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Opinión

Cambio o continuidad en Tamaulipas

Por: Juan Reyes del Campillo / UAM-Xochimilco

Como en otros estados, este domingo se define en Tamaulipas el rumbo que habrá de tomar la entidad en los próximos seis años. Aunque apenas en 2016 un candidato del Partido Acción Nacional (PAN) dejó atrás la larga hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), hoy la alternativa sigue siendo entre cambio y continuidad.

Ciertamente, a pesar de la alternancia de partido, los males del gobierno nunca se fueron. El encabezado por Francisco Javier Cabeza de Vaca resultó igual de terrible para los tamaulipecos por los altos niveles de corrupción, abusos y arbitrariedades. Ha sido evidente la pésima gestión, el enriquecimiento ilícito y, por supuesto, el patrimonialismo que se ha hecho de las estructuras de gobierno para beneficio personal, familiar y de grupo.

Es importante destacar que la elección, la cual tiene claros significados estatales, se vincula con la disputa nacional que confronta a dos coaliciones que compiten por el poder en diferentes escenarios: Juntos Hacemos Historia y Va por México. En cada estado, si bien hay una competencia que tiene ingredientes de carácter nacional, en donde los partidos y coaliciones se proyectan hacia el futuro inmediato, existe una ardua lucha entre las élites políticas locales por hacerse del gobierno y poder definir los destinos estatales.

Tamaulipas es un estado con características peculiares para la economía del país. Tiene una larga frontera con el estado de Texas, en donde también se han instalado muchas maquiladoras. Su producción agrícola y ganadera siempre se han destacado en el ámbito nacional, así como su producción pesquera. Una de las refinerías de Pemex se ubica en Ciudad Madero y la actividad portuaria ha sido importante para la importación y exportación.

Cambio o continuidad significa que se vayan o se queden quienes hace seis años se hicieron del gobierno del estado en Tamaulipas.

Para mantenerse postularon nada menos que al secretario de Gobierno, César Verástegui Ostos, ingeniero agrónomo de 55 años, quien además de diputado federal, fue presidente del PAN en el estado. El actual gobernador tiene cifradas sus esperanzas en él, al considerar que si llega a triunfar podría evitar su inminente comparecencia ante la justicia.

Por parte de Juntos Hacemos Historia fue nominado Américo Villarreal Anaya, hijo de quien fuera gobernador entre los años de 1987 y 1993. Médico cardiólogo, de 64 años, pasó del PRI a Morena en 2016 y llegó a senador en 2018 invitado por López Obrador. Su padre todavía es recordado como un gobernador decente y es la carta para hacerse del gobierno del estado. Hay un tercer candidato, Antonio Diez Gutiérrez, de Movimiento Ciudadano, de 59 años. Se trata de un rico empresario del ramo camionero, que fue presidente municipal de Ciudad Victoria por el PRI y ha sido integrante de la Coparmex, la Canaco y la Concamin.

En la geografía político electoral del estado, en estos momentos, tanto Morena como el Partido del Trabajo son gobierno solamente en 14 de los 43 municipios. Sin embargo, de los nueve más importantes, Morena gobierna en siete (Altamira, Ciudad Madero, Matamoros, Nuevo Laredo, Río Bravo, Reynosa y Ciudad Victoria), en los cuales reside más de 75 por ciento de la población. En El Mante y Tampico, el PAN encabeza los ayuntamientos.

En ese contexto, es importante destacar que en la medida en que las encuestas han venido otorgando cierta ventaja al candidato de Juntos Hacemos Historia, el escenario se ha vuelto cada vez más tóxico por la evidente intromisión del gobernador y la guerra sucia que se ha desatado. Sin duda, el gobernador del estado ha dado muestras de desesperación. Por lo pronto, se han emitido un buen número de órdenes de aprehensión, dos de ellas en contra de presidentes municipales de Morena, Carlos Peña Ortiz de Reynosa y Eduardo Gattás Báez en Ciudad Victoria.

La situación se ha vuelto tensa con intimidaciones y campañas de desprestigio en una entidad en la que el crimen organizado desde hace mucho tiempo ha estado presente. Hay que recordar que en el proceso electoral de 2010 asesinaron al candidato del PRI unos días antes de la jornada electoral. En este proceso, hay que destacarlo, no se han presentado actos de violencia política contra los candidatos.

En cierto sentido, las dos coaliciones acusan que nos encontramos ante una elección de Estado. Va por Tamaulipas señala que los funcionarios del gobierno federal y la jefa de gobierno de la Ciudad de México, al acudir a apoyar a Américo Villarreal lo han hecho con recursos públicos, o que con presupuesto del Senado de la República se apoya al candidato de Juntos Hacemos Historia. Por su parte, esta última coalición señala la guerra sucia del gobierno del estado a partir de construir noticias falsas y emprender una campaña de amedrentamiento e intimidación hacia los electores.

Lo cierto es que en Tamaulipas hay grandes posibilidades de alternancia, donde un gobernador es acusado de diversos delitos, desaforado y totalmente desprestigiado.

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