Con ‘El último sueño de Frida y Diego’, el Met se afirma como “espacio de libertad”
Nueva York, 29 de mayo.-El barítono español Carlos Álvarez, quien interpreta al pintor Diego Rivera en El último sueño de Frida y Diego, de Gabriela Lena Frank, manifestó su beneplácito de que la Ópera Metropoliana (Met) de Nueva York monte una pieza cantada en español.
“Los escenarios tienen que ser elementos de libre disposición. La libertad de pensamiento y de ideas debe tener en el escenario un espacio abierto, algo que se está viendo aquí”, continuó el cantante con una trayectoria de 37 años y quien regresa al Met después de una ausencia de 16 años. El ciclo En Vivo Desde el Met de Nueva York culminará mañana con la transmisión de la obra vía satélite en el Auditorio Nacional, a las 11 horas.
La atención en Kahlo y Rivera no se limita a la ópera, ya que la misma ciudad estadunidense “prácticamente se desenvuelve alrededor de estas dos figuras. Hay una exposición en el Museo de Arte Moderno y se celebran encuentros de música y ciudadanía”.
De acuerdo con Álvarez, “esto es una apuesta por mantener los niveles de calidad independientemente del origen de la manifestación artística. En esto, México y lo hispano es mucho más consecuente”.
Dichos pintores eran conocidos por su activismo político. Hay un momento en la ópera en que el compromiso social de Diego y Frida se expresa de manera poética durante un canto en que se remonta a los tiempos de Tenochtitlan.
En otra ocasión, al hablar de los pobres, Rivera hace una señal con la mano, gesto que Álvarez encontró tan potente, especialmente en un escenario como el del Met, y que le permitió “estar aquí sabiendo cuál era la situación política de la segunda administración Trump, que ha vuelto a dejar fuera del idioma vehicular al español, que denuesta lo hispano en general y que se convierte en una búsqueda de lo diferente para separarlo”.
Bochornoso
En el encuentro con la prensa mexicana, el cantante aprovechó para ofrecer “disculpas por el pésimo y bochornoso comportamiento de una política española días atrás en México, de lo que me siento verdaderamente avergonzado. Con esto quiero decir que, por fortuna, son muy pocos los que piensan de esta manera”.
El último sueño de Frida y Diego se estrenó hace tres años en San Diego y San Francisco. Ante la responsabilidad de interpretar a personajes icónicos y controvertidos, no sólo por su relación personal, sino por su capacidad de compromiso político y social, Álvarez quiso convertir a Rivera en un personaje que pudiera ser considerado desde otro punto de vista, ya que la obra finalmente se dedica a contar una historia de amor que sucedió en la vida real.
En cuanto a su interpretación, señaló que “la vocalidad obliga a que uno sea absolutamente veraz en la forma en que expresa el amor, la desesperación, el dolor, el poder, su condición política y social.
“El uso de voces graves, tanto para el papel de Frida, cantado por la mezzosoprano Isabel Leonard, como el de Diego, muestra que el propósito era encontrar personajes que fueran de carácter fuerte y que esto se pudiera demostrar en la vocalidad.”
Íconos
Por su parte, la brasileña Deborah Colker, directora y coreógrafa de la obra, indicó que Frida y Diego son dos íconos que “inspiraron mucha de mi vida activa desde que era adolescente. Sus pinturas, sus vidas, su activismo político, la manera en que sienten y comprenden la vida, y que vengan de México, porque son verdaderos seres humanos y artistas mexicanos, pero al mismo tiempo universales. Son atemporales. Están muertos, pero siguen vivos. Son parte de mi vida y de muchas vidas.
“Sabía que no era una ópera biográfica, sino algo muy mítico, un sueño. Leí tantas biografías, fui a México para estar en los festejos por el Día de Muertos. Investigué mucho con el objeto de llevar toda esta inspiración a la ópera. Aunque no es biográfica, hay un ambiente. En el libreto sentí la necesidad de llevar a escena las calles de México, los cementerios, los altares; es decir, tres mundos: el real, el submundo y el artístico.
“Para esto hice un clavado dentro del lenguaje del surrealismo, para ver en qué medida México ha inspirado y como está conectado a todo.”




