En los 35 años transcurridos desde que el dictador Augusto Pinochet tuvo que entregar el poder presidencial a un mandatario electo, la política chilena se mantuvo en un juego de matices alimentado por vaivenes entre centroizquierda y centroderecha. En el ejercicio alternado del Ejecutivo, siete presidentes fueron incapaces de superar la herencia constitucional, social y
Kast obtuvo 7.2 millones de sufragios, dos millones más que Jara, imponiéndose en todas las regiones (gobernaciones) del país








