Asumo plena responsabilidad por lo que hice: “El Mayo” en carta leída ante el juez
Nueva York, 20 de julio. “Asumo plena responsabilidad por lo que hice”, fueron algunas de las palabras que leyó Ismael “El Mayo” Zambada ante el juez federal, Brian Cogan, quien lo sentenció a cadena perpetua y la confiscación de 15 mil millones de dólares.
Después de que el 25 de agosto de 2025, el líder del Cártel de Sinaloa se declaró culpable de múltiples cargos de narcotráfico y cedió su derecho a un juicio, este lunes se presentó en el Tribunal Federal del Distrito del Este en Brooklyn, Nueva York para escuchar su sentencia.
Una vez enunciados los cargos y sus penas correspondientes, Cogan le preguntó al acusado si entendía plenamente las consecuencias poco antes de dictaminar la condena.
Zambada, vestido en uniforme de reo café claro con camiseta anaranjada, leyó una carta en la que expresaba que lamentaba el daño que causó durante su carrera criminal.
Asimismo aclaró que decidió no ir a juicio y aceptó declararse culpable “porque no quería negar la verdad”.
También exhortó a los jóvenes a elegir un camino diferente al de la violencia, pues es un camino que sólo lleva “ a la cárcel o a la muerte”.
Los fiscales recordaron que, a pesar de su disculpa, se debe tener en cuenta décadas de violencia y las innumerables familias estadounidenses devastadas por las actividades criminales del capo.
Carta completa de “El Mayo” Zambada
Comparezco hoy ante usted consciente de que mis actos causaron daño, un daño real, a individuos, familias y comunidades. Asumo plena responsabilidad por lo que hice. Elegí este camino y comprendo que hoy debo responder por esas decisiones.
No fui a juicio porque no quería negar la verdad. Lo que hice estuvo mal. No hay justificación para ello. Entiendo que las autoridades tienen el deber de proteger a la sociedad y acepto que mis acciones me situaron en el lado opuesto a ese deber.
También comprendo la gravedad de la pena a la que me enfrento. Acepto mi castigo. No estoy aquí para pedir compasión; estoy aquí para asumir mi responsabilidad y decir que lamento el daño que causé y el ejemplo que di.
Crecí en un entorno donde la violencia y el crimen parecían normales, pero ahora sé que eso no es excusa. Llega un momento en que cada persona debe hacerse responsable de sus decisiones. Yo no lo hice, y muchas personas pagaron las consecuencias.
Si hay algo valioso que pueda decir hoy, es esto: la violencia debe terminar. Tanto en México como en otros lugares afectados por este tipo de delitos, se pierden demasiadas vidas, se destruyen demasiadas familias y demasiados jóvenes quedan atrapados en un ciclo que sólo conduce a la cárcel o a la muerte. Nadie gana en una guerra como esta.
A la próxima generación le digo: elige un camino diferente. No hay honor en la violencia ni nada duradero en el crimen. Sólo traen dolor y pérdida.
No puedo cambiar lo que hice, pero sí puedo asumir la responsabilidad por ello. Pasaré el resto de mi vida reflexionando sobre mis actos y con la esperanza de que, de alguna manera, mis palabras de hoy ayuden a alguien a evitar cometer los mismos errores.




