Responsables | Musa Verde
¿Quién estudia la biodiversidad mexicana? ¿Quién conoce y cuida estos bienes biológicos? ¿Quién es responsable ante la ciudadanía de que estos bienes se usen sustentablemente? ¿Quién rinde cuentas a quién? ¿Los ciudadanos al gobierno o el gobierno a los ciudadanos?
En un taller sobre el trabajo que se realiza en el sur de California para proteger a las aves riparias (asociadas a ríos, otros cuerpos de agua y arroyos), asistieron presencialmente 30 personas y más de 100 en línea, aun así, no todas las personas interesadas pudieron incorporarse a la reunión. Hay cuando menos 150 personas trabajando en el bienestar de estas aves en el sur de California; éramos dos personas de Baja California —mi estudiante y yo; trabajará con el vireo de Bell (Vireo bellii pusilus) en el norte y centro de Baja California.
No existe un comité estatal o nacional que se dedique a la conservación de aves, menos uno de aves riparias. ¿Por qué? Antes de contestar, hay que contar la situación de las aves y que se hizo en la reunión.
Las aves
El vireo de Bell y el papamoscas saucero (Empidonax traillii extimus), son dos subespecies habitantes de hábitats riparios, con poblaciones endebles y nidos parasitados. Las dos son insectívoras y migran a México durante el invierno. Están enlistadas en las especies de cuidado en México y Estados Unidos. En California, sus estados de conservación y el de su hábitat ha impulsado una serie de acciones para su conservación. Siempre podemos conocer un poco más sobre ellas para lograr las metas de cuantas y en donde.
Los malos de la película
El tordo cabeza café (Molothrus ater) deposita un huevo en el nido de otra especie para que esta última lo incube. El ave con el huevo ajeno cría al pollo, mucho más grande que sus pollos y que ella misma, como si fuera suyo. Sus pollos mueren de hambre o aplastados por el pollo ajeno. Problema grave si eres una especie amenazada. El conocimiento de la amenaza es nuestro; la especie no lo sabe. Cada ciclo reproductivo en los que no han nuevos pollos amenazan la existencia de la población.
A los otros malos de la película ya los conocemos. Cuando cambiamos hábitats riparios por campos de cultivo o desarrollo. Cuando entubamos o canalizamos corrientes de agua, cuando le damos uso al agua sin considerar las necesidades del hábitat que crea y alimenta la corriente somos una amenaza remediable.
Si no atacamos efectivamente estas amenazas, habrá menos aves que se puedan reproducir y la especie se extinguirá para nunca volver.
El taller
Se habló del estado de las poblaciones y las medidas de conservación de dos especies amenazadas por desaparición del hábitat riparian, por desarrollos urbanos o especies invasivas de plantas, y el parasitismo de sus nidos que explico abajo. Se cuantificaron los aumentos en la población del vireo de Bell y la restauración de sus hábitats en el sur de California, de los riesgos de extinción del papamoscas saucero por el poco hábitat que le queda, de lo que falta por hacer. Se discutieron las mejores formas de atrapar y eliminar al tordo, sus costumbres y lugares donde se alimenta y resguarda. Un taller para buscar soluciones y medir resultados.
Las personas trabajando en la recuperación de estas especies están asociadas al Museo de Historia Natural y al Zoológico de San Diego, al Servicio de Vida Silvestre de los Estados Unidos y el de California, a tribus, ciudades y condados, organizaciones de la sociedad civil y consultorías.
¿Por qué? Existe legislación, normas, acuerdos y tratados con la obligatoriedad de la protección de estas y otras especies y sus hábitats. Hay áreas naturales protegidas, tierras nativas y propiedades privadas que se deben proteger. Hay financiamiento que crea conservación, material de trabajo, empleos, medidas de prevención y hasta literatura científica. La conservación es una empresa rentable. A largo plazo mantiene a los ecosistemas y nuestro bienestar.
Responsables
Presumimos que somos uno de los diez países más biodiversos. Tenemos una riqueza biológica extraordinaria que se puede —y debe— convertir en fuente de bienestar, principalmente para las poblaciones que viven rodeadas de estos bienes biológicos y paisajísticos. No hay autoridades que estén desarrollando planes y prioridades que se dediquen a especies que no tienen el carisma de otras, como el borrego cimarrón, o con consecuencias internacionales, como la vaquita. Menos hay presupuestos para proteger a estas especies y crear empleos asociados a la conservación. Que nos rindan cuentas.




