Familias del Cañón del Padre levantan estructuras provisionales entre las cenizas
18 de mayo.- Días después del incendio que destruyó alrededor de 40 viviendas en el asentamiento irregular del Cañón del Padre, las familias afectadas comenzaron a levantar lo que pueden entre los escombros. Con vecinos, amigos y compañeros de trabajo construyen baños improvisados y habitaciones provisionales con material donado.
La prioridad ya no es la comida. Miguel Méndez Velázquez, quien acudió a ayudar a unos amigos, explicó que la respuesta ciudadana en despensas y alimentos fue inmediata y suficiente.

«Acá comida ya no hace falta gracias al apoyo de muchos. Todo mundo viene y está apoyando con un taco», dijo. Lo que ahora urge es material de construcción: martillos, clavos, madera, triplay y palas para comenzar a reconstruir.
Andrea Ramírez, quien vivía ahí desde hace cuatro años con su esposo y sus tres hijos de 10, 7 y 2 años, duerme con su familia sobre una cama improvisada con tarimas y tablas de madera.

Apenas en diciembre habían terminado de construir con sus ahorros un cuarto adicional de dos pisos para que los niños tuvieran más espacio. Todo quedó consumido.
«Quisiéramos que nos ayudaran con madera, triplays. La ropa más que nada ya no tenemos dónde meterla», expresó.

Varias familias se refugian temporalmente en una iglesia cristiana cercana. Muchas de ellas ni siquiera estaban en sus hogares cuando ocurrió el siniestro.
«No estaban en la casa, estaban en el trabajo cuando pasó el incendio y cuando llegaron ya no había nada más que rescatar», relató Méndez.

José Luis, otro afectado, recordó los momentos desesperantes del inicio del fuego. «Ahí estábamos cuando comenzó todo, corrimos para intentar apagarlo, pero no pudimos, se nos acabó el agua», narró.
Además reconoció que las autoridades llegaron después con algunas cobijas, pero que el grueso del apoyo ha venido de los vecinos y de quienes se enteraron por las noticias.
La mayoría de los predios afectados eran habitados por familias completas —hermanos, primos y parientes que compartían terrenos— que ahora buscan reconstruir desde cero sus hogares.





