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Un signo de que el modelo de la OEA está agotado es el embargo a Cuba

Por: Miguel Ángel Velázquez / La Jornada

Ciudad de México, 18 de septiembre.- La sentencia suena devastadora: “México dejó de confiar en sí mismo; llegó al convencimiento –guiado por sus dirigentes– de que su único papel en el mundo era ser subordinado. Nos convertimos en los niños aplicados del Consenso de Washington”. Lo dice el canciller Marcelo Ebrard, y agrega: “Lo mismo que al interior, al exterior se aplicó la política neoliberal”.

Hoy, México convoca a la creación de algo parecido o similar a la Unión Europea, “ese sería nuestro objetivo al final del día, nuestro punto de llegada”, explica Ebrard y exhorta a los países de la región a terminar con las fricciones que impiden acuerdos que permitan soluciones.

Se inaugura la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), donde México redefine su papel en el quehacer del trabajo de ese ámbito. “En enero de 2020 se propuso una reunión aquí en México y se aprobó un programa de trabajo. Les dijimos –a los países del grupo–: vamos a convertir la comunidad en el principal instrumento de cooperación en la región”.

Ebrard explica que aunque hay “cumbres” de todo y para todo, esta, la que se celebra en México, debe llamarse así por su relevancia, “porque hace muchos años que no se reunían los presidentes de América Latina. Sí, ya no hablábamos entre nosotros. El peso de América Latina en el mundo se diluyó, por decirlo elegantemente.

“Ahora tenemos que hacer equipo. Ya nos dedicamos muchos años a la fricción interna, somos especialistas en alegar nuestras diferencias, pero este es el tiempo de la cooperación. Este es un proceso de construcción y eso es lo que México ha venido haciendo desde 2020”.

Por lo pronto, el canciller mexicano descubre algunos de los acuerdos que ya están listos en la comunidad: “Ahora tenemos una red de virólogos que no existía, donde están todos los especialistas de América Latina y el Caribe; también hicimos un portafolios de vacunas para la región, el sábado se presta en la cumbre, lo preparó Alicia Bárcena, y son acciones que se deben tomar para que no nos vuelva a ocurrir lo mismo que con esta pandemia, que no teníamos vacunas.

Tenemos 25 años discutiendo si debemos tener una agencia espacial. Ya hay grupos privados que tienen más tecnología y poderío que los estados, pero ahora ya vamos a tener la nuestra, aunque hay quienes dicen que si lo estamos discutiendo, nunca nos pondremos de acuerdo.

Debemos hacer un fondo de desastres, porque el cambio climático nos está exigiendo muchísimo. No teníamos un fondo entre nosotros en la región, pero ya se formó y se utilizará para ayudar a quien lo necesite.

“La investigación en América Latina está muy vinculada a las universidades públicas, pero nadie se tomaba la molestia de saber qué hacía cada una de ellas –así, cómo vas a saber si tienen vacunas, por ejemplo–. Se hizo una reunión con todas las universidades y de ahí se elaboró un catálogo para saber qué es lo que tenemos y avanzar.”

–¿Construir algo similar a la Unión Europea?

–Eso sería nuestro objetivo al final del día, nuestro punto de llegada. No estamos todavía ahí, porque hace muchos años que no nos hablábamos, pero estamos en un escenario posible. Esta cumbre es un paso para abrir lo que está cerrado, pero no es contra nadie. La unión es indispensable.

Diseño geopolítico

Sobre el funcionamiento de la Organización de Estados Americanos (OEA), el secretario de Relaciones Exteriores de México habla “no de lo que pasó hace un siglo, sino de lo que sucedió el año pasado. La OEA participó indubitablemente en lo que fue el ‘golpe’ en Bolivia. Todo está documentado. La OEA actual es el reflejo de un diseño geopolítico que se expresó en esa organización. Se acabó la guerra fría, pero surgió la supremacía de Estados Unidos, siguió la batalla en contra de cualquier opción que no les pareciera”.

–¿Se agotó el modelo de la OEA?

–Ya está agotado y hay muchos signos de ello, síntomas evidentes. Uno de ellos es el bloqueo a Cuba. No tiene justificación ética. Por qué digo que se agotó, estamos en medio de una pandemia. A los cubanos se les descompuso la planta de oxígeno, no tenían, y no tenían cómo comprar refacciones ni cómo comprar ese oxígeno. Tuve que conseguir el oxígeno y es que si el bloqueo es en nombre de la democracia, ¿cómo voy a llevar a un pueblo, en una pandemia como la que vivimos a que no tenga oxígeno? ¿Van a continuar con el bloqueo a pesar de los 184 votos de las naciones de la ONU en contra? Probablemente sea un grave error.

–¿Permitirá Estados Unidos que los países latinoamericanos se organicen fuera de la OEA?

–Depende de nosotros. Nosotros nos podemos organizar. Si actuamos en conjunto no perdemos nada y sí ganamos mucho. Yo creo que ellos –Estados Unidos– lo tienen muy claro, se requiere un nuevo acuerdo entre América Latina y el Caribe con Estados Unidos y Canadá, respecto a cómo se deben organizar ahora las Américas. No creo que ellos vayan a insistir en que las cosas se queden como están, son inteligentes, pero el objetivo no está en la OEA, sino en la relación con Estados Unidos.

“Yo no he visto que Estados Unidos desestime la propuesta que hiciera de manera muy directa el presidente Andrés Manuel López Obrador el 24 de julio ante todos los cancilleres de la región que no nos habíamos reunido hace mucho tiempo.

“Las declaraciones contra Cuba no les van a gustar a algunos grupos, y a grupos importantes, nunca les ha gustado que México apoye a Cuba, y esto porque el fin del bloqueo es que no tengan combustible, que no tengan energía eléctrica, que no tengan medicamentos, que no tengan oxígeno, que no tengan nada para que caiga el gobierno, y llevan pensando así años y años.”

Así, frente a una realidad que agobia, los países latinoamericanos podrían definir su futuro en la cumbre de la Celac que promete nuevos horizontes, si como dice el canciller hay unidad para cambiar la ruta.

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