Tijuana, ciudad diseñada para vehículos y sin perspectiva feminista: arquitecta
Tijuana, 11 de marzo.– Tijuana se encuentra en la categoría de «ciudad abandonada», diseñada a escala vehicular y sin perspectiva de género, lo que genera espacios inseguros especialmente para las mujeres, afirmó la arquitecta Sharlinee Ceniceros Toscano durante la conferencia «Ciudades feministas, ciudades cuidadoras: Aportes de las mujeres en la arquitectura y en el diseño de las ciudades».
La arquitecta impartió la conferencia en la Universidad Iberoamericana Tijuana como parte del programa universitario de conmemoración del Día Internacional de las Mujeres. El objetivo fue entender las circunstancias que han llevado a tener las ciudades actuales y reflexionar sobre cómo transformarlas en hábitats con mejor calidad de vida, aportando el conocimiento feminista desde la arquitectura y el urbanismo.
Tijuana: ciudad diseñada para vehículos, no para personas
Según la clasificación de ciudades de Jan Gehl —quien mide los diseños urbanos según la escala humana—, una ciudad tradicional es aquella que se puede vivir a pie, mientras que una ciudad abandonada obedece a la escala de los vehículos. Es en esa escala que se encuentra Tijuana, señaló Ceniceros.
La arquitecta señaló un grave error de diseño urbano en Tijuana y la mayoría de ciudades en California: el alumbrado público se concentra únicamente en iluminar el carril vehicular y no la banqueta, lo que genera espacios inseguros para caminar de noche, afectando especialmente a las mujeres.
«En cualquier ciudad caminable del mundo, la banqueta siempre estará bien iluminada», enfatizó.
Urbanismo feminista = Urbanismo inclusivo
La arquitecta explicó que un urbanismo feminista con visión de género interseccional es inclusivo, ya que redefine los objetivos según las necesidades de una sociedad que incluye la diversidad de situaciones de las cuales forman parte mujeres y hombres.
Este tipo de arquitectura no busca tener una disposición jerárquica del espacio y busca visibilizar las vivencias, percepciones y experiencias de las mujeres, poniendo en valor las tareas de reproducción: el cuidado de otras personas y del hogar.
«Lo que apostamos con un diseño urbano feminista es llegar a este tipo de ciudades, donde las actividades de la vida cotidiana se den en el espacio público, de ciudades industrializadas a ciudades vivas», explicó Ceniceros.
Aportes de mujeres en diseño urbano
Ceniceros lanzó las preguntas: ¿Hay suficientes mujeres en la arquitectura? ¿Por qué no hay mujeres en la arquitectura? Y respondió: «Porque no se nos permitía estudiar arquitectura».
Las primeras mujeres que estudiaron arquitectura en América fueron María Luisa Dehesa en 1937 en México, Mary L. Page en 1878 en Estados Unidos, Alice Charlotte Malhiot en 1914 en Canadá, Filandia Pizzul en 1927 en Argentina y Julia Guarino en 1923 en Uruguay.
«Muchas de las arquitectas no se les reconoció como arquitectas bajo el discurso de que no pasaron por la formación de arquitectas», señaló, aunque apuntó que grandes maestros tampoco cuentan con el título, tales como Luis Barragán, Frank Lloyd Wright, Tadao Ando y Le Corbusier.
«Las mujeres no hemos tenido una presencia en las decisiones urbanas, ni como usuarias ni como técnicas porque hemos sido consideradas una minoría. La planificación urbanística se basa en criterios obsoletos sobre el papel de la mujer en la economía y la sociedad», afirmó.
Ceniceros destacó aportes históricos como el de Jakoba Mulder, quien trabajó en la oficina de planificación de Holanda y fue de las mayores impulsoras de la recuperación del espacio público en Ámsterdam, convirtiendo espacios inutilizados en juegos infantiles; Jane Jacobs, gran opositora de que Nueva York fuera atravesada con autopistas; y Octavia Hill, quien hizo desarrollos inmobiliarios sociales en Londres en el siglo XIX para dar mejores condiciones de vida a los trabajadores.
«En la actualidad glorificamos ciudades como Dubái que evidentemente no son sostenibles, sin embargo la publicidad y los medios nos hacen pensar que son las ciudades del futuro. Pareciera que calificamos las ciudades por el poder adquisitivo, por la cantidad de tiendas de marca que existen en lugar de la calidad de vida que pueda dar a sus ciudadanos», criticó.
Como ejemplo de urbanismo feminista, presentó el proyecto La Borda en Barcelona, un modelo no especulativo de vivienda donde los habitantes son socios de la cooperativa pero no dueños de la propiedad, con cesión de uso de suelo por 75 años. El proyecto se basa en participación en diseño, construcción y uso; sostenibilidad; vida comunitaria; y perspectiva de género.
En México, plataformas como Arquitecas.mx realizan un trabajo por armar directorios que reconocen y reúnen los perfiles de arquitectas de todo el país.
Sobre la ponente
Sharlinee Ceniceros Toscano es arquitecta por el Tecnológico de Monterrey (2008) y tiene un Máster en Desarrollo Urbano y Territorial por la Universidad Politécnica de Cataluña (2011). Fue profesora de arquitectura en la Universidad Iberoamericana Tijuana entre 2014 y 2022, ha colaborado en el Consejo de Desarrollo de Tijuana y es fundadora de la empresa «Se hace arquitectura», dedicada al diseño arquitectónico y urbano.




