Trump congela fondos destinados a estados demócratas tras paralización en EU
Tijuana, 1 de octubre.- El presidente Donald Trump ordenó la congelación de 26 mil millones de dólares destinados a estados liderados por demócratas, cumpliendo así su advertencia de usar el cierre parcial del gobierno como herramienta política para frenar las prioridades de sus opositores.
Entre los fondos detenidos se encuentran 18 mil millones para obras de transporte público en Nueva York y otros 8 mil millones destinados a iniciativas de energía verde en 16 estados gobernados por demócratas, incluidos California e Illinois.
Con esta acción, el mandatario dejó en claro su intención de utilizar el cierre del gobierno como medida de presión política, además de ampliar su influencia sobre el presupuesto federal de 7 billones de dólares, cuya autoridad recae constitucionalmente en el Congreso.
El cierre, el número 15 desde 1981, ha provocado la interrupción de investigaciones científicas, tareas de supervisión financiera, labores de limpieza ambiental y otras muchas funciones gubernamentales. Unos 750 mil empleados federales fueron instruidos a cesar sus actividades, mientras que otros, como militares y agentes fronterizos, continúan trabajando sin recibir sueldo.
El Departamento de Asuntos de Veteranos anunció que continuará realizando entierros en cementerios nacionales, aunque no colocará nuevas lápidas ni realizará labores de mantenimiento como cortar el césped.
En una conferencia en la Casa Blanca, el vicepresidente J.D. Vance advirtió que, si el cierre se extiende más allá de unos pocos días, el gobierno se verá obligado a iniciar despidos, sumándose a los 300 mil registrados en diciembre. A diferencia de cierres anteriores, esta vez podrían producirse despidos permanentes.
La Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos informó, a través de una comunicación interna obtenida por Reuters, que despedirá al 1 % de su plantilla de 14 mil empleados.
Te puede interesar: Casa Blanca anuncia despidos «inminentes» por el cierre del gobierno
Desde el Congreso, el líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, criticó la suspensión de fondos para obras de transporte y puertos en Nueva York, advirtiendo que esa medida dejará sin empleo a miles de personas.
Por su parte, Chuck Schumer, líder de los demócratas en el Senado y también representante de Nueva York, afirmó que Trump “está utilizando al pueblo estadunidense como peones, amenazando con dolor al país como chantaje”.
El cierre inició después de que el Senado rechazara una propuesta de gasto temporal que habría permitido continuar con el funcionamiento del gobierno hasta el 21 de noviembre. Los demócratas se opusieron a la iniciativa por no incluir una extensión de los beneficios de salud que vencen este año, mientras que los republicanos insistieron en que ese tema debe discutirse por separado.
La legislación rechazada incluía 1.7 billones de dólares para la operación de agencias gubernamentales, equivalente a cerca de una cuarta parte del total del presupuesto federal, el cual también contempla fondos para programas de salud, pensiones y el pago de intereses sobre una deuda nacional que ya alcanza los 37.5 billones de dólares.
Analistas independientes advirtieron que esta paralización podría extenderse más que otras similares ocurridas en el pasado, dado que el presidente y funcionarios de su administración han amenazado con recortar programas y salarios federales como represalia política.
El cierre más largo registrado en Estados Unidos, que tuvo lugar entre 2018 y 2019 durante el primer mandato de Trump, se resolvió en parte gracias a los retrasos en los vuelos ocasionados por la ausencia de controladores aéreos.
Ambos partidos se culpan mutuamente por la situación actual, buscando posicionarse de cara a las elecciones legislativas de 2026, en las que se definirá el control del Congreso.
Aunque los republicanos liderados por Trump tienen mayoría en ambas cámaras, las normas del Senado exigen al menos 60 votos para aprobar leyes de gasto, por lo que se necesitan al menos siete senadores demócratas para avanzar con cualquier legislación presupuestaria.




