Patrimonio histórico de Tijuana en riesgo, advierte especialista en la Ibero
Tijuana, 2 de junio. “Las edificaciones históricas de Tijuana representan mucho más que estructuras físicas, constituyen testimonios vivos de la historia, identidad y evolución social de la ciudad”, advirtió la vicepresidenta del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) México, María Eugenia Curry, al señalar la falta de valoración y protección a que están expuestos muchos de estos inmuebles, que han sido modificados, intervenidos o incluso demolidos sin considerar su relevancia cultural.
Señaló que de unos 265 bienes identificados con valor histórico que existen en Tijuana, solo alrededor de media docena cuenta con declaratoria formal de patrimonio cultural.
Al impartir la conferencia “La Carta de Venecia y el Patrimonio Cultural de Tijuana”, organizada por la Universidad Iberoamericana Tijuana, destacó que si bien Tijuana no cuenta con arquitectura colonial o prehispánica, posee un valioso patrimonio del siglo XX, caracterizado por su contexto fronterizo e influencia de corrientes como el Googie.
Este es un estilo arquitectónico futurista nacido en el sur de California a finales de los años 40, inspirado en lo espacial, la energía atómica y la cultura del automóvil, buscando captar la atención de los conductores mediante diseños llamativos, lo que ha contribuido a conformar el paisaje urbano histórico de la ciudad, detalló la también coordinadora de la Comisión de Patrimonio Cultural de Tijuana.
Poco comprendido y alterado
La arquitecta con amplia trayectoria en la conservación del patrimonio cultural y activa promotora de su protección en Baja California, destacó que sin embargo este patrimonio ha sido poco comprendido y, en muchos casos, intervenido o alterado. «Tijuana no tiene pirámides ni edificios coloniales, pero sí cuenta con valiosos ejemplos del siglo XX que, parecería, aún no logramos entender», señaló.
En un comunicado de prensa, la Universidad Iberoamericana Tijuana informó que la Carta de Venecia (1964) es uno de los ejes centrales del encuentro. Es un documento internacional que establece principios fundamentales para la conservación y restauración de monumentos y sitios históricos.
Esta carta funciona como una guía ética y técnica que establece que los inmuebles deben conservarse respetando su autenticidad, sus materiales originales, su contexto y las distintas etapas de su historia, indicó la vicepresidenta del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios -organización internacional asociada a la Unesco-, y explicó que el documento plantea que cualquier intervención debe ser mínima y sustentada, evitando interpretaciones subjetivas.
“El monumento no puede ser separado de la historia de la que es testimonio ni del ambiente en el que se encuentra; la restauración debe detenerse donde empieza la hipótesis”, afirmó durante el evento que se llevó a cabo para promover la reflexión sobre la conservación del patrimonio arquitectónico de Tijuana.
Inventar la historia
En este sentido, se criticaron prácticas comunes como la modificación de fachadas, el cambio de elementos originales o el llamado “fachadismo”, considerado una forma de “inventar historia”. A través de ejemplos locales, la ponente explicó cómo estas intervenciones alteran la identidad arquitectónica “Las ventanas son como los ojos, la nariz, la boca de una persona… si lo cambias, ya no es el mismo”.
Puntualizó que en Tijuana existen alrededor de 625 bienes identificados con valor histórico; sin embargo, apenas cerca de media docena cuenta con declaratoria formal de patrimonio cultural, entre los que se encuentran la Casa de la Cultura, el Antiguo Palacio Municipal y el Parque Teniente Guerrero.
Otros espacios relevantes como la Torre de Agua Caliente, el Hotel Caesars, el edificio de Correos, construcciones de la avenida Revolución y la Plaza Monumental de Tijuana -este último en proceso de protección-, forman parte de un patrimonio significativo que aún enfrenta riesgos por falta de protección, estimándose que al menos 50 inmuebles podrían desaparecer ante el crecimiento urbano.
Durante el encuentro se llamó al estudiantado de Arquitectura a asumir un papel activo en la conservación del patrimonio, invitándolos a analizar su entorno, identificar inmuebles con valor histórico y proponer soluciones con base profesional. Asimismo, se destacó que sus decisiones influirán en la memoria colectiva de la ciudad. “Ya queremos pasar la estafeta para que empiecen a actuar”, enfatizó.
No estorba al desarrollo urbano
La preservación del patrimonio no es un obstáculo para el desarrollo urbano, sino una oportunidad para fortalecer la identidad cultural y generar proyectos sostenibles que integren historia y modernidad. “Modificar un inmueble sin considerar su valor patrimonial es borrar una parte de nuestra memoria colectiva”, advirtió la especialista.
En este sentido, el llamado final fue a reconocer, valorar y proteger el patrimonio arquitectónico de Tijuana como un recurso clave para construir el presente sin perder de vista el pasado, conciliando crecimiento y memoria para garantizar una ciudad con identidad y continuidad histórica, indicó el boletín de prensa de la Universidad Iberoamericana Tijuana.




