“El prometer no empobrece”; San Quintín espera que “Plan de Justicia” dé resultados
San Quintín, 31 de enero.- “Cuando llevas más de ocho horas con el cuerpo doblado ya ni sientes el dolor de la espalda y las rodillas, lo que quieres es acabar la jornada para irte a tu casa, pero no a descansar sino a atender los pendientes y medio descansar para regresar al surco tempranito al otro día”.
Así describe Alicia Hernández la vida en San Quintín, donde se asentó hace dos décadas luego de otros 20 años de viajar cada temporada agrícola desde Sinaloa para trabajar con su familia en los campos bajacalifornianos -desde que tenía 7 años- donde cosechaba cebollín, y luego como adolescente, fresa.
Aunque actualmente ya no trabaja como jornalera, recuerda bien la vida en el campo donde “dejé las rodillas”, afirma mientras espera la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien presentará el Plan de Justicia para San Quintín, que incluye acciones en materia laboral, de salud, educación y sociales.
“Creo que si acaso cumplirán con el 25 por ciento de lo que prometen”, afirma la jornalera retirada de 55 años y pone como ejemplo que el levantamiento de jornaleros de 2015, “no nos ha mejorado mucho, pero el prometer no empobrece”.
En abril de ese año, miles de trabajadores agrícolas pararon actividades, bloquearon la carretera Transpeninsular -el único acceso terrestre a San Quintín y Baja California Sur- para reclamar mejores salarios, acceso a derechos sociales, y cese al acoso sexual contra jornaleras por parte de capataces.
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En ese tiempo el salario era de 130 pesos diarios y exigían 216, además de que les mejoraran el pago a destajo; actualmente les pagan un promedio de 460, “pero si no te da tiempo de llevar lonche ya te gastaste 100 y ¿qué te queda?”, cuestiona Alicia.
El Plan de Justicia para San Quintín contempla eliminar el esquema conocido como “pagando y saliendo”, que consiste en contratar jornaleros a quienes pagan por día, sin ningún compromiso y sin otorgar seguridad social, pero Alicia señala que tendrían que revisar a cada rancho y pequeñas empresas que operan en la región, cuya actividad principal es la agrícola.
Aún más, señala que hay “empresas fantasma” que engañan a los trabajadores haciendo creer que varias parcelas pertenecen a una sola compañía familiar, cuando en realidad son independientes, y sin avisar al jornalero lo dan de baja del IMSS cuando terminó la actividad y de esa forma nunca hacen antigüedad ni derechos.
Alicia Hernández todavía recuerda que al terminar su jornada de al menos 10 horas -veíamos el amanecer y el atardecer-, empezaba a sentir el cansancio acumulado en la espalda y rodillas y “a veces me daba calentura”, pero con un analgésico podía ir a su siguiente jornada, en su hogar, y se preparaba para el día siguiente.
“Espero que nos cumplan”, alcanzó a decir mientras por el altavoz se anunciaba la llegada de la mandataria nacional , quien este fin de semana hizo su primera gira de trabajo en Baja California.




