¿Puede Alfredo Álvarez darle la vuelta?
Alfredo Álvarez Cárdenas puede ser descrito como un político «clásico». Es licenciado en Derecho por la UNAM y maestro en Administración Pública por la Universidad de Alcalá de Henares, pero su apuesta para darse a conocer entre el público de Baja California es darle la vuelta al método clásico de hacer política no gubernamental, esperando de paso darle la vuelta a las encuestas.
«La verdad es que en los gobiernos, en mi experiencia, desde que surgió la planeación estratégica en los años ochenta, el proceso de consulta era un proceso posterior (…) llegaba el candidato o el gobierno y decía: ‘Este es mi plan, ¿qué opinas?’. Ahora le queremos dar la vuelta», asegura Álvarez Cárdenas en entrevista exclusiva para La Jornada Baja California.
Para lograr dar esa vuelta, Álvarez Cárdenas renunció a la Secretaría General de Gobierno de Baja California el pasado 8 de abril, un momento que describe como: «Salimos a partir de la convocatoria de la presidenta que dijo: ‘el que quiera, que renuncie’, y dije: ‘Órale, es el momento'». Y propuso un proyecto de participación ciudadana que denominó «Plan Maestro».
Pero hubo quienes malentendieron —o quisieron dar a entender mal— el concepto. El propio Álvarez Cárdenas detalla que «es una fase para la construcción de gobierno de largo plazo (…) lo que hacemos en esta primera fase es recopilar estos temas, encuestamos a la población sobre los temas que están en su top of mind, como dicen los mercadólogos, y a partir de esos problemas reunimos información, datos que nos permiten aproximarnos», más no significa que él ya tenga las respuestas a los problemas que aquejan.
«No vamos a llegar con una solución a priori, o un planteamiento; vamos a ver qué nos dice la comunidad y vamos a generar un registro (…) hemos tenido propuestas que no nos hubiéramos imaginado», plantea el también exdirector del Centro Cultural Tijuana.
La segunda fase
Pero el «Plan Maestro» como tal requiere de una segunda fase, una que Álvarez Cárdenas no tiene problema con que sea descrita como «la entrada de los realistas», pues la información recuperada debe ser sistematizada y luego transformada en políticas públicas.
«La idea son parlamentos sociales (…) lo que nosotros estamos tratando de hacer es que, una vez que empecemos a activar la información, y que propongamos una sistematización e incluso una política pública, lo que sigue es ir a la comunidad y preguntarle: ‘¿Por dónde quieres que empecemos? Todo esto que tú quieres y que yo también quiero cuesta 20 pesos, y nada más tengo 5, dime con qué empezamos'», detalla.
El futuro del trabajo que inició el 9 de abril está en presupuestos participativos en todo Baja California, una herramienta que no está separada del canon morenista, pero que solo se ha aplicado hacia comunidades rurales o indígenas, tanto por Andrés Manuel López Obrador como por Claudia Sheinbaum.
«Los presupuestos participativos tienen el propósito de que la gente se apropie de su espacio público y genere mecanismos de gestión organizada, con un presupuesto claro, con una meta clara presupuestal», es como describe la segunda fase del «Plan Maestro».
La ballena blanca
Cuestionado por este medio sobre si su énfasis en los parlamentos sociales y presupuestos participativos se debe a los múltiples proyectos de gran calado que fueron rechazados por la población, el exsecretario admite que hubo muchos que «fueron ocurrencia», sin mencionar a uno en específico, aunque enfatiza que «en el caso de Baja California, lo he visto cada vez menos».
En la sala de esta redacción se recuerdan los casos de Constellation Brands, la ampliación al puerto de El Sauzal, la escalera náutica y la división de Tijuana como proyectos politicoeconómicos que fallaron o fueron rechazados de tajo por la población.
«Los gobiernos han adelgazado tanto su tamaño que no encuentran el mecanismo para eficientar la toma de decisiones. Hay un divorcio generalizado —no es solo tema de Baja California— entre el gobierno, los ciudadanos y los sectores, que nos vemos como si fuéramos entes distintos que tienen que interactuar cuando realmente formamos parte de una especie de ecosistema social», asevera.
Crear un público político donde antes se creó uno cultural
Uno de los términos más comunes entre los gestores culturales de Tijuana es el de «creación de públicos»: la idea de que los artistas y quienes los rodean no solo deben crear arte, sino también enseñar y acompañar al público que pueda convertirse en parte de esa conversación. Alfredo Álvarez Cárdenas parece querer aplicar esa idea en la política de Baja California, basado en su experiencia política en quizá el tercer puesto público más difícil en materia de percepción del estado, solo por debajo de la gubernatura y la alcaldía de Tijuana: director del CECUT.
«Yo llego al CECUT en una minicrisis, con un movimiento en el que los artistas se oponían a que pusieran a un político tradicional, en que los actores culturales tenían una resistencia contra la imposición de los temas, y una crisis financiera del propio CECUT», explica Álvarez Cárdenas, antes de recordar que para tomar posesión tuvo que entrar por la puerta trasera, en un centro cultural que no tenía acceso a algunas de sus instalaciones debido a embargos del SAT.
«Lo que hicimos fue una especie de arreglo con el sector. Les dije que mi función es recuperar financieramente la operatividad del centro (…) pero yo no le voy a decir al escenógrafo cómo montar, ni al pintor cómo pintar. Entonces lo que hicimos fue un proceso de escucha que nos llevó tiempo y de subir un monitor de actores con quienes tomábamos acciones del presupuesto», detalló.
Álvarez Cárdenas no da por suyos los proyectos que nacieron de su gestión; le reconoce a artistas como Marta Palau su impulso al Salón Internacional de Estandarte y a la pujante escena de escritores la creación del Programa Editorial, entre otros proyectos.
«Pongo el ejemplo del CECUT porque estoy haciendo lo mismo que hice en el CECUT ahora: ahí está la sociedad. La sociedad sabe qué le duele e intuye lo que puede ser su medicina, y lo que tenemos que hacer es acercarnos a trabajar con ellos para que sean quienes gestionen la solución».




