueado. Luego me pidieron una entrevista a alguien. Llegué a pasarle el gel al celular, pues es el que utilizo para grabar los audios.”

“Hoy toca estar en casa o sobrevivir en la calle. Son los días de peste, de contemplación interior, de evadir un enemigo que no percibimos, de evitar el contacto humano.

Está la vida, como la conocemos, interrumpida. Nos obliga a vernos, a enfrentar lo que tenemos, lo mucho o poco, adquirido en estos años.

Es estresante estar en las calles, pero el verdadero infierno está en los hospitales, en las áreas de urgencias, en los corredores, en las salas, en cualquier recepción.

Hoy miré un video de gente tirada en la calle, con cubrebocas y tosiendo. ¿Así será este final? ¿Con una metáfora de colapso? Cuando concluya este fin del mundo, ¿Cómo despertaremos?
Apenas empieza.
Esto aún no tiene respuesta”.

Miércoles 8 de abril. 20:19 horas



“Otra cosa, muy cabrona, es que cada vez se están difundiendo más casos de médicos infectados con coronavirus. Si esto sigue así, ¿quién nos va a cuidar?”

Viernes 10 de abril. 23:36 horas

“Hoy me quedé en casa. Fue un alivio después de estar saliendo a la oficina y coberturas. Otro día más asqueado. Ayer, jueves, de ver cómo el XXIII Ayuntamiento de Armando Ayala no entiende que no debe sacar a la gente de sus casas en plena contingencia.

Vean el desastre: un acto masivo, de más de 200 personas, para entregarles verduras y despensas. Algo que se podría hacer puerta por puerta, sin la necesidad de todo el aparato, lo hacen en un terreno baldío donde, naturalmente, la gente se amontona.

Los asistentes no saben seguir indicaciones (ni saben proporcionárselas), pues apenas se separan un poco. Están todos los que deben protegerse en esta pandemia: ancianos, niños, embarazadas. Y, de seguro, todos los que no alcanzamos a percibir, como hipertensos o diabéticos. Ni para qué hablar de la obesidad, pues eso es muy notorio.

El alcalde, y sus funcionarios, llegan con todo el espectáculo de guantes y mascarillas, obvio, para protegerse ellos, pero no creen que puedan ser portadores. Que ellos sean la causa de terminar enfermando a todas estas personas, directa o indirectamente. No se asumen como portadores asintomáticos.”

11 de abril. 22:22 horas

“Hoy es un día triste e importante, pues en Baja California será conmemorada la primera muerte por coronavirus a partir de esta fecha.”

“Me tocó acudir, junto con otros compañeros, al segundo acto masivo en medio de esta contingencia. ¿Entre cuántas personas me moví hoy? ¿Unas mil? Nuevamente me la pasé asqueado.

No quería hablar con nadie, me rehusaba a saludar ‘de codito’, lo cual se me hace una pendejada, además de que me resultaba bastante desagradable que alguien se me acercara a hablarme para decirme cosas en privado. Significaba tenerlos cerca, rozarme un poco. Imaginarme que su saliva me caería en la cara.”

“…la gente no sabe -o no quiere- separarse cuando se les pide la famosa ‘Susana Distancia’. La Secretaría de Salud recomienda de 2 a 3 metros, pero la gente tiende a moverse apenas un paso. Supongo que lo ven muy agresivo el distanciamiento… la recomendación científica nunca es bien explicada a nivel de campo, a pie, en la calle, donde es cuando se tiene que poner la teoría en práctica y verificar si es factible. Siendo empático, puedo entender que resulte agresiva la medida.”

Martes 14 de abril. 23:34 horas

“Mi primo me regaló una mascarilla N95, de las que más han sido recomendadas, debido a que son las que usan los médicos en las cirugías y otras cuestiones de tratamiento a los pacientes. La tengo en mi escritorio y mi preocupación es ¿cómo debo guardarla? ¿cómo debo guardar este artículo que puede salvar mi vida? ‘Ponlo en una bolsa Ziploc’, me sugirió. Eso haré, la verdad.”

“La pandemia ha sacado lo peor de nosotros, en ese México que se jacta de ser solidario, resistente, que jala parejo, capaz de levantar edificios derrumbados o compartir el alimento. Navegamos en medio de la peste de principios de siglo. Los ‘locos veinte’ del siglo XX, ahora son ‘los apestados veinte’ del siglo XXI.

¿Y qué es lo que atestiguamos? La caída de un sistema de salud que ya cojeaba, se arrastraba, enfermizo, con la dentadura sonriente, pero con la columna dañada. No hay suficientes camas, tampoco respiradores. No hay suficiente equipo para proteger a los doctores, cirujanos, enfermeras y paramédicos que, a diario, tienen que ingeniárselas para atender a multitudes de enfermos. Hoy rebasamos las 400 muertes a nivel nacional.”

Miércoles 15 de abril. 20:17 horas

“Consignaré algunos titulares:

-Fabrican en Edomex 20 mil bolsas de plástico para fallecidos de Covid-19. El Universal

-Coronavirus. Mexicanos aumentan consumo de cerveza por confinamiento ante Covid-19.
El Universal.

