Opinión

Washington desmantela su escudo ambiental: recorte histórico expone riesgos en la frontera

Por: Mónica García-Durán | Rompecabezas

La decisión de la Casa Blanca de recortar en 52% el presupuesto de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) no es un ajuste administrativo: es un retroceso deliberado en la capacidad del Estado para prevenir daños ambientales y proteger la salud pública. Pasar de 8,800 a 4,200 millones de dólares implica desarticular programas clave y debilitar la aplicación de leyes fundamentales como la Ley de Aire Limpio y la Ley de Agua Limpia.

El recorte impacta directamente programas climáticos, elimina iniciativas de justicia ambiental y reduce más de mil millones de dólares en subvenciones que permiten a los estados hacer cumplir la normativa federal. También compromete el Programa Superfund, encargado de limpiar sitios altamente contaminados, y contempla la eliminación de más de 1,200 empleos, reduciendo la capacidad técnica y operativa de la agencia.

Las consecuencias trascienden el ámbito interno. En la frontera con México, proyectos críticos como la rehabilitación de infraestructura en el valle del río Tijuana quedan en riesgo, pese a estar vinculados a compromisos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. La evidencia científica, incluyendo estudios de la Universidad de California en San Diego, ya advierte que contaminantes atmosféricos en la región están afectando la salud de la población.

El discurso oficial que justifica el recorte como una vía hacia mayor prosperidad contrasta con sus efectos previsibles: menor supervisión, debilitamiento institucional y mayor exposición a riesgos ambientales y sanitarios en zonas históricamente vulnerables.

PIEZAS SUELTAS

  1. China quiere el timón del océano… con inmunidad incluida

China no está ofreciendo hospitalidad: está apostando fuerte por controlar la mesa. Su intento por albergar el organismo del Tratado de Alta Mar revela una jugada estratégica: llenar el vacío que deja el repliegue de Estados Unidos bajo Donald Trump y reposicionarse como garante del multilateralismo. Los hechos: más de 70 millones de dólares sobre la mesa, sede propuesta en Xiamen y una promesa clave —inmunidad diplomática incluso para activistas— que busca disipar temores y atraer votos. La lectura política es menos altruista. China pretende fijar reglas en la gobernanza oceánica mientras carga con un historial incómodo: disputas marítimas, pesca intensiva y vigilancia a organizaciones civiles. Es decir, quiere ser árbitro y jugador al mismo tiempo.

En este tablero, el tratado no solo define áreas protegidas; define poder, recursos genéticos y control regulatorio global.

  1. El Niño podría intensificarse: alerta por calor extremo y efectos globales

El posible fortalecimiento del El Niño ya no es una proyección lejana, sino un escenario con alta probabilidad según el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, una organización internacional especializada en pronósticos del clima (ECMWF). Esto implica un aumento significativo en las temperaturas del Pacífico ecuatorial y, con ello, alteraciones climáticas a escala global. Los datos indican que podríamos enfrentar un evento excepcional, de los más intensos en más de un siglo. Sus efectos serían concretos: olas de calor más severas en varias regiones, sequías en zonas tropicales, cambios en los patrones de lluvias y variaciones en la actividad de ciclones.
Más allá del fenómeno natural, el problema es su interacción con el calentamiento global. La combinación puede elevar las temperaturas promedio del planeta a niveles récord y afectar la producción de alimentos, el acceso al agua y la estabilidad económica.

  1. Litio en el desierto californiano: riqueza prometida en territorio ya castigado

El Mar de Salton, en California, concentra una de las mayores reservas de litio en Estados Unidos, un recurso clave para la transición energética que el gobernador Gavin Newsom ha descrito como una oportunidad histórica. Las cifras son contundentes: hasta 500 mil millones de dólares en potencial económico para una región golpeada por el abandono estructural. Pero el contexto importa. El condado de Imperial no parte de cero, sino de una crisis ambiental persistente: contaminación, polvo tóxico y escasez de agua. La promesa de desarrollo llega sobre un territorio que ya ha sido escenario de proyectos fallidos —geotermia y energía solar— que no lograron mejorar la calidad de vida local.
La extracción de litio plantea un dilema claro. Puede generar empleos e inversión, pero también intensificar la presión sobre recursos hídricos y agravar los problemas de salud pública. El riesgo no es solo ambiental, sino político: repetir el patrón de grandes promesas y beneficios concentrados fuera de la comunidad.

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