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Opinión

Rescate y restauración del Inifap

Por: José Zavala Álvarez*

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), con su estructura organizativa territorial de ocho centros regionales y 38 campos experimentales, que le quedan, sumados a su estructura disciplinaria de cinco centros nacionales, constituye uno de los más emblemáticos y determinantes organismos institucionales para el desarrollo social en el ámbito rural y del sector primario del país.

Es patrimonio público, su función social, histórica, es generar conocimiento en el terreno del Desarrollo Agrícola, en el más amplio sentido de este concepto, el alcance de su beneficio público rebasa los límites del territorio rural. El conocimiento que en el Inifap se produce, además de seguir produciéndose, debe crecer, acelerar su generación y ampliar sus horizontes disciplinarios, y debe hacerlo en un ambiente de respeto y reconocimiento, en todos los sentidos, al trabajo y los derechos de las personas que mantienen en marcha, todos los días, al Instituto.

¿Por qué rescatar y restaurar al Inifap? porque en 1996, en el zedillismo, Jorge Kondo, desde el propio Inifap, y proveniente de la acaudalada membresía agrícola como presidente de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa (CAADES) y Jose Antonio Mendoza, exempleado de Kondo en la misma CAADES, y colocado como subsecretario de Desarrollo Rural en la Sagarpa de Francisco Labastida, le quitó la capacidad para responder a su responsabilidad social, secuestró su presupuesto y propiedades de campos experimentales para entregarlo a manos privadas a través de su modelo de Fundaciones Produce, un mecanismo privatizador de patrimonio público intensamente denunciado en su momento.

Porque en el foxismo, en el colmo de la ignorancia, el propio Fox y su privada burocracia agropecuaria pública intentaron extinguir al Instituto, y a otros organismos como el propio Colegio de Postgraduados, con el argumento de que la tecnología ya existía y solo era necesario comprarla en Estados Unidos.

En el mismo foxismo fueron enajenados terrenos de campos experimentales y entregados a grupos privados para su usufructo, como el caso del de Mexicali, usados año con año para la instalación, con recursos públicos, de una feria agropecuaria que ni resuelve los verdaderos problemas de comercialización agropecuaria, ni tiene trascendencia en materia de transferencia de tecnología, ni entrega beneficio alguno al Instituto.

Otros campos experimentales han sido dejados sin uso y hasta degradados a sitios experimentales, el abandono extremo y deterioro es su realidad actual. Es imperativo recuperar y restaurar propiedades, instalaciones, equipo, terrenos experimentales, para volver a producir conocimiento con ellos.

Porque el criterio de asignación presupuestal para el Instituto no ha cambiado desde el zedillismo, año con año ha disminuido en términos reales, el presupuesto de 2025 representa prácticamente la mitad del de 2005, entre 2005 y 2019 se contrajo en más de una tercera parte (36.7%), la pérdida presupuestal entre 2005 y 2025 suma 48.8%.

Porque el manejo y la distribución interna de los escasos recursos que el Instituto recibe es objeto de disputa entre grupos que ocupan los diferentes espacios de mando y el personal de investigación, la disputa ha alcanzado grados avanzados de confrontación que tienen efecto en el desempeño propio del Inifap. Estas condiciones de conducción institucional, y afectaciones laborales y personales, explican el surgimiento del Sindicato de Investigadores (SIIINIFAP) en 2011, en el periodo calderonista.

Porque el Inifap debe superar la condición de validador de productos comerciales, agroquímicos y germoplasma. El Instituto no es un despacho de consultoría; la producción primaria del país, sobre todo de básicos, tiene una ingente necesidad de tecnologías más amistosas ambientalmente, que favorezcan procesos biológicos y reduzcan los efectos nocivos de los productos industriales en el medio físico y la biota benéfica.

Porque es imperativo descentralizar procesos administrativos, que agilicen y genuinamente respalden los procesos de generación de conocimiento, que no sigan siendo obstáculos a la investigación y al desarrollo tecnológico y socioeconómico del sector rural y agropecuario. Es la hora del imprescindible Inifap.

*Profesor Investigador
El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Mexicali
jza61@colef.mx   

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