En México, el odio político ha sido hacia los pobres y tiene un carácter de desdén, de menosprecio. Es el juicio a las personas por su apariencia, cuyo tono de piel, ropa, modo de hablar, se estigmatiza en perezoso, vago, ignorante, potencialmente delincuente, y predestinado a la servidumbre. Foto: La Jornada.
Si nuestra cultura fuera una novela policiaca podríamos ver cómo el personaje central pasó de ser el detective, al asesino y, finalmente, a la víctima. El inspector representó la habilidad de la autoridad racional para ir relacionando huellas, pistas, testimonios, y desentrañar el enigma. El