Doña Rosalía, de 82 años, perdió a su hijo Arnulfo, secuestrado, torturado y muerto por defender los derechos de los indígenas.
“Es un logro político”, por lo menos en América Latina, el ingreso de sobrevivientes y familiares de víctimas a espacios castrenses.
A pesar del lodo, identifiqué que era mi Amalia, se notaba que todo su cuerpo estaba cortado con machete. Su cara estaba desfigurada, sus manos tasajeadas. Ya no quiero decir qué más le hicieron. La martirizaron y al final la fueron a tirar a la barranca