-El género humano es una mierda, al menos 28 ataques ha sufrido personal médico. Milenio. Columna. (*agresiones físicas y verbales; lanzamientos de cloro, líquidos desconocidos o café hirviendo. Retenciones por parte de ciudadanos o autoridades, así como la negación a usar transporte público o privado…)

-Crean tijuanenses mascarilla barata. El Vigía. 13 de abril. (…diseño italiano que consiste en máscaras de snorkel con filtros antivirales -Masfa-…)


-Por ‘tablets’ familias se despedirán de seres queridos con Covid-19. La Voz de la Frontera. 13 de abril.

-‘Quien no vive aquí, no sabe lo que estamos pasando’. Los efectos psicológicos de la pandemia. El País. 7 de marzo.

Miércoles 22 de abril. Después de las 22:00 horas

“La pandemia del Covid-198 vino a recordarnos la desigualdad con la que nos tratamos en este valle de lamentaciones. Es muy cierto ese mensaje que ha rondado, en los últimos días, en las redes sociales: ‘Estamos en el mismo mar, pero no en el mismo barco’.”

Domingo 26 de abril. 11:12 horas

“Hoy escribo de mañana… Este es el cuarto tomo de mis diarios: más de 200 páginas enfocadas en contar historias personales, analizarme, explorar el pasado remoto e inmediato… estos diarios tienen sus días felices y otros tristes. El último tomo cierra con reflexiones en torno al hecho de que no avanzo en la redacción de un proyecto de novela.

Miércoles 29 de abril. 09:32 horas. Oficina.

“Apuntaré algunos titulares.

-El virólogo que ganó el Premio Nobel por descubrir el VIH aseguró que el nuevo coronavirus fue creado en un laboratorio. Infobae.com. 27 de abril

-Enfermera muere en los brazos de su esposo por Covid-19 (51 años, inglesa. Esperaba a los paramédicos. Dejó un hijo de 13 años. Se contagió en su trabajo). Excelsior.com.mx. 27 de abril”.

“Creo que he ido juntando bastante material para los capítulos concernientes al pasaje de ‘Días de Peste’. Será sólido. Combinará crónica y testimonial. Finalmente, es el momento histórico más grande en el que he estado”.

El diario sigue hasta que comenzó a esbozar más el proyecto de novela y cambió a otros temas. El tomo en cuestión concluye el 20 de septiembre de 2020, entre cientos de reflexiones. Hasta aquí, pequeños extractos del mismo.

¿Qué hacías por las tardes? En la casa. Me ponía a ordenar algunas cosas. Pegado a internet y escribiendo en mi diario cuando podía. Planeaba el mandado, pues cerraban temprano las tiendas. Al llegar a casa limpiaba la suela de los zapatos por temor a contaminar la casa.

¿Cuál fue tu temor más grande? Que alguno de mis familiares muriera y yo no pudiera acudir a despedirlo. Pensaba más en los otros. Estaba confiado en que yo estaría bien. 

¿Qué fue lo que observaste en los demás y en ti mismo durante esos días extraños? La incertidumbre sobre la mañana. Aquí sí aplica el lugar común, pues hubo una temporada en que cada día se iba enfermando gente cercana, cada vez más cercana. En el palacio municipal trabajaba en el cuarto piso. Recuerdo cómo crecía el miedo. Casi se podía ver cómo el coronavirus iba pasando por cada oficina, subiendo las escaleras, hasta llegar a la nuestra, hasta obligarnos a trabajar y estar separados.

¿Con qué lecciones te quedas? Las que se enfocan más en el cuidado personal, el cambio en la alimentación y los hábitos de higiene. Creo que me ayudó mucho que, al comenzar la pandemia, hacía ejercicio y acudía a terapia psicológica. Fue como abonar un capital que me ayudó a enfrentar los meses más críticos.

¿Qué aspectos de tu vida o de los otros resignificaste?

Supongo que resignifiqué el pasado, el darme cuenta -otra vez los lugares comunes, pero son válidos- de que un día estás muy tranquilo, y al siguiente cambia todo. En mi caso, no perdí amistades o familiares, pero sí me hizo reflexionar sobre el tiempo que le estaba dando a cada uno. También a mi persona y proyectos personales. He ido aprendiendo a dejar de procrastinar.

¿Qué es lo que no dejarás de hacer después de este periodo?

Dejar de cuidarme, en cuestiones de higiene y alimentación. Estar atento a la salud mental. Eso es primordial. Ah, se me olvidaba y es muy importante: terminar lo que se empieza, respetar y cumplir plazos, como este cuestionario.

¿Qué te gustaría que se sepa de ti en el tiempo de pandemia?

Que hice lo mejor que pude con lo que tenía. Que escribí un diario y compartí extractos, en un ejercicio que intentó reflejar aquello que llaman “un fresco de la época”. Que se intentó hacer memoria.

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