Bebidas sin alcohol, productos sin regulación en el mercado
Ciudad de México, 16 de junio. El consumo de bebidas sin alcohol registra un incremento de 8 por ciento anual en el mundo, con un valor cercano a los 24 mil millones de dólares, lo que para expertos y organizaciones civiles representa un riesgo porque puede ser la puerta de entrada para que adolescentes inicien la ingesta de productos con alcohol.
Resaltaron que su presentación, marca comercial y colores son similares a las bebidas alcohólicas convencionales porque las empresas fabricantes aprovechan la falta de una regulación específica en la materia.
Es fundamental que los marcos regulatorios contemplen medidas de etiquetado claro, restricciones integrales a la publicidad y mecanismos de vigilancia, a fin de evitar que estos productos sean utilizados para eludir las políticas de control del alcohol y socavar los objetivos de salud pública, advirtió Raúl Martín del Campo, asesor en alcohol y sustancias psicoactivas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
El exhorto toma relevancia por el incremento en la oferta de bebidas sin alcohol durante el Mundial de Fútbol. Son la apuesta principal de la industria cervecera que las promueve como alternativas saludables. Esa estrategia les ha permitido posicionar sus marcas comerciales en espacios, horarios y frente a públicos donde no estarían permitidas.
Alonso Robledo, vocero de la Red de Acción sobre Alcohol (RASA) resaltó que esto ocurre a pesar de que no existe suficiente evidencia “sobre el rol de estas bebidas en la prevención o reducción de daños asociados al alcohol”.
Martín del Campo refirió que para la OPS, con esas mercancías existe un mercadeo encubierto, pues se exponen a menores de edad y se favorece la normalización del consumo de alcohol.
Insistieron en que la exposición a una misma marca se aplica casi sin distinción entre una bebida con alcohol y una bebida sin alcohol y estas últimas se promocionan en espacios donde la publicidad de bebidas alcohólicas enfrenta mayores restricciones, como los eventos deportivos, transmisiones de televisión y plataformas digitales a las que tienen acceso los menores de edad.
Resaltaron el caso de la Ciudad de México, donde la venta de bebidas alcohólicas está prohibida en los Fan Fest, pero la industria alcoholera ha declarado que se enfocará en “la presencia de productos sin alcohol y en crear experiencias para los usuarios”.
Norberto Hernández, asesor científico en El Poder del Consumidor destacó que las bebidas sin alcohol no son tratadas como bebidas alcohólicas, aunque cumplen con la normatividad para el etiquetado respectivo.
Tampoco cumplen necesariamente con los requisitos de etiquetado frontal aplicables a otras bebidas azucaradas, lo cual dificulta que los consumidores identifiquen su contenido de azúcares, calorías, edulcorantes o aditivos.
Estas estrategias surgen al mismo tiempo que la nueva evidencia sobre los daños asociados al consumo de alcohol y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto a que no existe un nivel de consumo de alcohol completamente seguro para la salud.
Los riesgos comienzan desde las primeras cantidades consumidas, ya que el alcohol es una sustancia tóxica, psicoactiva y carcinógena asociada con al menos siete tipos de cáncer.




