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Tras seis años, la UNAM otorga título póstumo a familia de víctima de feminicidio

Por: Jessica Xantomila / La Jornada

Después de más de seis años de lucha, la familia de Verónica Soto Hernández, universitaria víctima de feminicidio en 2019, logró que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) le otorgara de manera póstuma a la joven el título de licenciada en enfermería y obstetricia, debido a su desempeño académico, al concluir la carrera con un promedio de calificaciones general de 9.6.

Es “una parte de la justicia que nos merecemos; de la memoria y la reparación”, enfatizó su madre Andrea Soto, quien recibió el título “conmemorativo” en el auditorio Marina Guzmán Vanmeeter de la Facultad de Enfermería y Obstetricia, de manos de la directora Rosa Amarilis Zárate.

En una emotiva ceremonia, a la que acudieron amigos y docentes, afirmó que este es un precedente que tuvo que “arrancarle” a la administración de la UNAM, ante su negativa por varios años de otorgar el documento con el argumento de que Verónica no logró concluir el servicio social y la legislación no lo permitía.

Andrea recordó que su hija estaba realizando el servicio social en el Hospital Militar de Especialidades de la Mujer y Neonatología, pero quedó inconcluso por su asesinato –el primero de noviembre de 2019 año en el que también terminó la carrera–, en el estado de México.

“Era el único requisito que le faltaba porque se iba a titular por la modalidad de totalidad de créditos y alto nivel académico, ya que obtuvo de promedio 9.6 y no tuvo ninguna asignatura reprobada en todo su historial”, expuso. Por eso, enfatizó, “peleamos”.

Además de que tuvieron como antecedente el título póstumo que entregó la UNAM en marzo pasado a la fotógrafa Berenice Giles, fallecida en el festival de música Ceremonia.

Casos extraordinarios

En su discurso, con la foto de su hija en el centro del presidium, Andrea pidió a la universidad que “no se cometan omisiones” en estos casos extraordinarios. “Vivimos una situación muy difícil en cuanto a violencia en todo el país. No es posible que las instituciones se sigan apegando a las legislaciones que no están hechas para estos momentos”, expresó.

Indicó que además la máxima casa de estudios puede ayudar a las familias de víctimas “de muchas formas para lograr que se haga justicia”. En su caso, señaló que el agresor sigue libre y la carpeta radicada en la Fiscalía de Tlalnepantla continúa en etapa de investigación, ni siquiera ha sido judicializada.

Con lágrimas en los ojos y voz entrecortada, Andrea compartió los sueños que le fueron arrebatados a su hija: le apasionaba salvar vidas y quería especializarse en pediatría, “aprender bien el inglés para, tal vez, irnos a vivir a Canadá”.

Ante estas palabras, en el auditorio retumbaron las consignas: “¡Ni una más!, ¡Ni una asesinada más!”, “¡Justicia!” y “¡Vero escucha, tu mamá ganó la lucha!”.

En su turno, la directora Zárate expresó que la entrega del título conmemorativo es “un testimonio tangible de que Verónica culminó su trayectoria académica con excelencia y que su nombre queda inscrito para siempre”.

Indicó que la joven se ha transformado en un símbolo, “en un faro que guiará a las futuras generaciones”.


Después de más de seis años de lucha, la familia de Verónica Soto Hernández, universitaria víctima de feminicidio en 2019, logró que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) le otorgara de manera póstuma a la joven el título de licenciada en enfermería y obstetricia, debido a su desempeño académico, al concluir la carrera con un promedio de calificaciones general de 9.6.

Es “una parte de la justicia que nos merecemos; de la memoria y la reparación”, enfatizó su madre Andrea Soto, quien recibió el título “conmemorativo” en el auditorio Marina Guzmán Vanmeeter de la Facultad de Enfermería y Obstetricia, de manos de la directora Rosa Amarilis Zárate.

En una emotiva ceremonia, a la que acudieron amigos y docentes, afirmó que este es un precedente que tuvo que “arrancarle” a la administración de la UNAM, ante su negativa por varios años de otorgar el documento con el argumento de que Verónica no logró concluir el servicio social y la legislación no lo permitía.

Andrea recordó que su hija estaba realizando el servicio social en el Hospital Militar de Especialidades de la Mujer y Neonatología, pero quedó inconcluso por su asesinato –el primero de noviembre de 2019 año en el que también terminó la carrera–, en el estado de México.

“Era el único requisito que le faltaba porque se iba a titular por la modalidad de totalidad de créditos y alto nivel académico, ya que obtuvo de promedio 9.6 y no tuvo ninguna asignatura reprobada en todo su historial”, expuso. Por eso, enfatizó, “peleamos”.

Además de que tuvieron como antecedente el título póstumo que entregó la UNAM en marzo pasado a la fotógrafa Berenice Giles, fallecida en el festival de música Ceremonia.

Casos extraordinarios

En su discurso, con la foto de su hija en el centro del presidium, Andrea pidió a la universidad que “no se cometan omisiones” en estos casos extraordinarios. “Vivimos una situación muy difícil en cuanto a violencia en todo el país. No es posible que las instituciones se sigan apegando a las legislaciones que no están hechas para estos momentos”, expresó.

Indicó que además la máxima casa de estudios puede ayudar a las familias de víctimas “de muchas formas para lograr que se haga justicia”. En su caso, señaló que el agresor sigue libre y la carpeta radicada en la Fiscalía de Tlalnepantla continúa en etapa de investigación, ni siquiera ha sido judicializada.

Con lágrimas en los ojos y voz entrecortada, Andrea compartió los sueños que le fueron arrebatados a su hija: le apasionaba salvar vidas y quería especializarse en pediatría, “aprender bien el inglés para, tal vez, irnos a vivir a Canadá”.

Ante estas palabras, en el auditorio retumbaron las consignas: “¡Ni una más!, ¡Ni una asesinada más!”, “¡Justicia!” y “¡Vero escucha, tu mamá ganó la lucha!”.

En su turno, la directora Zárate expresó que la entrega del título conmemorativo es “un testimonio tangible de que Verónica culminó su trayectoria académica con excelencia y que su nombre queda inscrito para siempre”.

Indicó que la joven se ha transformado en un símbolo, “en un faro que guiará a las futuras generaciones”.

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