Investigadores de UABC identifican riesgos sanitarios en calidad del agua en Mexicali
13 de julio.- Investigadores de la Universidad Autónoma de Baja California realizaron un análisis científico sobre la calidad del agua potable en comunidades rurales del Valle de Mexicali, encontrando que en algunos casos el recurso no cumple con parámetros de seguridad para consumo humano.
El proyecto «Caracterización del agua potable en poblaciones rurales del valle de Mexicali», liderado por la doctora Jesús Eliana Rodríguez Burgueño, investigadora del Instituto de Ingeniería de la UABC, analizó las condiciones del agua que consumen estas localidades durante un año hidrológico completo, de octubre a octubre.

El estudio fue necesario porque el suministro de agua en las comunidades rurales depende de fuentes superficiales y subterráneas que no siempre cuentan con monitoreo sistemático. En el Valle de Mexicali, el agua se distribuye a través de canales de riego destinados principalmente a la agricultura, generando variaciones en la cantidad y calidad del recurso a lo largo del año.
Durante la investigación, se realizó un monitoreo en dos localidades mediante análisis físicos, químicos y bacteriológicos en tres puntos estratégicos: la fuente de abastecimiento, la planta de bombeo y la toma domiciliaria.
«El agua no siempre es apta para consumo o contacto humano», expresó Rodríguez Burgueño, refiriéndose a los hallazgos que detectaron condiciones bacteriológicas desfavorables en algunas etapas del proceso.

El proyecto incorporó la participación activa de las comunidades. Entre 2019 y 2023 se aplicaron encuestas a cerca de 300 personas para conocer su percepción sobre la calidad del agua. Posteriormente, se capacitó a integrantes de las familias participantes en monitoreo ciudadano mediante kits de calidad de agua que evaluaban 16 parámetros, incluyendo pH, hierro, cobre y cloro.
Como resultado inmediato, se observó una mayor comprensión de los riesgos asociados a la calidad del agua y cambios en las prácticas de uso y manejo. Se brindaron recomendaciones sobre higiene como hervir el agua, desinfectar alimentos y mantener limpios los depósitos de almacenamiento.

El estudio identificó necesidades en saneamiento, infraestructura y capacitación, además de condiciones bacteriológicas problemáticas que indican que el agua no siempre es segura para consumo.
Rodríguez Burgueño enfatizó que aunque la ley establece que el agua potable debe ser segura, en la práctica esto no siempre se cumple. Los resultados constituyen una base para desarrollar políticas públicas más inclusivas y contextualizadas.
El proyecto recientemente fue aceptado por la American Geophysical Union a través de su programa Thriving Earth Exchange, representando un impulso para continuar fortaleciendo este trabajo colaborativo que involucró a Conagua, Coepris y otras instituciones.



